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Reportajes Séptimo Vicio

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Punto de Vista: balance final

26/02/2008 - 21:43

A pesar de la frustración que nos produce no haber podido asistir a las proyecciones de “Tovarisch, I’am not Dead” de Stuart Urban (Premio Especial del Público), “Teak leaves at the temples” de Garin Nugroho y, sobre todo, “The sun and the moon” de Stephen Dwoskin, la programación de la cuarta edición del Festival Internacional de Cine Documental de Navarra nos ha dejado un magnífico sabor de boca, un lujazo a costa de la apasionado filosofía de la propuesta, la excelente organización, la rigurosa selección de títulos obra de realizadores de contrastado prestigio o debutantes que ya son promesa de futuro, y el calculado estudio de todas y cada una de las secciones. Como guindas, la imprescindible publicación de referencias editoriales propias (¿acaso no lo es ese tributo inédito a Ermanno Olmi?), las actividades paralelas (la masterclass de Nicolas Philibert), las iniciativas exclusivas (La mano que mira) y, por que no decirlo, el extraordinario respeto hacia los profesionales del sector, especialmente los medios de la prensa electrónica. Y a precios sorprendentemente populares (¿alguien recuerda haber pagado alguna vez dos euros por una sesión de cine de calidad superior?).

Nueve días dedicados en cuerpo y alma a la no ficción, en los que hemos disfrutado de excéntricas obras maestras de textura anacrónica (“My Winnipeg”), ejercicios cinematográficos de rabiosa contemporaneidad (“He Fengming: una autobiografía china“, “Autohystoria”), celebrados proyectos que desfallecen por el propio peso de las expectativas (“O Estado do Mundo”), variopintos e impasibles retratos del horror (“1937”, Journal nº 1: An Artist's impression", "A story of people in war and peace"), la excelencia de la autoridad incuestionable de los nuevos realizadores asiáticos (“Invisible City”, “Bingai”) , polémicas reflexiones de abrumador calado ético (“Existence”) y piezas breves pero magistrales (“Polvo de estrellas”, “Las variaciones Marker”, “52 por ciento“).

Punto de Vista ya se ha convertido en cita ineludible de Séptimo Vicio, un evento que engrosar a nuestra propia lista de certámenes indispensables junto al BAFF y el festival de Gijón. Un espacio único, a contracorriente y decididamente arriesgado. Regresaremos en 2009. Es un hecho.

David López

Las últimas reseñas del festival

26/02/2008 - 21:39

Antes de dar por concluido nuestro reportaje especial dedicado a Punto de Vista 2008, allá van las reseñas de los títulos que quedaron relegados para mejor momento:

“The mosquito problem and other stories”. O como escrutar la cotidianeidad de un microcosmos (la ciudad de Belene al norte de Bulgaria) a través de la tragicomedia de contexto tristemente (su)realista: una población angustiosamente empobrecida por su pasado comunista y asediada por una insoportable plaga de mosquitos; una central nuclear, pretérito orgullo del programa soviético, cuyos planes de construcción nunca llegaron a finalizarse; un parque protegido frecuentado por turistas ociosos, cazadores furtivos y presos de una cárcel próxima, recuerdo intacto de un antiguo campo de concentración. Un puzzle humano tan amargo como entrañable.

“Ocho veintiocho”. O como filmar con humildad un episodio existencial fundamental con absoluto mimo y honradez. El retorno de un joven israelí (el propio director) a su kibutz para confirmar o rechazar su pertenencia al mismo llegada una determinada edad, constituye un noble regreso a los orígenes (familiares, comunitarios, culturales/religiosos), en el que las preguntas, los encuentros y las imágenes de la infancia emergen con el ligero y sosegado transcurrir de los días.

