<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1"?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[Séptimo Vicio, cine y ocio inteligente]]></title><description><![CDATA[Art&iacute;culos]]></description><link>http://www.septimovicio.com/</link><copyright><![CDATA[Copyright Séptimo Vicio, cine y ocio inteligente]]></copyright><generator>sNews CMS</generator><item><title><![CDATA[A Serbian Film]]></title><description><![CDATA[ <p> El grado de provocaci&oacute;n es tal (y tan falto de gusto) que, s&oacute;lo un vistazo somero a alguno de los descriptores que con denodado esfuerzo cataloga la IMDB en sus p&aacute;ginas ( <a href="http://www.imdb.com/title/tt1273235/keywords" target="_blank"> http://www.imdb.com/title/tt1273235/keywords </a> ), ya nos da una buena pista de c&oacute;mo el primero de los objetivos que persigue el realizador y guionista serbio es conseguido con creces, tambi&eacute;n gracias a una indisimulada, por su parte, ausencia de autocontrol. El segundo de los objetivos, ya entramos dentro del an&aacute;lisis argumental, lo pretende cuando trata de hacernos c&oacute;mplices de la historia de&nbsp; Milos, un ex actor porno retirado, adicto a los recuerdos (que seguramente lo ubican como una leyenda en el contexto cinematogr&aacute;fico para adultos en los a&ntilde;os 90) y a los videos vhs de carcasa pringosa, padre de familia venido a menos, tambi&eacute;n econ&oacute;micamente, que trata de salir de la crisis retomando viejos h&aacute;bitos y adicciones, por ejemplo: su trabajo, aceptando el rodaje de una nueva pel&iacute;cula porno-experimental, de tintes revolucionarios y amplias pretensiones,&nbsp; comandada por un extra&ntilde;o personaje, de pose y actitud diablesca,&nbsp; que pretende, a trav&eacute;s de la deconstrucci&oacute;n de las tem&aacute;ticas (que no del lenguaje) del cine porno, ofrecer al espectador m&aacute;s conformista justamente lo que quiere, siquiera subrepticiamente, sobre todo cuando trata de satisfacer sus pulsiones m&aacute;s primarias. </p> 
 <p> Tras una media hora inicial de narrativa plana (falso realismo social ali&ntilde;ado con insertos soft) y una puesta en escena telefilmesca (algo que el director de fotograf&iacute;a es incapaz de eludir durante toda la cinta), A Serbian Film despliega su particular org&iacute;a de provocaciones nonsense, con el protagonista (entro)metido (y nunca mejor dicho) en una obra pornogr&aacute;fica pero de arte y ensayo, asiduamente saboteada por ornamentos grotescos (un ni&ntilde;a devorando su helado mientras su madre maltratatada realiza una felaci&oacute;n al protagonista), de creciente intensidad (y no aptas para est&oacute;magos y/o conciencias sensibles), hasta que el propio rodaje (y su vida, por ende) termina por convertirse en una snuff movie de innegable calado escatol&oacute;gico. Es, en ese momento, cuando Srdja Spasojevic se auto-invita a desanclarse, tambi&eacute;n formalmente, elevando el nivel de su score (no solo en cuanto refiere a su intensidad) y de su narrativa,&nbsp; permiti&eacute;ndose alguna que otra licencia sofisticada (algo que se agradece) alternando un jugoso flashback (que persigue una intenci&oacute;n clim&aacute;tica) con una resoluci&oacute;n de tintes tr&aacute;gicos (en formato el&iacute;ptico: un final sorprendente para una pel&iacute;cula despose&iacute;da de elipsis); una conclusi&oacute;n que tiene tanto de expiaci&oacute;n existencial como de drama inexorable (tal y como est&aacute;n las cosas, nada invita al optimismo en tiempos de crisis).&nbsp; Nunca un discurso tan grave (e interpretado por unos actores tan serios y adustos) dio para tantas sonrisas (siempre furtivas) en la cara de un espectador demasiado habituado a este tipo de productos, especialmente en el &aacute;mbito de los festivales de g&eacute;nero, a&uacute;n cuando se le presentan en formatos tan hiperb&oacute;licos (y tambi&eacute;n paradigm&aacute;ticos: finalmente, y a pesar de la verborrea intelectualoide tras la cual se escuda uno de los personajes antag&oacute;nicos, Vikmur, su forma de actuar resulta, en esencia,&nbsp; estereotipada, dir&iacute;ase que extra&iacute;da abruptamente de una secuela de Hostel). </p> 
 <p> Es, en fin, A Serbian Film una obra tantas veces gruesa como hilarante, atropelladamente imperfecta,&nbsp; vulgarmente grotesca, (finalmente indigesta), que muestra la cara menos amable (y m&aacute;s exportable) del nuevo cine serbio de g&eacute;nero, una cinematograf&iacute;a cuyo inter&eacute;s creciente se adviene, ya lo advertimos en la estupenda cinta de animaci&oacute;n Technotise Edit and I, con la ruptura de todos y cu&aacute;ntos l&iacute;mites argumentales resulten ocurrentes, incluida la posibilidad de violar a un reci&eacute;n nacido todav&iacute;a asido a su madre por el cord&oacute;n umbilical. Reprochable ep&iacute;tome de mal gusto y af&aacute;n provocador (s&iacute;, presente en esta cinta), repleto de &iacute;nfulas autopar&oacute;dicas (es lo que tienen los extremismos), cuya acumulaci&oacute;n y abuso sofoca alguna de las propuestas m&aacute;s cr&iacute;ticas (y potencialmente sugestivas) que se vierten en la pel&iacute;cula, especialmente aquellas que refieren a la realidad serbia surgida tras la Guerra. </p> 
 <p>  <strong> J. P. Bango  </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Sat, 14 Aug 2010 19:31:37 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/criticon/1408110-a-serbian-film/</link><guid>http://www.septimovicio.com/criticon/1408110-a-serbian-film/</guid></item><item><title><![CDATA[El Secreto de los Kells]]></title><description><![CDATA[ <p> En torno a las m&uacute;ltiples leyendas e historias que acompa&ntilde;an la gestaci&oacute;n y desarrollo&nbsp; (estamos hablando de una obra inconclusa) de este libro m&iacute;tico, articula, el equipo de animadores de El Secreto de los Kells, un argumento que a&uacute;na el fervor art&iacute;stico con el misticismo autoconsciente, produci&eacute;ndose una afortunada simbiosis entre la historia que se quiere contar y el aspecto formal con la que se presenta.