¡Johnnie is here!
01/05/2008 - 15:49
En compañía de su inseparable Wai Ka Fai, Johnnie To aterrizó ayer en Barcelona con la expectación que siempre genera la visita de la cabeza visible del Hong Kong noir.
Entrevista largamente esperada, esta mañana hemos podido charlar con el director de "Election" acompañados por Gloria Fernández de CineAsia y Xavi S. Pons de MondoSonoro, dos medios imprescindibles que seguimos desde hace tiempo con interés.
Apacible y suspicaz, Mr. To ha contestado a nuestras nueve cuestiones (la apretada agenda no daba más de sí) en las que no hemos olvidado la actual situación de la producción made in Hong Kong y su futuro remake de "El Círculo Rojo" de Jean-Pierre Melville. Necesitaría varias reencarnaciones para agradecer lo suficiente a Sílvia Grumaches su continuo apoyo y ayuda, especialmente hoy, afectado un servidor por los nervios propios del fan fatal.
Al finalizar la entrevista, To amablemente me ha dedicado 5 DVDs de algunos de los títulos más destacados de su filmografía, incluyendo las ediciones hongkonesas de "Mad Detective" y "Linger". Lo que más le ha sorprendido (si descontamos la sonrisa que le ha provocado que hubiese comprado su última incursión en el melodrama romántico) es la caja de la edición española de "Election 2". Tras la firma su traductor nos ha realizado prácticamente un completo reportaje gráfico, dejándonos atónitos con su insistencia por tomar más fotografías. ¡Qué lujo!
A las 20:00 Johnnie To compartirá una tanda de preguntas y respuestas con el público que asista al pase de "The Mission" en el Aribau y mañana presentará "Sparrow" en el Espacio Movistar. Y esta noche velada excepcional en la sala Apolo con la proyección de "Goodbye, Dragon Inn" de Tsai Ming-liang con una banda sonora creada especialmente para la ocasión que será interpretada en directo por Arbol y Fibla. Será a las 21:30. La entrada a 9 euros, cerveza Tiger incluida.
“A gentle breeze in the village”: shojo ficción
01/05/2008 - 02:24
Después de acumular sin tregua películas dedicadas en cuerpo y alma a retratar la amargura y el sufrimiento del ciudadano medio de nuestro tiempo, siempre se agradece un título intrascendente, liviano y ameno que durante un par de horas mantenga en suspenso la desazón provocada por obras como “The Rebirth” de Masahiro Kobayashi.
En ese sentido, “A gentle breeze in the village” de Nobuhiro Yamashita cumple sobradamente con la expectativa y a pesar de su apariencia de melodrama tontorrón cuenta con suficientes alicientes como para dedicarle una pequeña porción de nuestro tiempo.
Apropiándose hasta el detalle de la esencia del shojo de Fusako Kuramochi, la película de Yamashita se compromete punto por punto con los esquemas y los preceptos del género manga que ha conquistado el corazón de las jovencitas de todo el mundo. Así la repentina llegada de un joven de Tokyo a un bucólico pueblecito rural cuyo instituto sólo acoge a seis estudiantes sirve de excusa a su director para rendir pleitesía a los lugares comunes que presumiblemente no deben ausentarse en una producción de esta categoría: tribulaciones adolescentes, enredos amorosos, retazos de drama descafeinado y buenas intenciones que son un canto tanto a la amistad inquebrantable como a los valores más tradicionales de la sociedad japonesa. Por supuesto, nuestra protagonista es una chica que cursa Secundaria y que se halla en pleno tránsito hacia la madurez, cuyas pugnas y discordias siempre conoceremos en primera persona, facilitando la proximidad del público al personaje, trámite indispensable que en última instancia garantiza el éxito de la propuesta.
La aparición del apuesto y esquivo Osawa representa para Soyo las desavenencias del primer amor, pero también la necesidad de superar los temores de la niña que ya ha crecido (muy ilustrativo su miedo a la gran ciudad), la asunción de la complejidad de las relaciones adultas, los altibajos de los hasta ahora idealizados vínculos familiares y la obligación de enfrentarse a los retos del futuro, pero siempre ensalzando su mensaje optimista y su celebración de la juventud y la belleza de la camaradería.
Jovial, alborozada y propicia para la sonrisa cómplice, el film se beneficia de su distinguida dirección (algún travelling reseñable para amantes de la depuración técnica), la luminosidad y viveza de sus colores, su oda pastoril a la placidez campestre y el tono cómico e ingenuo que impregna la pieza desde su primer minuto. Y es que un dulce de vez en cuando nunca es indigesto.