“Must read alter my death”. O como reescribir la propia biografía familiar destapando la caja de Pandora. 201 películas caseras, 50 horas de grabaciones de audio y 300 páginas manuscritas. El material con el que Morgan Dews destruye por completo la imagen icónica de la familia feliz del resplandeciente barrio residencial de la América dorada. Un exhaustivo trabajo de edición en el que el antagonismo entre imagen y sonido aporta un nuevo terreno significativo a la verdad original de los archivos hallados.

“O Estado do Mundo”. O como perder una vez más la esperanza por los proyectos colectivos previamente encumbrados por el renombre de sus participantes. Desde las aportaciones francamente irrelevantes (Pedro Costa, Ayisha Abraham) hasta las contribuciones directamente oportunistas cuya acomodada apropiación/reproducción exenta de innovación alguna resulta lamentable (Chantal Ackerman). Afortunadamente, la magia y los abstractos juegos disyuntivos de Apichatpong Weerasethakul, y la estampa cruda (aunque ya reiterativa) de la represión y sus imperturbables ejecutores captada por el objetivo de Wang Bing, mantienen el pulso de la cinta.

David López

"52 por ciento", la medida del éxito

24/02/2008 - 18:37

“52 por cierto”, ganadora del Premio al Mejor Cortometraje, dotado con 3.500 Euros. Rafal Skalski, joven cineasta polaco que pese a su corta edad, con tan solo 22 años, ha sabido plasmar con acierto una historia de esfuerzo, sacrificio y superación. Alla, una niña de 11 años. Su único sueño es ser admitida en la Academia de Ballet de San Petersburgo. Aunque los resultados evaluables frustran el talento y el tiempo invertido de Alla.

El profesorado de la Academia de Ballet tienen un canon, indicará la medida exacta que debe de tener el cuerpo de una bailarina. El 52 por ciento es la proporción perfecta entre la longitud de las piernas y la altura total de una persona. Este porcentaje arruinará la ilusión de Alla, pues su cuerpo no se ajusta al patrón. La cifra establecida marcará la vida de la niña, su empeño por dar la talla le servirá de bien poco. La constancia diaria por mejorar, los suaves e irrepetibles movimientos de la bailarina y así como su entusiasmo por superarse no conmoverá al jurado. Sólo cuenta lo que puede constatarse de forma objetiva e infalible, no se le otorga relevancia a otros factores.

Filmado sin narrador, un elemento que puede marcar una distinción entre el film-ensayo y el documental. En este caso las voces son las propias de los protagonistas, no se utiliza una única voz, que bien puede ser la del director o la del guionista, como suele suceder en el film-ensayo. Por esta razón, y por otras, así como por el tratamiento del problema, se nos indica que estamos ante un documental. El tema es preexistente, no accedemos a él mediante un ejercicio de reflexión, sólo hay que atender a una historia. Aunque pueda suscitarnos otro tipo de reflexiones en torno al tema, no es esto lo característico del film-ensayo.

El que el documental, integrado en el mapa de la no ficción, sea de corte representacional, no significa que esté exento de cualidades artísticas y que no esté lleno de belleza, pues como afirmó Marker, “ la poesía nace de la inseguridad, y de la ausencia de algo”. De ser así, la experiencia vivida de la niña aunque frustrada no dejaría por eso de ser poética. Es precisamente la presencia de estos ingredientes los que hacen que su historia merezca ser contada.

María José López Navarro

El cortometraje documental en Punto de Vista

24/02/2008 - 16:19

Sin duda, una de las más gratas sorpresas de Punto de Vista 2008 ha sido su excelente selección de cortometrajes, en su mayoría vehementes trabajos que, utilizando la coartada de la no ficción, son capaces de sugerir nuevas vías de reflexión o profundizar en tesis que no por evidentes resultan menos oportunas. Relegando para mejor ocasión “Las variaciones Marker” (su edición en DVD nos permitirá rescatarla en breve y dedicarle un análisis más extenso) y permitiéndoos que descubráis el futuro artículo acerca del pase de “52 por ciento” (recompensado con el Premio al Mejor Cortometraje), nos centraremos en tres piezas tan dispares como seductoras.

