Hitoshi Matsumoto ("Dainipponjin") protagoniza, escribe y dirige "Symbol" ("Shinboru"), una comedia que finalmente no estuvo en el Festival de Cannes como en principio estaba previsto.
El neerlandés Mark de Cloe dirige "Life in one day" ("Het leven uit een dag"), un drama basado en la novela homónima de A.F. Th. van der Heijden que protagonizan Matthijs van de Sande Bakhuysen y Lois de Jong.
Elijah Wood, John C. Reilly, Jennifer Connelly, Crispin Glover, Martin Landau y Christopher Plummer prestan sus voces a los personajes de "9", una cinta de animación producida por Tim Burton y Timur Bekmambetov que dirige Shane Acker.
Los buenos y los malos, con sus máscaras y sus báculos, resolviendo o planteando jeroglíficos de ascendencia conspiranoica en la Ciudad del Vaticano y en sus alrededores (sí, esto incluye tomas de postal), profanando tumbas (como en La Búsqueda), reinterpretando símbolos, también en bajorrelieve, luchando contra el tiempo y la burocracia, pronunciando frases solemnes, y algún chascarrillo ocurrente para solaz deleite de una platea entregada, con igual entusiasmo, al film y a sus palomitas.
Posiblemente y sea "Breathless" uno de los highlights de la temporada. La sensación indie del momento ya ha recibido honores en Rotterdam o Las Palmas, y visto lo visto, la respuesta en el BAFF no podría haber sido más positiva. La primera sorpresa es encontrarnos a un tipo que no guarda parecido alguno con el Song-Hoon que interpreta en su ópera prima como realizador. Entrevistar a Yang Ik-June significa enfrentarse a un cineasta que en las distancias cortas es propenso a la broma y al desenfado. Entre risas y limitaciones idiomáticas, el coreano reflexiona sobre la status de la violencia en su país, el desarrollo de sus personajes o la recepción de la película en el marco local.
Una de las más jugosas constantes de las que nutre la excepcional filmografía del canadiense David Cronenberg es aquella que presenta una realidad distorsionada poblada de personajes que se atreven a trascender las leyes de la física, ya sea transformando sus cuerpos para adecuarlos al nuevo medio (físico, tecnológico, social), como si el cuerpo dejara de ser la entidad natural que todos conocemos y comenzara a formar parte de una supraestructura mayor, más desarrollada en su abstracción, mejor adaptada a una realidad en perpetuo cambio, o bien proyectando sobre dicho espacio una parte de sí mismos.