David López
¡Kim Ki-Duk! ¡Sold Out!
01/05/2008 - 01:00
Era de esperar. Sin duda era éste uno de los llenazos previsibles de la sala grande del Aribau Club. Y es que Kim Ki-Duk es de los pocos realizadores asiáticos de prestigio cuya filmografía ha logrado estrenarse en nuestro país con todos los honores.
El público no sólo ha abarrotado la sala sino que el aplauso entusiasta que ha estallado al final de la proyección demuestra que el cine de autor puede perfectamente llegar a las masas. ¡Qué pena que muchos aún no se atrevan a darle la misma oportunidad a otros directores tan intensos y sugerentes como el coreano!
La cuestión es que "Aliento" ("Breath") me he provocado gran desconcierto y aún una hora después de la finalización del pase sigo preguntándome como asimilar la última obra de Kim Ki-Duk. Aunque va camino de convertirse en el Woody Allen del drama asiático (su ritmo de rodaje no tiene nada que envidiar al del neoyorkino), lo cierto es que la primera impresión es que este film es superior a su predecesora, la irregular "Time". Además jamás hubiese imaginado que una película del tipo que filmó "La isla" o "Samaritan Girl" podría despertar en la sala carcajadas en abundancia. Ya le dedicaremos su propio espacio.

El BAFF 2008 alcanza su ecuador
30/04/2008 - 11:48
Tras cinco jornadas, el Festival de Cine Asiático de Barcelona alcanzaba anoche su ecuador con la promesa de otros cinco días repletos de proyecciones interesantes e invitados de excepción.
Ya que no podemos desdoblarnos, ayer tuvimos que sacrificar una proyección de la Sección Oficial para acercanos al sorprendente Espacio Movistar para asistir al pase de "Peep TV Show", una pieza estremecedora que pone los pelos de punta y que recomiendo recuperar encarecidamente. Próximamente os hablaremos de ella.
Por la noche primer pase de "Ploy" de Pen-ek Ratanaruang, una obra que había sido recibida con bastante frialdad en otros festivales pero que al que aquí suscribe le pareció de lo más satisfactoria si perdonamos algún que otro desliz. A la espera de mi propia reseña, os invito a leer la crítica que en su momento ya presentó Daniel Farriol durante su reportaje del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. La podéis leer aquí.
Hoy esperamos con impaciencia el estreno de "Aliento", la última película de Kim Ki-Duk, sin desmerecer nuevas proyecciones a competición. Adolfo Alix, director de "Tambolista" (que comentamos hace unos días), visita el festival para compartir con el público su visión de la fuerza de la nueva generación de cineastas filipinos.
Y Johnnie To pronto estará en Barcelona...
David López
"With a girl of black soil": nuestra sociedad a través de los ojos de la inocencia
29/04/2008 - 12:52
Más que posible candidata al Premio del Público que otorga Singapore Airlines e incluso aspirante al palmarés que anunciará el jurado, “With a girl of black soil” del realizador coreano Jeon Soo-il responde a los cánones de ese otro cine de corte independiente que velado por los melodramas taquilleros de producción local afortunadamente ha sido acogido con frenesí por los festivales internacionales.
Aunque apueste por fórmulas conocidas a la par muy del gusto de la parroquia cinéfila, “With a girl of black soil” evita ahogarse en la sensiblería fácil y en las soluciones bienintencionadas instalándose en el drama pero con un tono comedido, prudente y tierno que sin dificultad emocionará a su público potencial. Principalmente por esa niña de ocho años a la que interpreta una joven y encantadora Yu Yun-mi, todo un hallazgo que irremediablemente se convierte en el centro de toda la película.
Yeong-lim vive junto a su padre y su hermano mayor en un pequeño pueblo minero que parece hallarse perdido envuelto en un hermoso manto nevado. Pero la situación familiar dista mucho de ser idílica. Una enfermedad pulmonar ha motivado el despido del padre, un hombre que ha dedicado toda su vida a la minería y se siente incapaz de volcarse en un trabajo distinto. Negándole compensación o ayuda sanitaria, una creciente depresión lo arrojará a los abismos del alcoholismo. En casa las cosas no marchan mucho mejor. Dong-gu, el hermano de Yeong-lim, necesita con urgencia una educación especial que podría evitar futuras carencias pero el atolladero económico en el que se encuentran es un escollo para ello. Finalmente el desahucio de su cochambrosa vivienda atendiendo a eufemismos políticos como “reconversión planificada” los acorrala en un callejón sin salida. A pesar de su corta edad, Yeong-lim tendrá que asumir la responsabilidad de los suyos. Obligada por el desatino de sus circunstancias, la menor deberá aprender a crecer rápido y a tomar decisiones complicadas, aunque su inocencia también reporte consecuencias desafortunadas.