Susana Rey Crespo ("Cosas de Kulechov") es la primera en salir airosa demostrando que un mensaje se puede hacer perfectamente patente al espectador recurriendo a recursos tan añejos como inefables con mucha ironía y sabio sentido del poder manipulador de la edición cinematográfica. La referencia explícita a Lev Kulechov y sus teorías del montaje son la excusa que construye este falso documental en el que se evoca una guerra ficticia provocada por un misterioso invasor extranjero que lanza una ofensiva sobre tierras gallegas. Para recrear dicho conflicto bélico, Susana Rey utiliza material de archivo perteneciente a la historia reciente de la comunidad norteña (desde sus fiestas tradicionales hasta los fatídicos incendios que arrasaron sus bosque hace apenas unos años) y lo adultera con un texto que dota a las imágenes de un nuevo significado que en definitiva estimula en el receptor renovadas emociones. Crítica sin contemplaciones a la continua tergiversación de la verdad por parte de los medios de comunicación y las altas instancias políticas y económicas, que se han apropiado del poder de la imagen, los iconos y la palabra para establecer otro canon de veracidad que responde a intereses sospechosamente abusivos y totalitarios.

“Nijuman no borei (200000 phantoms)”, el más reciente y premiado corto documental de Jean-Gabriel Périot (que ya se alzó con un galardón en la tercera edición de Punto de Vista), ha sido para un servidor uno de los fotomontajes más estimulantes y líricos que he tenido la oportunidad de ver en largo tiempo. Conformando su elegante puzzle con cerca de mil fotos acompañadas exclusivamente por un lánguido tema musical de Current 93 como único texto sonoro, Périot parte de la anécdota incómoda (el bombardeo de Hiroshima un nefasto 6 de Agosto de 1945 y sus consecuencias) para repensar, no sólo la reactualización de los espacios urbanos, sino principalmente las pistas históricas en estado latente que ocultan las huellas imperecederas del paso del tiempo: la memoria viva. El edificio A-Bomb, la única construcción que milagrosamente se mantuvo en pie tras la catástrofe nuclear, es el símbolo vigente que se niega a desaparecer frente a los avatares del destino para rescatar del olvido y traer a presencia permanentemente uno de los mayores fracasos para las visiones bienpensantes de la condición humana. A pesar de la reiterada dinámica remodeladora y fluctuante de los planes de reconfiguración de las grandes urbes a lo largo del siglo XX y comienzos de este aún joven XXI, este vestigio del pasado cobra una fuerza inmanente que ante nuestra estupefacción ha logrado erigirse, no sin dificultades, como la voz silenciosa de los fantasmas cuyo espíritu aún recorre las calles de la moderna población japonesa.

Por su parte, Óscar Pérez ("El sastre") se introduce, mediante un plano fijo próximo y seguro, en un retrato no pocas veces humorístico propio de la espontaneidad cotidiana y los problemas de comunicación de los que adolece esta aldea global. El protagonista indiscutible de esta obra es Mohammed, emigrante paquistaní que ejerce de sastre en la Ciudad Condal sufriendo la escasa comodidad que ofrece su reducido y destartalado taller, donde está acompañado por un ayudante indio. Su carácter, unido a la falta de entendimiento y los problemas con sus clientes, la dudosa profesionalidad y aptitud laboral de la que hace gala, y la picaresca relación que profesa hacia su empleado, forjan con el transcurrir de los días la cartografía demográfica y humana de las capitales superpobladas del siglo XXI. Tragicomedia costumbrista que recupera para la palestra los conflictos interculturales y los debates inconclusos sobre nuestra aceptación del relativismo o el dogmatismo, así como de los procesos de asimilación o rechazo obvios en una sociedad que discurre sobre la estrecha línea que separa tolerancia de intransigencia.