&nbsp; Su resultado, intensamente virtuoso, supone la existencia de una obra de animaci&oacute;n superlativa, seguramente, una de las cintas m&aacute;s desbordantes e imaginativas de todas y cuantas se concibieron&nbsp; en el pasado a&ntilde;o,&nbsp; una fascinante yuxtaposici&oacute;n de iconos cuyo poder de seducci&oacute;n no tiene parang&oacute;n en el imaginario que el espectador contempor&aacute;neo tiene como referente. Y esto es solo en sus primeros minutos.     Siglo IX. Brendan vive en la Abad&iacute;a de Kells junto con otros monjes,&nbsp; al amparo de su t&iacute;o, tambi&eacute;n tutor, un duro gobernador pertinazmente empe&ntilde;ado en la construcci&oacute;n de una muralla lo suficientemente fuerte como para aguantar la embestida de las hordas vikingas que, seg&uacute;n cuentan, ya han arrasado en su camino alguna de las fortalezas vecinas, en particular, aquella que se ubica en la Isla de Ilona, antigua depositaria del manuscrito de San Columba. Precisamente, un monje que de all&iacute; proviene se refugia en la abad&iacute;a buscando un scriptorium donde pueda terminar de ilustrar el libro de marras, que lleva consigo, a pesar del recelo de quien ahora ejerce de benefactor, m&aacute;s preocupado de la construcci&oacute;n de la empalizada que de la custodia de un libro ilustrado. Para lograr su fin, el monje Aidan contar&aacute; con la connivencia y ayuda del joven Brendan,&nbsp; emocionalmente embelesado por la apariencia fastuosa, dir&iacute;ase que m&aacute;gica, que parece emanar de todas y cada una de las p&aacute;ginas del libro. En el bosque prohibido que circunda la fortaleza encontrar&aacute; el peque&ntilde;o Brendan no ya los ingredientes&nbsp; que el amanuense necesita para forjar sus tintes indelebles como una amistad, que resultar&aacute; imperecedera, con una hada blanca que se llama as&iacute; misma Aisling, un personaje fe&eacute;rico capaz de transfigurarse, a conveniencia, en ni&ntilde;a, en lobo o en niebla, y que aqu&iacute; ejerce de guardiana de los bosques (por cierto, nunca se dibuj&oacute; uno m&aacute;s embriagador que &eacute;ste; ni siquiera el de Mononoke Hime) y conocedora de todos sus rincones, puente espiritual entre dos mundos arcanos de ascendencia m&iacute;stica definidos, en sus caracteres, por el paganismo celta y el ascetismo cristiano.     Quiz&aacute; sea, la fusi&oacute;n de ambos mundos (lo pagano y lo religioso, lo m&iacute;stico y lo legendario) en un solo corpus argumental uno de los m&aacute;s significativos logros de los que puede presumir la pel&iacute;cula. El otro es hacer (que no pretender hacer, es importante el matiz: estamos en presencia de una pel&iacute;cula solo ambiciosa en sus formas) de cada uno de sus planos una obra art&iacute;stica de car&aacute;cter incomparable.&nbsp; El Secreto de los Kells se vertebra, pues, sobre una base fant&aacute;stica, a medio camino entre la&nbsp; devoci&oacute;n m&iacute;(s)tica y la fusi&oacute;n de varias leyendas irlandesas; no va a ser Aisling, entonces, la &uacute;nica referencia a la mitolog&iacute;a Celta en un bosque colmado de misterio y de recovecos oscuros, incluido un averno que, entre penumbras, gobierna una deidad precristiana que los habitantes del bosque denominan Crom Cruach, un ser ofidioforme que, transfigurado como una enorme bestia bidimensional,&nbsp; pugnar&aacute; con Brendan tratando de evitar que el joven monje pueda acceder a un cristal m&aacute;gico capaz de hacerle vislumbrar el modo que le permita trazar y, finalmente, concluir el monograma de la Encarnaci&oacute;n, una de las p&aacute;ginas m&aacute;s complejas de todas y cuantas conforman el libro, en una de las secuencias m&aacute;s vibrantes de una pel&iacute;cula que, pese a todo, alcanza su (furioso) cenit en la narraci&oacute;n del cruento ataque vikingo a&nbsp; la Abad&iacute;a de Kells, repleto de formas hiperb&oacute;licas, pretendidamente expresionistas, de antorchas humeantes que se yerguen al cielo, de espadas firmes que apenas si encuentran resistencia al otro lado del contrafuerte,&nbsp; de nieve que se convierte en fuego,&nbsp; y de escaleras que se derrumban hacia el abismo dejando a su paso muerte, destrucci&oacute;n,&nbsp; gerifaltes heridos y aprendices de monjes sin hogar, dando pie a un viaje inici&aacute;tico en el que se embarca el menor de sus protagonistas en defensa de un libro, el de Kells, cuyo interior todav&iacute;a guarda un tesoro que el curso de la historia le encargar&aacute; proteger a toda costa.     Los compases infantiles, que definen su comienzo, se han transformado en un viaje de emancipaci&oacute;n existencial, eleg&iacute;acamente adulto. En el plano formal, las diferentes edades de Brendan y Aidan se representan en una inspirad&iacute;sima elipsis espacio-temporal que emula, como el resto de la pel&iacute;cula, al arte religioso, a sus miniaturas, retablos o tapices. No en vano, a medida que avanza la historia, mayor es el nivel de subsunci&oacute;n entre la forma y el fondo, m&aacute;s diluida queda la frontera entre una animaci&oacute;n que imita las p&aacute;ginas del libro y la &eacute;poca hist&oacute;rica que trata de emular, hasta tal punto que unas y otras acaban fundidas en un mismo plano narrativo. Y es aqu&iacute;, en la pasi&oacute;n con la que sus protagonistas defienden sus ideales, siempre rom&aacute;nticos,&nbsp; donde la pel&iacute;cula encuentra su verdadero sentido, pero no tanto por el obstinado empe&ntilde;o por salvaguardar, a pesar de los infortunios, un s&iacute;mbolo religioso (un nuevo testamento ilustrado) como porque ese propio s&iacute;mbolo religioso sea un libro, un libro de car&aacute;cter art&iacute;stico adem&aacute;s, dibujado sobre piel de terneros en base a un orgi&aacute;stica colecci&oacute;n de motivos est&eacute;ticos, de gran complejidad, henchidos de colores rojos, rosas,&nbsp; malvas o verdes, armoniosamente emparentados con la beldad. Una reivindicaci&oacute;n del Arte en mitad de una reyerta desagradable que convierte a esta cinta de destinatario infantil y vocaci&oacute;n dogm&aacute;tica en una inteligente reivindicaci&oacute;n del Libro como erario leg&iacute;timo. Una idea de indudables ra&iacute;ces evocadoras que, tambi&eacute;n&nbsp; gracias al intenso poder de fascinaci&oacute;n que define al cine de animaci&oacute;n en sus m&aacute;rgenes menos comerciales, se viste aqu&iacute; con uno de sus atuendos m&aacute;s hermosos. Y es que eso es El Secreto de los Kells de