Con escasos recursos pero explotando al máximo la vis emocional y afectiva de la trama, Jeon Soo-il conmociona al espectador con una visión de Corea del Sur para la que nadie nos había preparado. Anestesiados ya para las miserias humanas de la sociedad china (“Bingai” es uno de los ejemplos frescos de los horrores de la política del gigante asiático), su realizador dirige su mirada a un país que también sufre la pobreza, el empleo precario, la insolidaridad y los planes de transformación económica que impulsados por la necesidad de adaptar los medios de la nación a las exigencias del capital mundial han acabado moldeando y modificando los entornos humanos pero también nuestra alma, sepultando una y otra vez bajo escombros la fraternidad y la cordialidad de la que deberíamos hacer gala para con nuestros compañeros de viaje. Aún visto desde la pureza y el candor infantil de los ojos de una niña, es imposible no afligirse ante el descenso en picado de una sociedad que sólo aspira a abandonar en la cuneta a los que más ayuda necesitan.
Consecuente con la humildad de la propuesta y conociendo perfectamente los resortes emocionales del público, su director firma una película que se congratulará con su audiencia, la cual no presentará obstáculo alguno para empatizar con este relato. Lo cierto es que tragedias como ésta, plasmadas con pulcritud y finura, a las que el elemento mesurado otorga ligereza, siempre se acogen con agrado, recordándonos que en esta vida todo puede ser tan amargo como dulce, y como en este caso, sólo tenemos que dejarnos llevar en la sala por noventa minutos dedicados a las alegrías y los sinsabores de la existencia contemporánea.
David López
"The Rebirth": la incomunicación según Masahiro Kobayashi
28/04/2008 - 13:14
Premiada por partida triple en Locarno (Leopardo de Oro incluido), “The Rebirth” del veterano Masahiro Kobayashi no sólo es la obra más atrevida y fascinante vista por el momento a competición en esta edición del BAFF, sino que, junto a la seductora “My Winnipeg” de Guy Maddin, es la mejor película que hemos podido admirar en lo que llevamos de temporada.
Kobayashi ejerce de maquiavélico maestro de ceremonias de un juego que hunde al espectador en un cruel conflicto emocional. En su primeriza y breve introducción, Kobayashi sabiamente nos presenta mediante entrevistas a los personajes y su dilema moral. Por un lado Noriko (Makiko Watanabe) , un madre soltera cuya hija ha asesinado a una menor de solo catorce años. Por otra parte Junichi (el propio Kobayashi), el padre viudo de la niña asesinada. Cada uno marcado por un pasado traumático. Cada uno atesorando una expectativa: la necesidad de pedir perdón o la negativa a conceder la redención. Cuando todo apuntaba a un film que divagaría sobre la búsqueda de responsabilidades (¿quién es el culpable del crimen? ¿la joven? ¿los padres? ¿la sociedad? ¿Internet?), Kobayashi sitúa la acción en Hokkaido un año después y apela a nuestro compromiso con la disyuntiva de estas dos personas obligándonos a compartir con ellos el dolor, la frustración y el rencor.
Ahora nos encontramos en un hostal donde inesperadamente coinciden el hombre y la mujer. Él vive en este alojamiento, ella trabaja en la cocina. No se miran, no se hablan, ninguno existe para el otro. ¿Se reencontraron casualmente en este establecimiento? ¿Se reconocen? ¿Por qué actúan así? Kobayashi deja abiertas las preguntas que el espectador debe responder a lo largo del metraje.
En solemne ausencia de diálogo (tan solo los sonidos de una cocina y una fábrica perturban los silencios), Kobayashi enfoca la rutina de estos personajes desde una distancia prudencial casi documental. Rutina que se repite milimétricamente una y otra vez como si de un bucle se tratase y que acaba por convertirse en un auténtico ritual diario que el espectador asume por inercia. Entonces Kobayashi introduce rupturas en esta procesión cotidiana que incomodan inequívocamente al público, demostrando que estos personajes no sólo se reconocen sino que forzosamente su relación se irá tensando cada vez más hasta que finalmente estalle en un desenlace inevitable desde el principio.