En nuestro reportaje del festival encontraréis además breves comentarios dedicados a otros cortometrajes como “Pó de estrelas” de Alberte Pagán o "Journal nº 1: An Artist's impression" de Hito Steyerl.

David López

"Bingai" de Feng Yan, Gran Premio Punto de Vista 2008

22/02/2008 - 14:29

La sobresaliente "Bingai" de Feng Yan se ha alzado finalmente con el Gran Premio Punto de Vista a la Mejor Película dotado con 10000 euros.

Por su parte, Tatsuya Yamamoto ha obtenido el Premio Jean Vigo al Mejor Director por "Su preciada vieja casa". En cuanto a las menciones especiales, éstas han sido para "Leer tras mi muerte" de Morgan Dews y "A story of people in war and peace" de Vardan Hovhannisyan. "52%" del jovencísimo realizador polaco Rafal Skalski fue reconocido justamente con el Premio al Mejor Cortometraje.

"Tovarisch, no estoy muerto" de Stuart Urban ha sido la película más votada por los espectadores, obteniendo así el Premio Especial del Público.

En cualquier caso, ahí va la nota de prensa del festival:

El jurado, compuesto D. Luciano Barisone, D. Josetxo Cerdán, Dña. Carmen Cobos, Marcel Lozinski y D. Ross McElwee, decidió otorgar los siguientes premios:

Mención especial, dotada con 1.000 euros, para "Mardkayin patmutyun paterazmi yev khaghaghutyan orerits" / "A story of people in war and peace" / "Una historia de gente en guerra y paz", de Vardan Hovhannisyan, "por la excepcional calidad del material filmado durante el conflicto bélico y por su capacidad en poner de relieve el perfil humano de sus personajes".

Mención especial, dotada con 1.000 euros, para "Must read after my death" / "Leer tras mi muerte", de Morgan Dews, "por ser capaz de convertir una historia familiar en un retrato inquietante del papel de las amas de casa en la sociedad norteamericana de mediados del siglo XX".

Premio al Mejor Cortometraje, dotado con 3.500 Euros, para "52 procent" / "52 percent" / "52 por ciento", de Rafal Skalski, "por la rigurosidad de la puesta en escena para narrar un momento esencial en la vida profesional y personal de una joven bailarina".

Premio Jean Vigo al Mejor Director, dotado con 5.000 Euros, para Tatsuya Yamamoto, director de "Tsui no sumika" / "Her dear old house" / "Su preciada vieja casa", de Tatsuya Yamamoto, "por la calidad cinematográfica y humana del relato a la hora de retratar a una anciana que afronta un cambio radical en su vida con una enorme fuerza de voluntad".

Gran premio Punto de Vista dotado con 10.000 Euros, para "Bingai", de Feng Yan, "por ser capaz de mostrar, a través de un potente retrato femenino, el drama humano de la deslocalización de los campesinos chinos obligados a abandonar su hogar por la construcción de la Presa de las Tres Gargantas. Y también, por la capacidad de la directora de mostrar cinematográficamente la dialéctica.

Podéis leer nuestras reseñas de algunos de estos documentales en nuestro reportaje especial del festival o clickeando sobre los títulos.

Los nuevos cineastas independientes de Asia

21/02/2008 - 20:41

En Punto de Vista, como en otros renombrados certámenes internacionales, se ha hecho más palpable que nunca que etiquetas generacionales, estéticas y temáticas como "generación urbana" (con las que muchos han querido englobar a realizadores de la Sexta Generación como Jia Zhangke, Lou Ye o Zhang Yuan) se han quedado obsoletas cuando llega el turno de refrendar a los nuevos cineastas independientes chinos que han invocado el hiperrealismo, el formato digital y la punzante crítica política, social y cultural como señas de identidad.