Tom Moore y Nora Towney: un tesoro animado que hay que proteger como si fuera un c&oacute;dice. Quiz&aacute; porque ya lo sea en estos tiempos pre&ntilde;ados de imposturas digitales, de sue&ntilde;os prefabricados a destajo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;      <strong> J. P. Bango </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Mon, 02 Aug 2010 13:28:39 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/criticon/0208110-el-secreto-de-los-kells/</link><guid>http://www.septimovicio.com/criticon/0208110-el-secreto-de-los-kells/</guid></item><item><title><![CDATA[1]]></title><description><![CDATA[ <p> El autor toma la voz de un cr&iacute;tico literario mientras disecciona, con afilado verbo, entre filos&oacute;fico y sat&iacute;rico, su contenido, resumido en datos binarios, n&uacute;meros, estad&iacute;sticas, y alg&uacute;n p&aacute;rrafo aclaratorio. Llega a la conclusi&oacute;n, despu&eacute;s de despacharse a gusto con los autores, que la humanidad comienza a perder su sentido en el mismo momento en que trata de enumerarlo (literalmente), lo que la convierte en una entidad en v&iacute;as de extinci&oacute;n, esencialmente absurda, despose&iacute;da de inventiva, previsible. Lo que en principio parece una cr&iacute;tica al Libro Guinness de los R&eacute;cords, se transforma, en la pluma de Lem, en un mordaz ataque contra la propia sociedad que lo cobija.     Pater Sparrow (pseud&oacute;nimo de Zoltan Verebes) se acerca al mismo libro imaginario desde una &oacute;ptica diferente, m&aacute;s pr&oacute;xima al thriller tech-noir que a la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica que propugna Lem y, sin embargo, se emparenta con el trabajo del autor polaco en varios aspectos. El m&aacute;s evidente es que sus m&aacute;rgenes se presentan especialmente sat&iacute;ricos. El protagonista del relato, esta vez, no es un cr&iacute;tico literario de lengua viperina sino un investigador del Centro de Defensa de la Realidad (sic), de repente, enfrascado en una misi&oacute;n, cuanto menos, ins&oacute;lita. En una biblioteca de libro-antiguo, han aparecido, como llovidos del cielo, miles de libros iguales; todos comparten una misma portada,&nbsp; un &ldquo;1&rdquo; pintado sobre fondo blanco, y un mismo contenido: fechas, cifras, n&uacute;meros, en apariencia absurdos, que informan sobre lo que puede realizar el hombre &ndash;como especie animal- en un minuto. La plaga de libros no tarda en extenderse (los aficionados a la ciencia ficci&oacute;n no tardar&aacute;n en asociarla tanto a la literatura de Nigel Kneale como a dos de sus extensiones ap&oacute;crifas en el plano audiovisual: The Stuff de Larry Cohen o Halloween III de Tommy Lee Wallace). Entretanto, el investigador y su equipo encierran al due&ntilde;o de la librer&iacute;a, a dos de sus empleados y a un cliente que dice provenir de El Vaticano en su cuartel general, tratando de desentra&ntilde;ar el misterio que rodea a dicha aparici&oacute;n, mientras procura evitar que la epidemia de libros iguales se extienda por todos los rincones del planeta.     El joven director h&uacute;ngaro, Peter Sparrow, se sirve de Lem en sus primeras secuencias: &ldquo;Nadie lee; el que lee, no comprende nada; el que comprende algo, no tarda en olvidarlo&rdquo;. Tambi&eacute;n se adue&ntilde;a de su esp&iacute;ritu. Lo hace con un tono marcadamente pretencioso, formalista, en un marco contextual plenamente entregado a la ciencia ficci&oacute;n de perfil &ldquo;hard&rdquo;, curiosamente, partiendo de uno de los ensayos de Lem que m&aacute;s se aleja del g&eacute;nero mismo, de su esencia. La pel&iacute;cula aboga por la denuncia; como toda la obra de Lem, lo hace entre l&iacute;neas. La burocratizaci&oacute;n, la racionalidad, el maquinismo, se han adue&ntilde;ado de la Tierra en detrimento de la imaginaci&oacute;n, seg&uacute;n denuncia, con voz grave, uno de sus protagonistas. El nuevo Mes&iacute;as, personalizado en un anciano de pose autocomplaciente y verbo distendido, preconiza la imaginaci&oacute;n como v&iacute;a de escape, como alternativa a la realidad que conocemos. Cu&aacute;nto menos cabal y m&aacute;s espont&aacute;neo es el hombre, seg&uacute;n Sparrow, m&aacute;s vivo y natural se siente. Lo hace recitando textos de Stanislaw Lem en mitad de un escenario pre&ntilde;ado de im&aacute;genes de archivo, salas de interrogatorios, c&aacute;maras de seguridad, hombres fumando, interpretaciones histri&oacute;nicas, m&aacute;quinas capaces de interpretar los sue&ntilde;os, presentadoras de informativos vestidas con piel de leopardo, cuitas sociol&oacute;gicas de ascendencia l&uacute;cida&hellip;    La &oacute;pera prima de Sparrow, en fin, posee, por un lado, una direcci&oacute;n art&iacute;stica de gran inventiva visual y, por otro, un texto perspicaz pero denso repleto de proclamas dogm&aacute;ticas y, sin embargo, le cuesta converger todos estos hallazgos en un mismo recipiente conceptual, como si formaran parte de compartimentos estancos, dif&iacute;cilmente conjugables sino a trav&eacute;s de un ejercicio mental de naturaleza condescendiente cuya iniciativa debe partir, obligatoriamente, del espectador, lo que no parece mal plan para una pel&iacute;cula cuyo principal leitmotiv lo define, precisamente, una reivindicaci&oacute;n manifiesta de la imaginaci&oacute;n, entendida aqu&iacute; desde una perspectiva esencialmente m&iacute;stica.      <strong> J. P. Bango </strong>  </p> 
