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Reportajes Séptimo Vicio

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Pusán se vive en Pamplona

19/02/2008 - 02:13

Segunda sesión del imprescindible ciclo dedicado al nuevo cine documental asiático, un soplo de aire fresco a través de una ventana abierta de par en par a los jóvenes creadores orientales. Una colaboración impagable con el Festival de Pusán a través del programa Asian Network of Documentary.

La encantadora Fujioka Asako (con la que tuvimos un divertido choque japonés-inglés durante el fin de semana generado por una camiseta del "Ichi The Killer" de Takashi Miike) presentó las líneas generales de la iniciativa abierta por el siempre colosal Festival de Pusán, invitándonos a descubrir a las futuras promesas de Asia. En concreto hoy se proyectaba "Nobody's Child" de Chao Gan, de la que tocará hablar mañana. Más que nada porque las horas auguran demasiado comentario espeso. Y es que las veladas en el club Nicolette (punto de encuentro nocturno del festival) ponen en un serio aprieto mi concepción del tiempo, como bien afirmó en cierta ocasión uno de mis profesores de Filosofía. Sí, las horas pasan volando, como las jornadas del festival.

Por cierto, todo un placer haber conocido al director artístico del certamen, Carlos Muguiro, y a Juan Zapater, firma ineludible de la crítica cinematográfica en este país.

David López

Steyerl y Hovhannisyan: documentando el horror de la guerra

18/02/2008 - 15:04

En un momento histórico convulso, donde los valores, los fines últimos y nuestra propia humanidad queda en entredicho, parece que no son pocos los que se han lanzado a recuperar la memoria perdida, las historias errantes que nunca fueron televisadas y que corren el riesgo de caer en el olvido.

Por ello no me extraña descubrir en el festival numerosas propuestas cuya máxima meta es la de rescatar un pasado, casi siempre doloroso y trágico, que por encima de todo brinda una lección para el futuro sobre los errores y las miserias que nunca deberían repetirse. Mirar hacia atrás nunca es fácil. Porque significa recobrar los rostros agotados de los que ya no están, rememorar el sufrimiento de un pueblo gravemente herido, descubrir que la justicia nunca termina de colocar a cada cual en su sitio.

Como en el caso de Wang Bing, estas obras de género responden a una labor esencialmente histórica y moral, la de testimoniar lo que una vez fuimos y lo que deberíamos ser para las futuras generaciones.

Es por ello que las dos piezas presentadas hoy en sesión matinal, el cortometraje "Journal nº 1: An Artist's impression" de Hito Steyerl, y el largo "A story of people in war and peace" de Vardan Hovhannisyan, resultan admirablemente necesarios por su compromiso y su captura de los pequeños retratos, a veces anónimos, en ocasiones con nombre y rostro, que relatan lo que el todopoderoso cuarto poder se empeña una y otra vez en ocultar en pos de intereses que no llegaremos nunca a comprender del todo.

En el caso de Steyerl (de la que afortunadamente hemos descubierto su obra por vías alternativas), la intención es documentar la reconstrucción simbólica del primer noticiario yugoslavo, que como otras grandes obras, archivos y partrimonios, se esfumó pasto de las llamas en tiempos de la guerra que desgajó los Balcanes en los 90 después de resistir el paso del tiempo en una lata de película en la Filmoteca Nacional, institución que, combinando la fragilidad de la memoria resquebrajada y la mano del artista que busca plasmar los difusos recuerdos de aquellas imágenes, comparte esa pasión por rescatar. En cuanto a la película de Hovhannisyan, un doble retrato del cruel genocidio armenio: el del horror de la guerra, en la que el desastre humano no impide la camaradería y el más profundo amor por la vida, a través de los ojos/la cámara de un periodista reconvertido en testigo de primer orden y compañero de fatigas, y el de la memoria histórica y la reconciliación personal, obligando a los supervivientes a reflexionar sobre el conflicto, la deshumanización y los muertos. Sobre el costo real de la catástrofe y sobre las cicatrices que aún hoy permanecen.