Renovadores en cierto sentido, directores como Wang Bing ofertan un cine de ínfimo presupuesto, con rodajes rápidos y espontáneos, de evocadora mirada documental casi siempre en la senda de la reflexión acerca de los males de la China contemporánea. Pretensiones y objetivos que para el régimen establecido no son sino merecedores de censura y ostracismo, triste realidad que ha elevado a Lou Ye ("Summer Palace") o Li Yu ("Lost in Beijing") en figuras trágicas del cine de autor.

Precisamente, "Bingai" de Feng Yan, premiado en el Festival Internacional de Cine Documental de Yamagata, ya había sido comparado con la celebrada "Naturaleza Muerta" de Zhangke (y evidentemente, pronto haremos lo propio con "Up the Yangtze" de Chang Yung, la primera película que obtuvo un contrato en el último Sundance). La relación entre ambas surge porque lo que en el film del realizador de Fenyang era la excusa para retratar mediante varios relatos individuales el desesperanzado porvenir de las gentes de Fengjie ante el imponente avance en la construcción de una presa en las Tres Gargantas en el río Yangtsé, en el caso de Yan asume protagonismo más allá del contexto para presentarse como detonante del drama de Zhang Bingai y su familia. Lo que en una era ficción documental, aquí se transforma en cataclismo humano documentada a lo largo de diez años con una clara vocación pesimista. El desplazamiento incesante y obligatorio de familias campesinas bajo un estricto programa gubernamental para evitar que sus ya de por sí ruinosas casas queden arrasadas por el río, Yan lo describe centrándose en un caso particular, tan solo un ejemplo de las auténticas víctimas del depredador progreso económico y tecnólogico, cuya otra cara no es desde luego nada amable. Por supuesto, la corrupción de los cargos públicos, los conflictos interpersonales cuando está en juego la pura superviviencia, la resignación de un pueblo dolido, los sueños por alcanzar la esperanza donde difícilmente ésta se puede hallar y la propia historia tradicional del gigante asiático afloran en esta espléndida cinta.

Frente a la atroz impotencia de esa antiheroína que representa Bingai, Chan Gao no se conforma con permitir a la cámara adentrarse en el proceso de desintegración de una familia china, sino que capta la obstinada búsqueda de respuestas por parte de Bing, un joven de 20 años al que la separación de sus padres ha dejado en un limbo emocional desmoralizador. Aunque sin incidir en exceso, lo cierto es que la película de Gao vuelve a trazar lazos con la historia reciente de su país y, por ende, de su familia, cuyos valores y actitudes Bing no llega a comprender. La marcha de su padre para compartir su vida junto a un antiguo amor de juventud de su época como miembro activo de las Juventudes Intelectuales del Partido Comunista, sirve a Gao para mostrar tímidamente notas a pie de página centradas en una de las etapas más convulsas del siglo XX cuyos restos para la posteridad son míseros empleos, nostalgia trasnochada y choque generacional. Bing no sólo encuentra dificultades para hallar una réplica que le ayude a superar un divorcio que jamás hubiese creído posible para una historia de amor que suponía a prueba del paso del tiempo, sino que la máxima lección aprendida en el camino es algo muy parecido a lo que el personaje de Angelica Huston enseñaba a sus retoños en la última obra de Wes Anderson: "vive y deja vivir, vive y sé feliz". Carpe diem, a fin de cuentas. Y para finalizar, una dura lección adulta: las verdades suelen ocultar una mentira, mientras que las mentiras envuelven una verdad.