Destinada desde sus primeros minutos a la misma incomprensión con la que el pasado año se recibió a la inquietante “The Last Dining Table” de Roh Gyeong-Tae, el retrato que Kobayashi hace de la incomunicación y la soledad remite a una sociedad incapacitada para expresarse y entenderse, cuya única redención pasa precisamente por enfrentarnos al rostro del Otro que nos interpela, tal y como el propio realizador decide rematar su narración. Es sorprendente la nulidad de estos personajes para dirigirse una sola palabra y estremece que recurran incluso a un teléfono móvil que se regalan mutuamente de forma anónima. Sólo cuando finalmente aceptan que ambos son compañeros de una misma y amarga travesía vital, pueden aspirar a ese renacer insinuado en el título original del film, comprendiendo el lema del tema musical que acompaña los créditos que cierran la película: sólo amando podemos seguir viviendo.
Dura, vehemente y emocionalmente penetrante, “The Rebirth” es una pieza condenada a su tránsito exclusivo por festivales, cimentando del mismo modo el status de culto de su realizador. Por mi parte, esta película para consumo y disfrute de cinéfilos empedernidos y osados está inscrita desde este preciso instante en la lista de imprescindibles de la presente cosecha.
David López
"Tambolista": Filipinas existe
28/04/2008 - 11:47
Con una nota de título similar me refería en la pasada edición del BAFF al último largometraje de Djamshed Usmonov, arrojando luz sobre la vitalidad y la fuerza de cinematografías de insólitas latitudes. Coyunturalmente, éste parece el tiempo indicado para que los jóvenes cineastas filipinos tomen partido en el asunto y reivindiquen un cine modesto, de bajo presupuesto, pero con intenciones bien claras y que esencialmente recupera los primigenios postulados del cine independiente.
A diferencia de las provocaciones de Raya Martin o Lav Diaz (auténticos retos que desafían la paciencia y el temple del espectador), en el caso de “Tambolista” de Adolfo Alix persiste todavía el interés por narrar, por contar historias. Indiferente a los planos secuencia interminables y las reconstrucciones simbólicas que en el fondo adolecen de relevantes contenidos significativos, Alix, valiéndose nuevamente del formato digital y los actores no profesionales, filma una película conscientemente humilde y anárquica pero que se apropia del espíritu perdido del cine de autor. Fresca, espontánea, directa y descarada. Así es “Tambolista”, sin concesiones ni florituras, sin maquillaje ni esperanza. Un retrato áspero sobre el desarraigo y el desengaño de la juventud de Manila que partiendo ya del caos de la narrativa no lineal reflexiona sobre la violencia intrínseca, la picaresca y los conflictos de una sociedad cuyo aparente crecimiento económico apenas si difumina problemas crónicos que aún arrastra.
Las relaciones entre padres e hijos, el amor y el sexo, el crimen y el castigo, el capital y la pobreza. Alix se sumerge con audacia en un microcosmos que parece abocado a un callejón sin salida. Como cada golpe de percusión con el que nos perturba la banda sonora compuesta por el también realizador Khavn de la Cruz, cada cuadro del trabajo de Alix irrumpe en nuestra conciencia como un puñetazo seco. Interesante sin duda.
David López
Séptimo Vicio entrevista al director vietnamita Tran Anh Hung
27/04/2008 - 20:45
Un privilegio. Eso es ni más ni menos lo que ha significado para nosotros la exclusiva oportunidad de entrevistar a Tran Anh Hung, posiblemente el máximo exponente en Occidente del cine vietnamita.
Un realizador de prestigio internacional (una nominación al Óscar por "El olor de la papaya verde" y un León de Oro por "Cyclo" sin ir más lejos) que ya nos ha adelantado lo que podría ser una primicia: "I come with the rain" probablemente tenga su premiere mundial en la futura Mostra de Venecia.
Encantador y afable de principio a fin, ésta será una de esas entrevistas que difícilmente podremos olvidar, como tampoco he podido ignorar en estos años el estremecimiento que en su momento me produjo "Cyclo".
Una entrevista realizada íntegramente en francés en la que hemos podido charlar sobre la totalidad de su filmografía, su estilo y sus influencias, haciendo especial hincapié en su último largometraje, cuyo prolongado montaje finalmente ha impedido su estreno en Cannes. Por ello, esta pausada postproducción posiblemente favorezca a la Mostra de Venecia, cuyo programa seguramente incluya el film.
Próximamente podréis leer esta entrevista. Mientras tanto podéis recuperar el clip de 5 minutos de "I come with the rain" que publicamos hace pocas semanas (lo podéis ver aquí).
David López
"Wonderful Town": fantasmas y recuerdos que aún perviven
27/04/2008 - 12:40
Precedida por el incuestionable impulso mediático que otorga la obtención de uno de los prestigiosos premios Tiger del siempre intempestivo Festival de Rotterdam y con el inesperado anuncio de su inminente estreno español de la mano de Pirámide Films (éste posiblemente se produzca en Junio), “Wonderful Town” del joven realizador tailandés Aditya Assarat recala en el BAFF 2008 demostrando que la expectación previa era desde luego merecida.