Precisamente el film del realizador armenio nos remitió a ese magnífico mediometraje ("1937") presentado por Nora Martirosyan el pasado sábado, en proyección conjunta con "The Bell" de Stonys. Ambos arrojan luz sobre una nación (Armenia) marcada por la represión y el terror belicista. Ambos ofertan la posibilidad del diálogo entre dos tiempos distantes. Pero si Hovhannisyan recurre a la crudeza del fotoperiodismo propio del corresponsal de guerra que no debe rendir cuentas ante medios manipuladores, Martirosyan se preocupa por coordinar inequívoca sensibilidad y ternura en el primer capítulo de su corto, ciertamente tan narrativo como experimental (mi compañera María José ya lo ha destacado como "uno de los fragmentos más bellos y poéticos vistos en el festival"), con el fotomontaje testimonial del segundo capítulo, que presta la debida documentación al todo.

Precisamente cerramos esta entrada con una fotografía de la presentación a cargo de la directora la pasada noche. Y desde luego, a los que tengan la posibilidad, no me gustaría dejar de recomendarles las sesiones de tarde del ciclo "Imagen y silencio en la tradición cinematográfica postsoviética", o la proyección, en horario nocturno, de "Nobody's Child" del realizador chino Chao Gan, uno de los proyectos del Asian Network of Documentary que Punto de Vista estrena en rigurosa primicia.

David López

Existence, un proyecto vital

18/02/2008 - 00:25

Cuando la vida se agota y el fin se presiente cercano surgen preguntas que son inherentes al ser humano. Esta problemática es tratada por el director polaco Marcin Koszalka de una manera formidable. El protagonista de la película, el conocido actor polaco Jerzy Nowak, reflexiona sobre su propia muerte y sobre el destino de su cuerpo. Desde la angustia se plantea que si supiésemos el día de nuestra muerte la existencia sería insoportable.

Jerzy Nowak no se conforma con que su vida termine de un modo convencional, piensa en la utilidad de su cuerpo una vez muerto, así que decide donarlo a la ciencia. Piensa que puede contribuir a que los demás obtengan conocimientos y a su vez puedan ser transmitidos. Aunque no todos sus allegados le apoyan en esta decisión.

Vive con la idea de que una vida tiene que ser para algo, el proyecto de la existencia no se agota con la muerte de un hombre, sino que siempre hay algo que permanece. Algo del hombre se mantiene tras la muerte, esto es, una huella. Alguna aportación por la que se pueda afirmar que la vida merece ser vivida. Contempla esta posibilidad en la ciencia. Un sentido que sólo puede estar basado en el conocimiento y en la esperanza de colaborar en un proyecto superior. Se trata de un film que no está fundado en cuestiones de fe, sino que de alguna manera lo que se intenta es racionalizar la muerte. Buscando algo superior, algo que nos desborde y que no sea un ser divino, sino algo real y fáctico: la ciencia.

La perspectiva que tienen los científicos sobre la donación del cuerpo se traduce en una regulación legal, visto así el hombre pasa a convertirse en un espécimen, en un objeto, que no existe legalmente en cuanto humano. No existe ninguna dualidad, sólo cuenta el cuerpo. En un caso como este lo único a respetar es la huella que el hombre deja tras su existir.

La existencia de un hombre nunca puede ser vista como un mero objeto, es el origen de la acción, del pensamiento, que no es conocimiento sobre algo. La existencia es lo que se refiere y relaciona consigo mismo , y con su propia trascendencia. El hombre existe en la medida en que es origen de sí mismo y se hace a sí mismo, mediante acciones libres. En el caso del protagonista su última decisión libre es el destino de su cuerpo. Por esto se debe abogar por la no objetualización científica del hombre, lo cual no quiere decir que sea ilegítima e innecesaria la investigación con cuerpos humanos. La no cosificación del hombre es el reto ético que debe proponerse alcanzar el proyecto científico.

María José López Navarro

Raya Martin, ¿genio o embaucador?

17/02/2008 - 17:41

Aunque esta mañana se han proyectado dos piezas sinceramente atractivas (“Scénes de chasse au sanglier” de Claudio Pazienza y “Shmone Esrim Ushmone” de Lavi Ben Gall), el auténtico protagonista ha sido, para bien o para mal, el jovencísimo realizador filipino Raya Martin, todo un quebradero de cabeza para crítica y público sin que nadie haya sido capaz de sentenciar su obra: obra mayúscula de la postmodernidad artística o la mayor tomadura de pelo de la temporada.