Por su parte, Tan Pin Pin opta en "Invisible City" por la arqueología fílmica para indagar en el rastro oculto sepultado bajo los escombros y el barro de la moderna Singapur. Su ciudad invisible es, nuevamente, la suma de los relatos que conforman la frágil memoria colectiva que gracias a los testimonios visuales y sonoros (desde la narración en primera persona hasta material archivo de valor incalculable) puede mantener aún la quimera de inmortalidad: no caer en la omisión y la postergación. Como uno de los protagonistas anónimos de esta historia bien viene a concretar, si la cámara no apresase estos recuerdos, nunca habrían existido en un clima de indiferencia y amnesia social propiciado por instituciones y los mismos ciudadanos de a pie. Es la ley impuesta por los actuales medios de comunicación y su particular política, que podemos resumir como un terrible "la verdad está en nuestras imágenes". No en vano se mencionó hace tiempo que este era un documental sobre documentalistas, sobre personas que luchan por preservar nuestro pasado. Ironías de la vida, la visita a la isla del emperador japonés confluye con la emocionante crónica de la ofensiva nipona durante la Segunda Guerra Mundial, tan reveladora como la exposición del señor Han ante unos estudiantes incapaces de sentirse atraídos por sus alusiones referentes al activismo universitario en tiempos en los que la libertad de expresión era una cuestión de vida o muerte. Otra pieza imprescindible que en la red ya ha recibido un apoyo considerable, alentado sin duda por el éxito ya obtenido por el anterior trabajo de su realizadora, "Singapore GaGa".

David López

Punto de Vista en su recta final

21/02/2008 - 00:51

Inevitablemente, las reseñas de los títulos proyectados en el festival se han acumulado, pero el fin de semana posiblemente proporcione una magnífica oportunidad de recuperarlos tranquilamente y redactar las impresiones, positivas y negativas, que las pantallas de Punto de Vista nos han ofrecido.

En cualquier caso, además de las sobresalientes películas proyectadas hoy en sesión de mañana y tarde ("Invisible City" de Tan Pin Pin, "Bingai" de Feng Yan, "Cousas do Kulechov" de Susana Rey, “Her dear old house” de Tatsuya Yamamoto y esa absoluta obra maestra que es "Las variaciones Marker" de Isaki Lacuesta), aún tenemos pendientes las reseñas de “Must read alter my death” de Mogan Dews, “Ocho veintiocho” de Lavi Ben Gal, “The Mosquito Problem and other stories” de Andrey Paunov, “Nobody’s Child” de Chao Gan, “Nijuman no borei (200000 phantoms)” de Jean-Gabriel Périot, “El sastre” de Óscar Pérez y la colectiva "O Estado do Mundo" (posiblemente una de mis mayores decepciones, aunque los capítulos de Weerasethakul, Bing y Ferraz no estén nada mal).

No quería acabar esta entrada sin otorgar protagonismo a un encuentro largo tiempo esperado. Como bien afirmó en cierta ocasión nuestro compañero Rueben Paul Divall, el ordenador se ha convertido en una prolongación de nuestro ser, situación que desde otro "punto de vista" se traduce como la pérdida del contacto físico y real con la persona. Dicho de otro modo, la mecánica de trabajo de una web como Séptimo Vicio supone la coordinación de una serie de firmas excelentes pero cuya separación espacial reduce la relación diaria a mails y llamadas de móvil. Por eso ha sido un enorme placer conocer por fin, en vivo y en directo, a ese gran colaborador que es Carlos Polite, oriundo de esta tierra al que nunca habíamos estrechado la mano desde que comenzó a escribir para este medio hace más de un año. Y desde luego uno comprende ahora la pasión que destila en cada crítica y la buena diposición y entrega para hacer cada día más grande este pequeño rincón. Un honor.

David López

Pó de estrelas

20/02/2008 - 19:49

“Pó de estrelas” de Alberte Pagán, un corto cuya máxima pretensión reside en el interés por mostrar las miserias humanas. Se pone en primer plano la crítica política y se resalta la manipulación de los medios de comunicación. Todo esto unido una fuerte vocación formal. El corto está constituido por dos mil fotogramas de anuncios televisivos, montados de manera alterna.

La idea es la de denuncia a una sociedad del confort y del consumo, un homenaje a la miseria de la que pretendemos olvidarnos. La intencionalidad del autor es no dejar indiferente al espectador, aunque la angustia que puede llegar a producir la obra se deberá más a la mala conciencia del receptor que al propio contenido de las imágenes. Se pretende homenajear a los marginales mediante la denuncia de la opresión.