El mayor logro de su realizador (junto a su espléndido trabajo técnico del que más tarde hablaremos) es la armonía y la prudencia para enfrentarse a una tragedia reciente capaz de ahogar a toda una nación en sus recuerdos (el maremoto que asoló Tailandia en 2004) apostando por los hallazgos, los silencios y los espectros del pasado, reincidiendo así en la sugerencia y la creación de una atmósfera que poco a poco se enrarece y tensa.
El retrato post-Tsunami de Assarat comienza con la llegada de un arquitecto a una pequeña localidad rural próxima a la costa. Ton viaja hasta Takua Pa para supervisar la construcción de un nuevo complejo hotelero que recobre los importantes ingresos con los que el sector turístico estimulaba la zona devastada hace apenas cuatro años. Su estancia la pasará en un modesto alojamiento ahora vacío, sin clientes, sumido en una aparente templanza que no puede sellar los fantasmas que aún perviven en las calles de la ciudad. En un primer momento, el film se torna hacia el drama romántico propiciado por la incipiente relación amorosa entre Ton y la propietaria del hotel, un vínculo que se fragua lentamente a lo largo del metraje y que Assarat condensa en estampas enmarcadas en contradictorios paisajes (en los que la jungla se funde con las ruinas y la desolación) que por encima de todo destacan por la sutileza y la serenidad con las que están filmadas. Incluso se divierte con una prototípica travesía en motocicleta, si bien Lou Ye ya sentenció en “Suzhou River” que la exacerbación romántica de esta imaginería era patrimonio suyo.
Del mismo modo que en cierta ocasión Ton admira temeroso la apacibilidad de un mar cuya mansedumbre resulta inequívocamente amenazante, Assarat imprime en sus imágenes y sonidos un elemento inquieto y enigmático que insinúa una tempestad que sucederá al patente sosiego de la aldea. La relación de Ton con la joven despierta el recelo de unas gentes que intentan olvidar encerrándose en sí mismos, cerrando toda puerta a lo externo, a lo que irrumpe en su reposo y su rutina. Takua Pa representa el esfuerzo por empezar de nuevo entre edificios abandonados y evocaciones dolorosas. Pero este inicio también significa un cierre hermético, una clausura espiritual por la que los lugareños reclaman su derecho a ser felices pero ajenos a cualquier intrusismo o alteración de sus silentes hábitos. Incluso la joven del hotel se muestra inicialmente reacia a las pretensiones amorosas de Ton, prácticamente un tabú en el escenario público, y pocas veces ofrecerá argumentos en los que el espectador pueda identificar su felicidad. Es por ello que Assarat hace presagiar un desenlace repentino y funesto intuyendo igualmente que Ton guarda en Bangkok trazos de su vida personal que hasta entonces escondía sigiloso.
Assarat cumple su cometido logrando arrastrarnos por una narración que pausadamente despeja sus cartas pero que desde los primeros minutos satisface gracias a su admirable batuta técnica, sumergiéndonos en infinidad de sensaciones a través de la delicada ligereza de sus travellings, su bellísima fotografía y su música, conmovedora y melancólica como pocas. Un ejercicio apasionante que capta con fragilidad el fluir del devenir para una sociedad que despierta de un placentero sueño invocando el retorno a unos quehaceres diarios que chocantemente no ceden espacio a la soledad pero que han transformado cada jornada en una procesión reiterativa que obliga a seguir viviendo y a no mirar hacia atrás.
David López
"Secret Sunshine" también triunfa en el BAFF 2008
27/04/2008 - 11:09
Por su premiada trayectoria festivalera (sin olvidar los galardones en el marco local), la coreana "Secret Sunshine" de Lee Chang-dong debería convertirse en una de las piezas más preciadas de esta edición del festival.
Y así lo parecían sugerir las colas que como viene siendo habitual presenta la entrada del Aribau Club. Y es que por qué no decirlo: el Festival de Cine Asiático de Barcelona cuenta con el respaldo entusiasta de su público, el mismo que llena constantemente las dos salas del céntrico cine. A eso lo llamo un caballo ganador.
Los que no pudieron ver ayer "Secret Sunshine", tendrán una segunda oportunidad el próximo domingo 4 a las 19.15, secundada por otros ases como "Useless" de Jia Zhangke o "Ploy" de Pen-Ek Ratanaruang. Podéis leer nuestra reseña de "Secret Sunshine" en este enlace.