Y es que el director de la aclamada “A Short Film about the Indio Nacional” (en Gijón tuvimos la oportunidad de visionarla) se desliza por la delgada línea roja que separa la legitimidad de la impostura. La sala prácticamente llena a las 10:30 de la mañana refleja la expectación levantada por el cineasta, y las continuas fugas de espectadores a lo largo de su metraje señalan la falta de unanimidad a la hora de aceptar su obra, tal y como ya sucedió en el Festival Internacional de Cine de Buenos Aires donde la proyección estuvo presidida por improperios, aplausos, movimientos incómodos en las butacas y división propia de un partido de fútbol.

¿Pueden imaginar un plano secuencia con una duración superior a los 30 minutos en el que la única acción que contemplamos es la fidedigna travesía de un joven hacia su casa a lo largo de las bulliciosas calles filipinas? El quimérico sueño de la telerrealidad asumido por la cinerrealidad: una cámara captando nuestros movimientos 24 horas al día sin cortes, sin ediciones falseadoras. Aunque eso sí, manteniendo la prudencial distancia del segundo plano seleccionada atendiendo al criterio subjetivo del director, nunca del espectador.

La pretensión de Martin es la de explicitar la inevitable fusión de pasado, presente y futuro en los márgenes de la memoria, de tal modo que una historia del pasado puede convertirse en un narración del futuro, y viceversa, demostrando como la Historia es un continuo no lineal que obedece más a la idea de texturas superpuestas/yuxtapuestas. El problema es que el concepto, absolutamente radical en cuanto ejercicio formal, plantea suficientes incógnitas respecto a sus contenidos significativos, que la duda en torno a la obra surge irremediablemente. Aprecio la valentía de Martin, esa osadía para presentar un proyecto que desafía la paciencia del espectador, que burla la convencionalidad espacio-temporal de la descripción cinematográfica. Tan solo diez planos silenciosos para fundir en una sola película dos relatos individuales que escenifican un siglo de la historia del país y hundir al público bajo el mismo desasosiego que sufren los hermanos Bonifacio caminando maniatados entre la maleza del bosque con la incertidumbre de que serán ejecutados por el hombre / los hombres que parecen retenerlos. Pero no es menos cierto que su factura es extremadamente paupérrima (el ínfimo presupuesto y la intencionalidad no lo perdonan) y su narración no es satisfactoria, no ya por la abstracción (que desde luego aquí no tiene presencia alguna), sino justo por lo simple de sus contenidos simbólicos, sus sugerencias y sus pretensiones. Audaz en estricto sentido cinematográfico, excesivamente acomodado como escritor e ideólogo. El tiempo situará su obra donde oportunamente merezca.

David López

Fengming, una puesta en escena de la memoria

17/02/2008 - 02:51

Rodado de una manera rompedora, "He Fengming: una autobiografía china" destruye todos los cánones cinematográficos establecidos. Mediante un plano fijo de larga duración que se extiende más allá de las tres horas. Una manera de hacer cine que puede desesperar al espectador.

He, la anciana protagonista del monólogo que relata de manera autobiográfica los avatares de su propia vida. Ella será quien hará girar la rueda de la imaginación del público, pues sólo atendiendo a sus palabras podremos ser capaces de recrear su historia. Sólo con su voz la película podrá ser reconstruida, todo el trabajo recae en el receptor. En este caso es más importante escuchar que ver, el acento se pone en el oído. Una película que otorga preeminencia a la tradición del relato oral.

He nos narra los sufrimientos y penurias por las que tuvo que pasar. Su marido, escritor y ensayista, fue acusado por el Partido Comunista de derechista, y por ende, también ella. Ambos fueron enviados a distintos campos de trabajo para la rehabilitación política. He es capaz de describir con todo detalle como puede funcionar una máquina totalitaria de destrucción. Donde los camaradas pasan a convertirse en enemigos de la patria, donde las acusaciones y las envidias cobran un papel protagonista, un sistema en el que en ocasiones la única evidencia es la creencia.