 <p>  <em> "1" de Pater Sparrow comparti&oacute; el Premio Especial al Mejor Largometraje del Festival Internacional de J&oacute;venes Realizadores de Granada 2009 con "Made in Hungaria" de Gegerly Fony&ouml;. </em>  </p> ]]></description><pubDate>Mon, 12 Jul 2010 13:22:59 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/criticon/1207110-1/</link><guid>http://www.septimovicio.com/criticon/1207110-1/</guid></item><item><title><![CDATA[Normal]]></title><description><![CDATA[ <p> No es un t&iacute;tulo menor en una cinematograf&iacute;a que lleva m&aacute;s de medio Siglo reinvent&aacute;ndose en la retaguardia de los diferentes reg&iacute;menes pol&iacute;ticos de los que ha formado parte (liberalismo, nazismo, comunismo, neo-capitalismo), trat&aacute;ndose de hacerse un hueco, de forma adicional, en un mercado internacional pre&ntilde;ado de producciones de mayor enjundia presupuestaria y pretensiones, pero no de inventiva, precisamente, uno de los rasgos que definen al cine checoslovaco durante buena parte del siglo anterior. El segundo de esos rasgos es su exquisitez formal; un car&aacute;cter que adquiere en la obra que ahora nos ocupa un&nbsp; singular protagonismo tanto en el campo de la escenograf&iacute;a (una de sus principales bazas) como en el de la fotograf&iacute;a, el montaje o la direcci&oacute;n.    Adaptaci&oacute;n de la obra ep&oacute;nima de Anthony Nelson, &ldquo;Normal&rdquo; se introduce en la biograf&iacute;a del popularmente llamado &ldquo;vampiro de Dusseldorf&rdquo;, Peter K&uuml;rten, un asesino en serie que aterrorizara a la poblaci&oacute;n alemana en el per&iacute;odo de entreguerras, pero al contrario de lo que ocurre en otras producciones anteriores, algunas tan importantes como &ldquo;M. El vampiro de Dusseldorf&rdquo; de Fritz Lang, centradas en la cotidianidad del asesino o bien en el proceso de investigaci&oacute;n que la polic&iacute;a inicia a ra&iacute;z de la intensificaci&oacute;n de su actividad delictiva, &ldquo;Normal&rdquo; de Julios Sevcik propone una revisitaci&oacute;n del caso desde la perspectiva de aqu&eacute;l que se encarga de su defensa una vez detenido, un joven letrado llamado Justus, carne de ca&ntilde;&oacute;n de un sistema inmerso en una profunda reestructuraci&oacute;n que necesita, a toda costa, un chivo expiatorio sobre el canalizar buena parte de sus desajustes emocionales, en mitad de la recesi&oacute;n econ&oacute;mica&nbsp; que sacude al pa&iacute;s en los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los treinta. El joven protagonista, sometido a una presi&oacute;n insoportable, se auto-impone la obligaci&oacute;n de indagar en el pasado de K&uuml;rten, hurgando en los cimientos que definen su personalidad,&nbsp; tratando de desentra&ntilde;ar el misterio que rodea su vida, en sus propias palabras, deseando resolver in dubio pro reo una vieja disyuntiva: conocer si K&uuml;rten ha nacido embebido de malignidad o ha sido la propia sociedad, su entorno, quien lo ha convertido en un monstruo.    Las referencias a El Silencio de los Corderos, a Homicidio en primer grado o a A sangre fr&iacute;a son ineludibles, sobre todo en relaci&oacute;n al trato que se dispensan letrado y cliente, como tambi&eacute;n lo es su car&aacute;cter de thriller procesal de desarrollo previsible pero apasionante; un descenso a los infiernos de la naturaleza humana, que tiene que ver tanto con el drama antropol&oacute;gico (desarrollado a medida que se van revelando detalles de la vida de K&uuml;rten) como con la denuncia social (expresada en la sed de venganza que domina todo el proceso), una base argumental de indudable pretensi&oacute;n a la que el director suma una singular ornamentaci&oacute;n est&eacute;tica, mezclando retazos de cine negro de car&aacute;cter evocador con secuencias on&iacute;ricas, especialmente presentes en los numerosos flashback que jalonan el relato. Todo junto hace de &ldquo;Normal&rdquo;, en fin, un correcto ejercicio de estilo que sabe mejor, cu&aacute;nto m&aacute;s se aleja de sus referentes.     <strong> J. P. Bango </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Mon, 05 Jul 2010 11:56:12 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/criticon/0507110-normal/</link><guid>http://www.septimovicio.com/criticon/0507110-normal/</guid></item><item><title><![CDATA[Make-out with violence]]></title><description><![CDATA[ <p> No en vano, Make-out with violence, va a suponer una vuelta de tuerca a alguna de las constantes que definen el cine fant&aacute;stico en su modalidad c&oacute;mico-costumbrista. No es una pretensi&oacute;n menor para esta pel&iacute;cula de bajo presupuesto y texturas personal&iacute;simas, urdida en torno a un argumento de lo m&aacute;s extra&ntilde;o (e inasible): tres hermanos encuentran el cad&aacute;ver revivido de una amiga desaparecida en las afueras de la localidad donde habitan durante el verano; empe&ntilde;ados en que el cuerpo resucitado de la joven vuelva a ser lo que una vez fue, se aprestan a ocultarla en su casa, a salvo de las miradas de los dem&aacute;s, y de su propio entorno, iniciando una relaci&oacute;n con la chica muerta que tiene tanto de segunda oportunidad como de hallazgo macabro, lo que tambi&eacute;n va a servir para definir su acabado conceptual y est&eacute;tico.  &nbsp;  Mezcla de cine de fantasmas (reales y metaf&oacute;ricos) y de deconstrucci&oacute;n existencial, Make-out with violence entrecruza, en su argumento, pulsiones adolescentes en perpetuo estado de efervescencia, anhelos plat&oacute;nicos de eclosi&oacute;n tard&iacute;a y rituales de iniciaci&oacute;n ef&eacute;bica mientras resalta lo que el propio relato narrado tiene de cotidiano, incluso de rom&aacute;ntico, aun cuando su argumento (despu&eacute;s de mil y una resucitaciones) no deje de insinuar lo contrario. Pel&iacute;cula atmosf&eacute;rica y de potente banda sonora (obra de The Non-Commissioned Officers), el primer largo de The Deagol Brothers es, en realidad, un cuento moral de origen y destinatario adolescente, servido con estilemas propios del cine de fantasmas de perfil cl&aacute;sico (y no tanto del cine de terror de los sesenta que dicen homenajear), si bien la mayor&iacute;a de sus planos y situaciones argumentales dejan de lado el g&eacute;nero terror&iacute;fico en sentido estricto, encontrando su identidad en un &aacute;mbito conceptual pr&oacute;ximo a la comedia generacional que cultiva, durante toda la d&eacute;cada de los ochenta, el finado John Hugues (no por casualidad, otro de los referentes que esgrimen los autores de esta obra).  &nbsp;  Su argumento intrincado (abierto, adem&aacute;s, a m&uacute;ltiples interpretaciones, sobre todo en su tramo final), as&iacute; como la ausencia de patrones gen&eacute;ricos que permitan su encasillamiento, no evita, sin embargo, una cierta segmentaci&oacute;n en su estructura narrativa, alternando momentos de gran fuerza visual con otros menos inspirados, lo que tambi&eacute;n va a afectar a su ritmo, a su equilibrio interno. A cambio,&nbsp; van a quedar,&nbsp; en el gaznate, una buena colecci&oacute;n de secuencias impactantes (casi todas relacionadas con la joven muerta), insertadas en una pel&iacute;cula de corte existencial pero adolescente, vocacionalmente distinta, adem&aacute;s de l&uacute;cida, irregular en su ejecuci&oacute;n pero seductora en sus formas y atm&oacute;sfera, que no solo supone la puesta de largo de los Deagol Brothers, los ubica en la parrilla de salida en una posici&oacute;n preeminente. Lo que no es poco para una pel&iacute;cula de zombies, ya lo digo. </p> 
