"Peep TV Show": lolitas suicidas
05/05/2008 - 01:07
Lejos de la disciplina nipona , del sentimiento de colectividad que los caracteriza, del esfuerzo común para la creación de una nación próspera y competitiva, el director japonés Yataka Tsuchiya retrata en su film “Peep TV Show” una subcultura que ha emergido en la isla durante la última década , Gothic Lolitas, cuyas ideas hacen tambalear el legado milenario de sus ancestros.
Al margen de los lazos de fraternidad que fomenta esta sociedad, tan exigente para consigo misma, aparece en un sector juvenil un sentimiento de negación y hostilidad hacia la nación, un nihilismo que termina provocando conductas neuróticas. Un descontento que se refleja y se enmascara en subculturas urbanas.
“Peep TV Show” es un film experimental que emula el estilo documental, mezclado con la ficción, y en muchos momentos cercano al video arte. Su director nos invita a observar el quehacer diario de un grupo de jóvenes, ciberpunks, aburridos y hastiados de sus cómodas vidas, rodeados de tecnología de última generación y reclutados en sus habitaciones que parecen más instalaciones artísticas que el cuarto de un joven o un adolescente. El contacto con el mundo dependerá por entero de la red y este aislamiento social termina despertando en ellos uno instinto agresivo y destructivo.
Las lolit@s niponas de atrevida y excéntrica vestimenta esperan encontrar la salvación en una estética que refleja un modo de vida y un sentir. La imaginería de la que se sirven fomenta sobremanera el consumo, el status entre ellos dependerá de lo que llevan puesto. Con su indumentaria intentan esconder una falta de seguridad, una inseguridad que no consiguen sepultar. No llevan un determinado atuendo por fetichismo, ni por provocar miradas, sino por convencerse así mismos de su propia interpretación del mundo, lo utilizan como refuerzo. Los mueve la búsqueda constante de la belleza, pero entendida de una manera fúnebre. La muerte será la morada de lo bello. La vida merecerá la pena si su cumplimiento y acabamiento se consuma en el suicidio. En el horror y en la desolación reside lo sublime.
En la cosmovisión de estos jóvenes el odio tiene un papel preponderante. Sienten rencor y asco hacia su propio país, a sus costumbres, a las rememoraciones patrióticas por los caídos en combate. No sólo proyectan este sentimiento hacia el exterior, sino que también se desprecian a sí mismos. Muestran una terrible insensibilidad hacia todo, e incluso a la propia vida. Obtienen excitación a través del dolor y del sufrimiento, gracias a él se sienten vivos. Elogian los atentados terroristas, son la máxima expresión del destino inevitable del hombre. Los atentados del 11-S son vistos como obra de maestra. El suceso es contemplado como si de una obra de arte se tratase. ¡Qué magnífica visión!, exclaman al ver el video una y otra vez . Suspiran por que se produjese una situación idéntica en Tokio. Justifican la violencia apelando a la crueldad del ser humano, algo así no tiene arreglo, la realidad está totalmente echada a perder. ¡Los mataría a todos y después me mataría yo!, dice uno de los protagonistas.
La realidad aparecerá filtrada por Internet, todo contacto con el mundo exterior está mediatizado por la red. La web más visitada, Peep TV Show. En ella se dan cita jóvenes que coinciden en cuanto a desidia y desequilibrio mental se refiere, se conectan para poder mirarse unos a otros, compartiendo su aislamiento y desinterés a través de sus webcam. Disfrutan espiando.
María José López Navarro
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