El papel que tiene que desempeñar el director en un proyecto de este calado se reduce a lo mínimo, pues una vez fijado el encuadre de la cámara, su labor simplemente consiste en filmar y escuchar. El gran mérito está en haber sabido escoger una historia magnífica y en haberle dado a He la posibilidad de darnos a conocer y hacer nuestras sus propias vivencias.

Una obra que en algún sentido podríamos decir que es un objeto encontrado que el director ha sabido integrar en un contexto cinematográfico.

María José López Navarro

Bing, Martirosyan y Stonys: la búsqueda del tiempo perdido

17/02/2008 - 02:30

Hoy era una jornada realmente significativa en el Festival Punto de Vista. Por un lado, el estreno nacional de "Fengming: Una autobiografía china" de Wang Bing, y por otro, la premiere mundial de la última obra del lituano Audrius Stonys.

La sesión de noche contó con la presencia de Nora Martirosyan, que presentó su mediometraje "1937", y Audrius Stonys, invitado excepcional que regresaba al festival con su proyecto más reciente, "The Bell". Una y otra obra explicitan, junto a las películas ya proyectadas de Maddin y Bing, la razón de ser y la idiosincracia de una sección que tan oportunamente se ha denominado La Región Central. En el caso de una, por reafirmar lo necesario de la justicia en la dialéctica de la memoria histórica, así como el carácter terapéutico que ofrece recuperar el pasado a través de la genealogía familiar, en un poderoso juego entre imagen y sonido, aunando experimentación, no ficción y narración para moldear este diálogo entre dos acontecimientos separados por casi siete décadas: la represión estalinista en Armenia durante un terrible 1937, y el exorcismo que conlleva traer a presencia en pleno siglo XXI el recuerdo doloroso de aquellos días. En el caso de Stonys, por sumergirse en la bruma de la leyenda popular mediante la confrontación de la inocente inventiva de un niño, la logicización del mundo de la edad adulta y la laguna implacable de los recuerdos en la vejez, justo cuando el cansancio comienza a enterrarlos en lo más profundo de la memoria, como la campana que supuestamente tañe en las abismos fantasmales de un lago lituano.

>Radicalizando (en cuanto minimización) el discurso formal de la babilónica "Al oeste de las vías", Bing, en una maniobra tan osada como inteligente, se convierte en un oyente más de la estremecedora narración de Fengming, una anciana cuya autobiografía (tan fielmente detallada que resulta un ejercicio francamente proustiano) se revela como una demoledora radiografía de la China contemporánea. Un rostro y un testimonio. Prácticamente un único plano en riguroso tiempo real, donde las estrategias del documental de montaje se sustituyen por la aproximación hiperrealista a lo real (un espacio concreto sin relevancia, una escala temporal que avanza en compañía del espectador), la espontaneidad exenta de narrativas superfluas o situaciones contaminadas, y la emoción pura de la viva voz de las historias humanas que nunca debieron permanecer en el olvido y que como ciudadanos de este mundo global anclado al devenir estamos obligados moralmente a preservar. Como en el Festival de Cannes, las huídas precipitadas de la sala no se hicieron esperar. Ahí radica el problema de muchos que no supieron corresponder a un film que supera las tres horas de duración: parece que hemos relegado a un pozo sin fondo nuestra paciente predispoción a escuchar, incapaces de dedicar un lapso de tiempo de nuestra vida a compartir en silencio la experiencia de ser interpelados por el Otro.

David López

Marcin Koszalka y las dudas acerca de la existencia

16/02/2008 - 17:14

La tanda matinal de este sábado 16 de Febrero se ha saldado con dos cortometrajes, uno estimable y otro olvidable, y dos largometrajes muy interesantes.

Si "The Mosquit Problem and other stories" de Andrey Paounoy documenta un microcosmos (la pequeña localidad búlgara de Belene) articulando la obra a través de diversas historias que hablan sobre el pasado y el futuro de lo que fue un país bajo el dominio soviético, la extraordinaria "Existence" de Marcin Koszalka nos ha emocionado profundamente con una propuesta que ya ha provocado escándalos y controversia gracias a sus interrogantes acerca de nuestra asunción de la muerte en un punto donde ciencia, religión y moral se enfrentan por consolidar sus propias interpretaciones sobre la profanación de la materia corpórea y su aureola sagrada.