 <p>  <strong> J.P. Bango </strong>  </p> 
 <p>  <em> "Make-out with violence" tuvo su premiere espa&ntilde;ola el 30 de Octubre de 2009 durante el Festival Internacional de J&oacute;venes Realizadores de Granada </em> . </p> ]]></description><pubDate>Wed, 30 Jun 2010 01:40:58 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/criticon/3006110-makeout-with-violence/</link><guid>http://www.septimovicio.com/criticon/3006110-makeout-with-violence/</guid></item><item><title><![CDATA[Jorge Michel Grau: “La pérdida del tejido social es consecuencia de la descomposición familiar”]]></title><description><![CDATA[ <p>  <strong> Con el bagaje acumulado por tus primeros cortometrajes, &iquest;c&oacute;mo afrontaste tu &oacute;pera prima?    </strong> La experiencia que me dejaron los tres cortometrajes anteriores se resume a dos puntos importantes. El primero tiene que ver con la planeaci&oacute;n, con la capacidad de preparar la log&iacute;stica de filmaci&oacute;n, con el ejercicio de mesa. Poder verificar los valores de producci&oacute;n que afecten directamente el ejercicio de realizaci&oacute;n como locaciones, utiler&iacute;a y un largo etc&eacute;tera que compone o fabrica las atm&oacute;sferas de la pel&iacute;cula. Visualizar con antelaci&oacute;n los probables problemas o los focos rojos que ameritan un trabajo previo y tenerlos a toda hora en mente. El punto n&uacute;mero dos es el rigor, la disciplina con la que hay que afrontar un ejercicio cinematogr&aacute;fico, exigir rigor en el equipo de trabajo a trav&eacute;s del ejemplo. El rigor hace avanzar por buen camino las cosas, nos concentra y focaliza, encuentra puntos d&eacute;biles y los resuelve; el rigor es la principal herramienta para afrontar un gui&oacute;n, una producci&oacute;n y un montaje. </p> 
 <p>  <strong> &iquest;Cu&aacute;l es el punto de partida del que surge esta historia?    </strong> "Somos lo que hay" pertenece al proyecto de &oacute;peras primas del Centro de Capacitaci&oacute;n Cinematogr&aacute;fica (CCC), concurso para egresados de dicho centro que, a&ntilde;o con a&ntilde;o, convoca el CCC. Me titul&eacute; en 2007 con la idea fija y necia de entrar al concurso del a&ntilde;o siguiente. Mis prioridades narrativas y discursivas versan alrededor de la familia y su disfuncionalidad, la p&eacute;rdida de tejido social, la frivolizaci&oacute;n de las relaciones interpersonales y, claro, una mirada a los sucesos cotidianso de mi ciudad. Asi que busqu&eacute; durante el 2007 y parte del 2008 una historia donde pudiera acercarme a uno de estos t&oacute;picos. La violencia siempre ha sido un sitio donde me he sentido c&oacute;modo, as&iacute;, mi intenci&oacute;n no era dejarla lejos sino todo lo contrario. Encontr&eacute; una obra de teatro llamada "Yamaha 300", que funcionaba muy bien para mis necesidades; insistentemente busqu&eacute; los derechos para adaptarla e insistentemente me fueron rechazados. As&iacute;, con la fecha l&iacute;mite muy cerca recurr&iacute; a mis guiones pasados y reencontr&eacute; un cuento sobre canibalismo que hab&iacute;a escrito mucho tiempo antes. Como magia se me ilumin&oacute; el camino, era el canibalismo la met&aacute;fora perfecta para acercarme a mi discurso, a mis obsesiones. El ejercicio consisti&oacute; en adaptarlo a la actualidad mexicana y darle un rasgo mucho m&aacute;s familiar. </p> 
 <p>    <strong> M&aacute;s all&aacute; de la primera imprensi&oacute;n, la tem&aacute;tica can&iacute;bal sirve aqu&iacute; para certificar la descomposici&oacute;n del n&uacute;cleo familiar y, por extensi&oacute;n, de toda la sociedad mexicana. &iquest;C&oacute;mo quer&iacute;as articular este discurso?    </strong> Creo que el principal problema de la descomposici&oacute;n social o la p&eacute;rdida del tejido social, viene directamente de la descomposici&oacute;n de la familia, de su imposibilidad de ser la primer red, la generadora de valores. Me concentr&eacute; en crear un conflicto familiar que mostrara la descomposici&oacute;n, la p&eacute;rdida de identidad familiar. Un conflicto que arrastrara a una familia a sus &uacute;ltimas consecuencias y los emparentara con el deterioro de su propia comunidad. Cre&iacute; que la manera m&aacute;s f&aacute;cil de articularlos tambi&eacute;n pod&iacute;a ser a trav&eacute;s de la lucha social, de la formaci&oacute;n de clanes, de tribus para sobrevivir en la sociedad mexicana; s&aacute;lvese qui&eacute;n pueda, &iquest;c&oacute;mo? depredando a las minor&iacute;as, a la tribu d&eacute;bil. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> El canibalismo no se describe como una mera pr&aacute;ctica alimenticia, sino como un aut&eacute;ntico rito.    </strong>  Efectivamente. El rito me daba la oportunidad de desarrollar una creencia, un v&iacute;nculo, unos valores y, sobre todo, una tradici&oacute;n con reglas espec&iacute;ficas entre ellos. Adem&aacute;s, me daba la posibilidad de poner todav&iacute;a el conflicto en mayor extremo, pues si bien perd&iacute;an al l&iacute;der de la familia, tambi&eacute;n perd&iacute;an al l&iacute;der espiritual.  <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> El desenlace abierto sugiere que esta praxis ceremonial no termina, que la historia se repite.    </strong> As&iacute; es, la toma de conciencia de Alfredo, le deja ver que Sabina es el l&iacute;der natural, no por su inteligencia ni su habilidad, si no por su naturaleza de poder prolongar el legado a trav&eacute;s de otra familia. Las mujeres son, normalmente, las cuidadoras y responsables de prolongar muchos de los dogmas de fe que conocemos, as&iacute;, Sabina podr&iacute;a mantener el rito siempre y cuando sobreviviera. </p> 