Alberte no enseña nada nuevo, todas las imágenes que nos ofrece nos invaden a diario, tanto en los telediarios como en prensa y en publicidad. Las trabaja y las une para hacernos ver la crueldad de la realidad. Todas las fotografías pertenecen a su álbum personal que ha ido recopilando durante muchos años. En ellas se puede observar cierta fascinación por la crueldad y el desastre, por la belleza del horror.

“Pó de estrelas“, según su creador, cae en el mismo pecado que denuncia: la estetización de la miseria. Entre las imágenes reales aparece una fotografía artística. Al final del corto el montón de cadáveres que se ven es una creación estética, no la realidad. Este ejemplo denuncia el tratamiento estético que los medios de comunicación hacen de la realidad.

En cuanto al montaje se mantiene cierto equilibrio entre el estatismo de la imagen aislada y el ritmo frenético del movimiento (muy similar al obtenido por Marco Brambilla en "Sync", particular análisis de la relación entre arte y pornografía perteneciente al proyecto colectivo "Destricted"). Se da una evolución narrativa entre los fotogramas, que en ningún momento aparecen desconectados, hay una coherencia interna entre ellos. Y lo más importante, el resultado es bastante satisfactorio.

María José López Navarro

Scènes de chasse au sanglier

19/02/2008 - 17:13

“La caza del jabalí” (“Scènes de chasse au sanglier“), un mediometraje de Claudio Pazienza. Un film en el que la primacía recae sobre la imagen. Estimula la imaginación mediante la reflexión de los que nos rodea, pero entendido esto como imagen, aunque no en un sentido laxo y meramente perceptivo. Sino la puesta en funcionamiento de una subjetividad que tiene que darle un significado a las cosas.

El protagonista queda marcado por la muerte de su padre, un cazador. Tras su funeral comienza a meditar sobre el entorno que lo envolvía, esa aureola en la que aún estaba presente la memoria del fallecido, junto con sus cosas, sus pertenencias. Es una traducción del “ ubi sunt” convertido en imagen. Una búsqueda de consuelo en iconos que está motivada por la desmembración del yo, un acontecimiento que se produce en el sujeto tras la muerte de un ser querido.

Mediante los objetos se intenta capturar la esencia del padre. Pero en un sentido muy idealista, moldear y conformar nuestra imagen del mundo de una manera muy determinada. En este caso será el hijo quien creará mediante el pensamiento la esencia del fallecido. Las pertenencias del padre y los recuerdos que el hijo tenía de él se transforman en algo distinto tras un ejercicio de reflexión. Las cosas que antes no se apreciaban como importantes, ahora obtienen una ampliación significativa, que viene dada por la tragedia de la muerte. Un mundo significativo que sólo pertenecerá al hijo.

Una película digna de ser proyectada en museos de arte contemporáneo, debido a su alta calidad artística y por su eficacia a la hora de exigir al espectador una mirada atenta. No es ninguna sorpresa que al director ya le dedicasen una retrospectiva en el Centro Pompidou, París, en el 2003.

María José López Navarro

"O Estado do Mundo", estreno en Punto de Vista

19/02/2008 - 14:13

Como el tiempo apremia, los comentarios de los títulos que continúan proyectándose en el festival tendrán que esperar a otro momento más oportuno.

Pero antes de frenar lo justo para el almuerzo mientras llega el pase de la coral "O estado do mundo" (en la que participan Apichatpong Weerasethakul, Wang Bing o Chantal Akerman), ahí queda un pequeño resumen: "Nijuman no Borei (200000 phantoms)" de Jean-Gabriel Périot, el primer fotomontaje que ha dejado completamente satisfecho a un servidor un mucho tiempo; "El sastre" de Óscar Pérez, el humor casi surrealista que emerge en cualquier esquina de esta aldea global; "Must read after my death" de Morgan Dews, loable edición pero, ¿algo más?.

David López

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