David López

"My Winnipeg", el fascinante retorno de Guy Maddin

16/02/2008 - 01:07

Mágica, perturbadora, nostálgica, ensoñadora, provocadora...mil y un epítetos que podrían asociarse (pero nunca describir por completo) el misterioso y seductor cúmulo de sensaciones que produce el visionado de un proyecto tan arriesgado en su presentación como complejo y rico en sus referentes y aportaciones.

O como crear una obra de arte absolutamente arraigada en la contemporaneidad valiéndose del añejo regusto de la estética de la edad dorada del cine alemán, la entrañable escenificación del drama en el clásico mudo y los severos estudios que en el campo del montaje desarrollaron los popes soviéticos.

Maddin reinventa la autobiografía en el siglo XXI reconduciendo las vías interpretativas de la no ficción. Porque este tratado sobre la memoria colectiva e individual, sobre el papel manipulador del cinematógrafo y la tradición oral, sobre nuestros fantasmas y la pesada ingravidez del pasado y la existencia, sobre la posibilidad de olvidar y escapar, no es en el fondo sino un embriagador cuento de medianoche cuyo embrujo reside en una realidad que torna constantemente hacia la oscura belleza de lo fantástico y lo primigenio, y en la perversidad con la que el relato se introduce en los profundos laberintos del inconsciente donde aguarda impasible ese ángel tan dulce como aterrador que recrea una Ann Savage que hace propio el matriarcado en el que creció Maddin.

Merecerá una reseña en toda regla...en breve. Por lo pronto, ahí quedan estas primeras impresiones de un film cuyo recuerdo permanecerá imborrable, como esas huellas que inundan las enigmáticas avenidas y calles de una Winnipeg ajena al tiempo y al espacio donde habitan sonámbulos que permanecen encadenados al efímero sueño de la vida.

David López

Comienza Punto de Vista 2008

15/02/2008 - 20:02

En este preciso instante comienza el acto de inauguración de la cuarta edición del Festival Internacional de Cine Documental de Navarra - Punto de Vista 2008.

Una gala en la que José Luis Guerín presentará personalmente "Unas fotos en la ciudad de Sylvia" (para ampliar información de la misma os invitamos a recuperar en este enlace la entrevista que en Gijón mantuvimos con el realizador catalán). Además, esta proyección volverá a contar con música en directo compuesta por Paula Yturriaga. Un lujo. Aunque para deslumbrante la programación al completo de este festival en el que, como ya nos ha sucedido en Gijón o el BAFF de 100000 Retinas, nos sentimos como en casa, con un trato y unas facilidades que llenan de orgullo a esta humilde web (que dicho sea de paso alcanzó las 17000 visitas diarias hace un par de días).

Sinceramente, nos parece una labor titánica reunir en poco más de una semana las obras recientes de los directores más inquietos y personales del panorama cinematográfico internacional. Guy Maddin, Audrius Stonys, Apitchatpong Weerasethakul, Wang Bing, Stephen Dwoskin, Garin Nugroho o Raya Martin son algunos de esos protagonistas que a través del discurso de la no ficción reflexionan sobre un medio que aún puede resultar poético, perturbador, maduro y sensato.

Por nuestra parte contamos las horas que restan para el pase del "My Winnipeg" de nuestro amado Guy Maddin (Cines Saide Carlos III, 22:30). Y en premiere nacional a los pocos días de su estreno en el Fórum de la Berlinale.

Si todo marcha bien, actualizaremos a diario nuestra sección exclusiva del festival con reseñas, ruedas de prensa y entrevistas.

David López

Programación completa y horarios de Punto de Vista 2008

07/02/2008 - 20:32

La organización de Punto de Vista 2008 ya ha revelado la programación completa del festival, incluyendo los horarios y las sedes de las proyecciones.

Podéis consultar la parrilla de horarios aquí o descargaros el programa de mano acá. También podéis descargar el libro completo del certamen aquí.

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