 <p>  <strong> Un tanatopr&aacute;ctico califica sin reparos el canibalismo como un hecho cotidiano en la gran urbe mexicana. &iquest;Es tal el grado de barbarie que respira el d&iacute;a a d&iacute;a de las clases m&aacute;s desfavorecidas?    </strong> Es un juego de palabras que me gust&oacute; mucho a la hora de escribir el gui&oacute;n. Mientras hac&iacute;a la investigaci&oacute;n para terminar de escribir, visit&eacute; varias morgues de la ciudad y en una de ellas, me platicaban de casos donde los cad&aacute;veres llegaban en mal estado, con partes faltantes. Existe la leyenda urbana de que en ciertas zonas de la ciudad por la madrugada los indigentes y ni&ntilde;os de la calle salen a cazar para comer; evidentemente no deja de ser leyenda, pero me serv&iacute;a tambi&eacute;n para recalcar lo lejanos que estamos ante nuestra realidad. <strong>   </strong> Es una met&aacute;fora perfecta para las clases desfavorecidas, ellas no quieren morir en medio de una balacera, o un pleito de pandillas. Exactamente, hoy, se camina por la calles de ciertas ciudades del pa&iacute;s sin mirar a los ojos a nadie, sin voltear a ver otra cosa que no sea su camino. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> Curiosamente, casos reales como el de Gumaro de Dios recibieron poca atenci&oacute;n en la prensa nacional.    </strong> Claro, es dif&iacute;cil explicarle a la sociedad c&oacute;mo es posible terminar as&iacute; perteneciendo a la misma comunidad. Las autoridades mexicanas ocultan, como ejercicio cotidiano, la realidad del pa&iacute;s. Prefieren maquillar las notas o dejarlas pasar. MIentras esto siga as&iacute;, sucesos como el de Gumaro de Dios parecer&aacute;n exclusivos de pel&iacute;culas gore y nadie creer&aacute; que viv&iacute;a en comunidad con nosotros. </p> 
 <p>  <strong> El retrato que realiza de las fuerzas del orden es escalofriante. La corrupci&oacute;n parece ser el pan de cada d&iacute;a.    </strong> La corrupci&oacute;n y la impunidad son la regla en M&eacute;xico. Las polic&iacute;as, todas, estatales, federales y de inteligencia han sido penetradas por los grupos delincuenciles o, m&aacute;s grave a&uacute;n, ellos mismos son los delincuentes. Se sabe que la mayor&iacute;a de los secuestros los ejecutan los propios polic&iacute;as; la mayor&iacute;a de las bandas de secuestradores o de narcotraficantes, ten&iacute;an en su n&oacute;mina a polic&iacute;as. A la gente le da m&aacute;s miedo encontrarse con un polic&iacute;a en la madrugada que con dos asaltantes. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> Tambi&eacute;n es singular la estapa del mundo de la prostituci&oacute;n. La matriarca del clan las aborrece aunque deba recurrir ella misma al sexo para lograr su objetivo. Por otro lado, una de las escenas m&aacute;s crudas del film es aqu&eacute;lla en &nbsp;la que un grupo de meretrices ofrecen al polic&iacute;a a una ni&ntilde;a para su disfrute con tal de que consume la venganza por la muerte de una compa&ntilde;era.    </strong> La gran paradoja de la pel&iacute;cula; aborrece tanto a las prostitutas que las despedaza y prohibe a su familia alimentarse con ellas, al final, para poder llevar alimento para el rito y para su familia tiene que prostituirse de una u otra forma. En M&eacute;xico se destap&oacute; una red de prostituci&oacute;n de menores de edad comandada por pol&iacute;ticos y empresarios de alto nivel, Lydia Cacho, periodista e investigadora, public&oacute; un libro donde daba cuenta de todos los enlaces que ten&iacute;an estos empresarios con todo tipo de pol&iacute;ticos, incluso Gobernadores de los estados. Con una desverguenza y una impunidad mandaron arrestar a Lydia Cacho y someterla a tortura f&iacute;sica y sicol&oacute;gica. Se sabe que varios de ellos negociaban con ni&ntilde;as sexualmente para pagarse favores. De hecho, la frase del polic&iacute;a de "eso es para pol&iacute;ticos y empresario" se refiere a una conversaci&oacute;n que tuvieron Mario Mar&iacute;n, Gobernador del Estado de Puebla y Kamel Nacif apodado el Rey de la Mezclilla, donde este &uacute;ltimo le ofrece "dos botellitas" de cognac al gobernador en agradecimiento de favores hechos (arrestar a Lydia Cacho). Se sabe que en el ambiente de la pederastia en M&eacute;xico a las ni&ntilde;as menores se les dice botellitas. As&iacute;, p&eacute;sele a quien le pese, se demuestra una vez m&aacute;s el deterioro de la clase pol&iacute;tica y la podredumbre de las altas clases sociales en este pa&iacute;s. La impunidad les permite hacer lo que sea, literalmente, lo que sea. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> Alfredo parece no asumir el liderazgo del clan hasta que una desconocida en el metro le ofrece un papel que le recuerda que &ldquo;est&aacute; vivo&rdquo;. &iquest;Es &eacute;se el problema de nuestra sociedad? &iquest;No somos capaces de asumir nuestro proyecto vital porque actuamos como muertos en un mundo de vivos?    </strong> La rutina nos adormece, nos inutiliza; nos paraliza. Podemos no darnos cuenta de lo que sucede justo frente a nuestras narices. La aparici&oacute;n de un mensaje hace que despierte su instinto. Esa es la &uacute;nica manera de activarnos, dejando funcionar el instinto. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> Las insinuaciones de car&aacute;cter sexual son muy sutiles a lo largo del metraje.    </strong> La pel&iacute;cula es completamete sexual. Desde el mismo "canibalismo" que tiene una poderosa carga sexual, pasando por estas minor&iacute;as como las prostitutas y los gays. Adem&aacute;s de la sutil sugerencia del incesto y el despertar sexual dentro de la familia. De hecho, una de las sospechas de que la pel&iacute;cula no se haya colocado con alg&uacute;n distribuidor mexicano es la carga sexual de la misma. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> El dise&ntilde;o de sonido es soberbio. Desde el primer minuto hasta su cl&iacute;max, &eacute;ste resulta abrumador, opresivo, angustioso. &iquest;C&oacute;mo trabaj&aacute;steis este aspecto t&eacute;cnico?    </strong> El dise&ntilde;o es de Federico Schmucler, la gran parte de la propuesta es de &eacute;l. S&oacute;lo trabajamos en dos directrices que le marqu&eacute; para apoyar el trabajo actoral. La primera consist&iacute;a en que fuera hiper realista. Quer&iacute;amos remarcar la fuerza de la realidad, llamar la atenci&oacute;n del despistado. La segunda tiene que ver m&aacute;s con una sensaci&oacute;n. Yo sufro de claustrofobia y uno de los s&iacute;ntomas es que los sentidos se agudizan cuando entramos en ataques de ansiedad, esto sucede como acto reflejo para estar "alerta" con todos los sentidos. Dentro de esta "alerta" los sonidos que percibimos son casi inaudibles para los dem&aacute;s; por ejemplo, si yo estuviera en una habitaci&oacute;n donde hay un reloj de pared y entrara en ansiedad, registrar&iacute;a perfectamente el "tic tac" del segundero, as&iacute;, con ese ejemplo, se plante&oacute; la construcci&oacute;n de la atm&oacute;sfera sonora.  <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> &iquest;Cu&aacute;l ha sido la recepci&oacute;n de la pel&iacute;cula en sus primeros pases en festivales?    </strong> S&oacute;lo ha tenido dos pases en M&eacute;xico, el primero fue en el marco del Festival de Cine en Guadalajara d&oacute;nde compiti&oacute; por mejor pel&iacute;cula mexicana. Ah&iacute; la cr&iacute;tica y la prensa habl&oacute; mal de la pel&iacute;cula, aunque hubo una buena acogida por el p&uacute;blico y algunos (pocos) medios, la cr&iacute;tica hasta lleg&oacute; a ignorarla. La segunda pasada fue en el marco de la Muestra de Cine Mexicano y Otros Mundos Distrital (poco despu&eacute;s de su pase en Cannes) la acogida del p&uacute;blico fue espectacular con tres llenos totales y la prensa de la Ciudad de M&eacute;xico muy entusiasmada; ninguna cr&iacute;tica especializada (salvo cinegarage) ha publicado algo. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> La selecci&oacute;n de la pel&iacute;cula en la Quincena de los Realizadores de Cannes posiblemente le abra las puertas a un mayor n&uacute;mero de espectadores en el &aacute;mbito internacional. Sin embargo, la distribuci&oacute;n y la exhibici&oacute;n en las salas mexicanas parece ir&oacute;nicamente un asunto mucho m&aacute;s complicado </strong> .   Definitivamente la Quincena de los Realizadores nos ha puesto en el mapa, Wild Bunch, como agencia de ventas, viene con nosotros desde Guadalajara, ha reportado ventas muy buenas de la pel&iacute;cula en distintas regiones del mundo; Artificial Eye para Reino Unido, IFC para Estados Unidos, Wild Side para Francia y as&iacute; una decena de regiones a las que "Somos lo que hay" llegar&aacute;. Sin embargo, hasta el d&iacute;a de hoy, s&oacute;lo tenemos dos propuestas de distribuidoras en M&eacute;xico. La mayor&iacute;a de ellas mencionan una frase grosera y ofensiva: "no es para el p&uacute;blico mexicano", olvidando que las pasadas en los dos festivales han sido exitosas. Esperamos que los distribuidores que se nos han acercado, compa&ntilde;&iacute;as peque&ntilde;as, tengan un criterio m&aacute;s afable y comprendan que la pel&iacute;cula necesita de ellos para poder llegar al p&uacute;blico y no que la pel&iacute;cula est&aacute; preparada para hacerlos millonarios. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> &iquest;Cu&aacute;les son tus referentes como cineasta?    </strong> Mi padre sal&iacute;a muy temprano a solucionar problemas en su trabajo. Como buen arquitecto sufr&iacute;a las inclemencias de las crisis de la construcci&oacute;n a&ntilde;o con a&ntilde;o. As&iacute; que se cans&oacute; y decidi&oacute; poner un negocio rentable y que no le causar&aacute; problemas. En esa &eacute;poca el video club era poco conocido en M&eacute;xico, el videocasstte era beta y las caseteras eran unos mamotretos que necesitaban un cami&oacute;n para ser transportadas. Al Pacino era el rey de los robos de banco y mi padre pens&oacute; en un video club. Meses despu&eacute;s era due&ntilde;o de un boyante negocio de renta de pel&iacute;culas. Beta todas ellas. Setenteras la gran mayor&iacute;a. Y as&iacute;, en la mesa, en el auto o en las reuniones familiares no se hablaba de otra cosa m&aacute;s que los pr&oacute;ximos estrenos o las grandes pel&iacute;culas que dif&iacute;cilmente hab&iacute;an entrado al pa&iacute;s. Sin embargo no todo fue miel sobre hojuelas, poco tiempo despu&eacute;s entr&oacute; un magnate y se apoder&oacute; del mercado. S&iacute;, efectivamente, Televisa inundaba la Ciudad de M&eacute;xico con los Videovisa y Videovisi&oacute;n y reventaba todos los negocios pr&oacute;speros de renta de video. Meses despu&eacute;s segu&iacute;a siendo due&ntilde;o de las mismas cientos de pel&iacute;culas pero ahora guardadas dentro cajas atiborradas en la sala de mi casa. Mi ni&ntilde;ez estuvo acompa&ntilde;ada por una bicicleta, un bal&oacute;n de futbol de los Pumas de la UNAM, mi hermano y todas las pel&iacute;culas de mi pap&aacute;, inclu&iacute;das la inmensa colecci&oacute;n de terror setentero estadounidense, desde "Viernes 13" hasta "Terror ciego"; todo el "Spaguetti Western" y Los Padrinos uno y dos. Al final, mi hermano y yo hab&iacute;amos visto todo el cine que, alguna vez, alguien rent&oacute;. As&iacute;, el cine de los setentas es mi referencia. Sin embargo, cineastas como Michael Haneke, el cine temprano de Jim Jarmush, La Haine, Bufallo 66, Martin Scorsese y un etc&eacute;tera metido en ese costal han generado referencias irrefutables en m&iacute;. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> Siendo &ldquo;Somos lo que hay&rdquo; una pel&iacute;cula de adscripci&oacute;n fant&aacute;stica, me gustar&iacute;a conocer tu opini&oacute;n sobre la producci&oacute;n de g&eacute;nero en M&eacute;xico. Por un lado conocemos la obra de realizadores cl&aacute;sicos como Carlos Enrique Taboada o Carlos L&oacute;pez Moctezuma, pero en aquellos t&iacute;tulos parece que quedaba en elipsis todo lo que ahora se muestra sin tapujos.    </strong> No soy un cercano a ese cine en particular, mis referencias mexicanas son, obviamente, Cazals, Ripstein y Fons, ese cine de los 70's que llevo en la piel. Sin embargo conozco la obra y coincido, hoy en d&iacute;a se arriesga m&aacute;s aunque la la recepci&oacute;n es menor; me refiero a que Canoa, Apando o Los alba&ntilde;iles s&iacute; llegaron al p&uacute;blico, el cine contempor&aacute;neo se ha quedado lejos de su p&uacute;blico nacional. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> &iquest;C&oacute;mo valoras el actual estado de la producci&oacute;n mexicana?    </strong> Creo sinceramente que la producci&oacute;n mexicana es de gran calidad, vemos en los festivales m&aacute;s importantes del mundo exhibirse y. muchas veces, ganar premios. Cineastas como Reygadas, Fernando Eimbcke, Ernesto Contreras, Francisco Vargas y Gerardo Naranjo, muestran que tambi&eacute;n se puede hacer cine ac&aacute; sin salir al extranjero; que tambi&eacute;n se puede hacer cine de calidad aunque los distribuidores lo rechacen y lo ignoren. Depende de nosotros, los realizadores, que la producci&oacute;n no pare hasta reecontrarnos con el p&uacute;blico mexicano que nos tiene en el olvido. <strong>  </strong>  </p> 
