A propósito de las “Notas sobre el cinematógrafo”
07/04/2008 - 13:21
Hace algunos años dirigí mi primer cortometraje en 35mm. “Birth, school, work, death”. Era entonces una apuesta por contar historias cercanas, la historia de la vida en cuatro golpes certeros. Lo que nadie supo en ese rodaje fue que en mi mochila, todos los días del rodaje, llevaba “Notas sobre el cinematógrafo”, este estupendo libro de Bresson. Para mi fue (y sigue siendo) una guía fílmica valiosísima.
Puñetazo a puñetazo, Bresson se adelantaba a los enfants terribles del Dogma danés para construir una pieza única, inclasificable y, sobre todo, imprescindible para cualquier cineasta.
“Ni realizador, ni cineasta. Olvida que estás haciendo una película”. Frases tan rotundas como ésta son las que circulan por este libro-aforismo que estampa como puños lemas sobre el oficio cinematográfico, el interpretativo, la pintura y la fotografía y su relación con el cine, o sobre la novela y el teatro. Bresson rehuye de cualquier plasmación de teatro en el cine, porque quita verdad a la narrativa cinematográfica: “Tomar prestados los medios del teatro conduce fatalmente a lo pintoresco visual y auditivo”. Puñetazos que arremete contra otras artes visuales: “Nada de fotografía bonita, nada de imágenes bonitas, sino imágenes y fotografía necesarias”.
Pero gran parte de este texto aforístico se centra en borrar de un plumazo cualquier atisbo de interpretación en la recreación que hace el actor del personaje. Los actores no representan, son. “Un actor extrae de sí lo que en verdad no está en Èl. Ilusionista.”
Como apoyo puede servir el interesante documental que desarrollan Jurriën Rood y Leo De Boer, “El camino a Bresson”. Siguiendo la estela de estas “notas” (y siguiendo a Bresson, que sólo les concede una única entrevista de UNA sola pregunta), nos llevan a una entrega de premios en el Festival de Cannes donde Orson Welles llama al escenario a Bresson, que aparece entre aplausos, pero ni se saludan, ni se miran. Bresson no era partidario del tipo de cine al servicio del actor que Welles (recordemos, un prometedor joven cuando salta del teatro al cine) realizaba.
Pequeños destellos de verdad, reflejos en un libro escueto, crudo, molesto, en ocasiones, brillante. Se puede estar a favor o en contra de su cine, pero sabe pulsar una de las teclas más importantes del oficio. Empuña tu cámara y baja de las nubes, es lo que viene a decirte Bresson. Adelante.
“Cuando no sabes lo que haces y lo que haces es lo mejor, es la inspiración.”
Gabriel Ochoa

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