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Rene Laloux: el animador maldito

15/04/2008 - 11:15

Quizá sea Rene Laloux un desconocido por estos ambientes cinéfilos, incluso entre los más elitistas a pesar de que su primer largometraje, "El Planeta Salvaje",  se alzara con el Grand Prix del Festival de Cannes de 1973.

Planeta Salvaje

La mención a esta película apenas si aparece, en letra pequeña, en algunas antologías del género, siempre destacando su modestia presupuestaria y los problemas en que se vio envuelta su realización; finalizada a medio camino entre Praga y París mientras sus productores trataban de evitar intromisiones políticas en los estudios checoslovacos. Los menos destacan su carácter de obra adulta y contestataria, una de las cumbres del cine de ciencia ficción de los setenta, matriz conceptual de un subgénero del que el propio Laloux sería, durante veinticinco años, único representante, y que no pretende utilizar la ciencia ficción como excusa para abordar historias de índole metafísica sino utilizar esa misma excusa conceptual para crear una película de género (En este sentido, se encontraría más cerca de "Zardoz" de John Boorman que de "Solaris" de Andrei Tarkovski).

Esta inversión de términos se aprecia, fundamentalmente, en "Los Amos del Tiempo", una space opera que oculta un trasfondo astrofísico, con paradojas temporales incluidas, incrustado en un argumento en el que los protagonistas tienen que a) rescatar a un niño-colono extraviado en un planeta perdido, b) cruzarse medio universo para lograrlo, c) liberar a un grupo de piratas de una entidad colectiva que desprecia la diferencia, d) huir de aquellos que persiguen al Príncipe corrupto que el mercenario/protagonisat cobija y d)  enfrentarse a una raza tan poderosa que es capaz de hacer retroceder el tiempo para iniciar un proceso de colonización.

En "Gandahar", su última película, realizada en Corea del Norte (que por aquellos años –mediados de los 80- todavía se permitía el lujo de exportar cintas de culto en el campo de las Kaiju Eiga como "Pulgasari"),  con un equipo de 150 personas, Laloux lleva hasta el extremo esta premisa. La ciencia ficción hard  de su propuesta inicial (que esta vez no tiene como base la literatura de Stefan Wul –como las anteriores- sino la de Jean Pierre Andreton) convive con retazos de cine de aventuras y del bélico, incluyendo un leve romance, en un contexto ideológico que también contiene retazos de antropología social en la descripción de esa sociedad perfecta, la gandahariana, que excluye y arrincona a los diferentes, provocando sin quererlo el germen que originará, a largo plazo, su destrucción.  

Sin embargo, no debería llevarnos a error su fachada genérica, ni considerar la obra de Laloux como menor por este aspecto; antes al contrario, sus tres largometrajes se definen desde la complejidad haciendo de su visionado una experiencia solo apta para adultos y/o adolescentes inquietos, pues se sabe, por tanto, repletos de recovecos poliédricos y segundas lecturas, de matices filosóficos, incluso lingüísticos, que enriquecen cada uno de los segmentos en los que se estructura su entramado, posibilitando la rara habilidad de que alguna de sus partes se disfrute por encima del todo; en términos pragmáticos: son películas que amortizan, y de qué modo, la adquisición última de la obra. 

Rene Laloux

Los tres largometrajes de Laloux se rebelan como únicos en su especie. No ya en el campo de la ciencia ficción, como se ha dicho, sino en el de la animación propiamente dicha. Todos sus colaboradores (en este orden, Topor, Moebius y Phillippe Caza) se adaptan a los medios de Laloux; a cambio, Laloux les brinda la posibilidad de mostrarse enteramente creativos. De la suma de todos estos talentos, salen a la luz propuestas de índole suculentas, cristalizadas en supramundos surrealistas y ecosistemas deliciosos donde cualquier cosa (con mayor probabilidad si se sabe concebida por cualquier de los mencionados) puede tener lugar. Así descubriremos fresas gigantes con propiedades alcaloideas o árboles que ocultan civilizaciones de hombres que no saben que lo son. También razas de gigantes que juegan con los seres vivos y de otros seres vivos que ponen en jaque a toda una civilización con la única arma del aprendizaje; también conoceremos a especies de ángeles alados que desprecian la individualidad y los pensamientos dispares.  Y por supuesto, asistiremos a un despliegue de paisajes extraños, casi surrealistas, repletos de cielos marrones y nubes azules, pintados sobre óleos; con cuevas que esconden en su seno gusanos antropófagos, y con todo tipo de animales extraños y grotescos, como esas abejas gigantes que anhelan el cerebelo del pequeño Piel. Y también con pájaros vigías y con robot huecos construidos con células humanas muertas; con mutantes preñados de poderes telequinéticos; con estructuras cerebrales del tamaño de una isla capaces de adivinar con el tiempo, a mil años vista, cuáles serán las consecuencias de su poder si sigue desarrollándose de tal modo.  Y esto, sin embargo, solo es una pequeña porción apenas descrita del desbordante universo fantástico contenido en las películas de Rene Laloux.

Unos le considerarán un director de animación olvidado, apenas reivindicado por unos pocos,  como Asimov, que adaptó "Gandahar" al mercado estadounidense (es decir, remontando el contenido, ocultando la desnudez y cambiando el score) con el padrinazgo y beneplácito de los hermanos Weinstein, siempre a costa de empequeñecer en los créditos el nombre, de nuevo subordinado, de Rene Laloux.  A mi, personalmente,  me cuesta encontrar un parangón en la cinematografía moderna (Victor Erice, ¿quizá?) en cuanto a malditismo. No ya por su larga trayectoria y los pocos largometrajes a los que su talento dio lugar, sino por el desprecio, léase ignonimia, que ha ocultado su trayectoria hasta hoy.

Ahora que todas sus obras pueden encontrarse en DVD ya va siendo hora de vindicar el cine del fallecido autor francés, René Laloux, uno de nuestros malditos preferidos.

Por J.P. Bango

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Mikel el día 24/04/2008 - 10:57

No conocía a René y ya me ha picado el gusanillo. Intantaré conseguir material de él por alguna vía oficial u oficiosa.

Un saludo.

eduardo chavez aguilar el día 01/05/2008 - 18:16

hola que tal soy admirador de rene laloux desafortunadamente nunca e podido localizar sus peliculas podrias decirme donde encontrarlas para poderlas comprar ya que las quiero tener dentro de mi coleccion

David "SéptimoVicio" el día 01/05/2008 - 20:32

En www.dvdgo.com venden "Los amos del tiempo" y "Gandahar". Hacen envíos internacionales.

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