 <p>  <strong> Entrevista: </strong>  David L&oacute;pez </p> 
 <p> Pod&eacute;is leer nuestra rese&ntilde;a de "Somos lo que hay"  <a href="http://www.septimovicio.com/festivales/30052010_cannes-2010-somos-lo-que-hay/" target="_blank"> aqu&iacute; </a> . </p> ]]></description><pubDate>Tue, 29 Jun 2010 12:52:40 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/entrevistas/2906110-jorge-michel-grau-la-perdida-del-tejido-social-es-consecuencia-de-la-descomposicion-familiar/</link><guid>http://www.septimovicio.com/entrevistas/2906110-jorge-michel-grau-la-perdida-del-tejido-social-es-consecuencia-de-la-descomposicion-familiar/</guid></item><item><title><![CDATA[Goodbye Solo]]></title><description><![CDATA[ <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">     El protagonista que da nombre y sentido al pen&uacute;ltimo film de Ramin Bahrani se llama Solo; Solo, de Soul&eacute;ymane, es un taxista que quiere ser auxiliar de vuelo, emigrante senegal&eacute;s en una urbe de Carolina del Norte que no solo no lo extra&ntilde;a sino que le ha convertido en el padrastro de una hija a la que adora, en futuro padre del hijo que surgir&aacute; fruto de su relaci&oacute;n con una hispana, madre de la primera; en afable empleado de una compa&ntilde;&iacute;a de Taxis, referente patronal en esta tierra de la oportunidades donde &uacute;nicamente el hombre an&oacute;nimo, seg&uacute;n Bahrani, tiene derecho a salir en pantalla. El optimismo que exuda Solo        &nbsp;        afecta tambi&eacute;n a quienes lo rodean. Entiende su condici&oacute;n de emigrante desde una perspectiva, esencialmente, vitalista. Cuando nace su hijo, lo primero que le dice a su madre es que hablar&aacute; cuatro idiomas: no hay modo m&aacute;s l&uacute;cido de enfrentarse a su realidad social que defendiendo su fortaleza m&aacute;s obvia. Esto tambi&eacute;n es una constante en el cine de Bahrani. La inmigraci&oacute;n, el mestizaje, el intercambio cultural sirve para construir una sociedad nueva, sin&eacute;rgica, mejorada. Lo hace con la boca peque&ntilde;a, siempre entre l&iacute;neas. Porque lo que le importa a Bahrani no es la inmigraci&oacute;n sino los personajes.     </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY"> &nbsp; </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">     William, un viejo renegado y arisco se cruza en el camino de Solo encarg&aacute;ndole una extra&ntilde;a misi&oacute;n: volver&aacute; a por &eacute;l a finales de mes para llevarlo a Blowing Rock, la cima de una monta&ntilde;a donde el viento sopla hacia arriba. Es un viaje sin retorno, entiende enseguida Solo, queriendo saber el motivo que le lleva a su cliente a tomar una decisi&oacute;n tan dram&aacute;tica. Un hombre como &eacute;l, henchido de vigor y de seguridad, acostumbrado a hacer m&aacute;s f&aacute;cil la vida de quienes le rodean, se ve incapaz de aceptar que haya quien pueda verse embarcado en un viaje del que no quiera volver despu&eacute;s de haberse desprendido de todas sus propiedades, de su dinero, vivienda y ropa. Se entromete en la vida de William, en fin,&nbsp;        &nbsp;        porque se ve incapaz de comprender los mecanismos emocionales que puede llevar a un hombre a abandonar todo lo que tiene, y hacerlo para siempre. Por eso le sigue acompa&ntilde;ando en sus viajes a la ciudad, al cine, al motel. Por eso permanecer&aacute; a su lado hasta al final.     </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">   &nbsp;   </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">     Las referencias a La Balada de Narayama son inevitables,&nbsp;        &nbsp;        no tanto los motivos que persiguen sus protagonistas. La&nbsp;        &nbsp;        senectud de William no supone una carga para la familia que queda atr&aacute;s sino para &eacute;l mismo, incapaz de convivir con sus recuerdos y pasado. Exiliado de su presente por voluntad propia, el viejo no va a permitir, sin embargo, que Solo se entrometa en una decisi&oacute;n que ya tiene tomada; un acto de Fe que, en realidad,&nbsp;        &nbsp;        oculta una lecci&oacute;n de vida de porte inexorable en la cima de de una monta&ntilde;a embebida de vientos oscilantes, paisajes redentores, segundas oportunidades&hellip; Un final de apostura sublime y desarrollo emocionante, que no solo se niega a traicionar su tesis de partida: la refuta con im&aacute;genes inconsolablemente bellas, definitivamente insondables.        &nbsp;     </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">   &nbsp;   </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">     Es la pen&uacute;ltima pel&iacute;cula de su joven director Ramin Bahrani, una de las pel&iacute;culas m&aacute;s notables de 2008.     </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY"> &nbsp; </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">      <strong> J.P. Bango </strong>      </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">      <strong>    </strong>      </p> ]]></description><pubDate>Mon, 28 Jun 2010 23:23:46 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/criticon/2806110-goodbye-solo/</link><guid>http://www.septimovicio.com/criticon/2806110-goodbye-solo/</guid></item><item><title><![CDATA[Modesty Blaise, una heroína del cómic al cine]]></title><description><![CDATA[ <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY"> Si el m&aacute;s famoso de los agentes secretos hab&iacute;a iniciado sus intr&eacute;pidas aventuras en las novelas de Ian Fleming y de ellas hab&iacute;a pasado al cine y a las tiras de prensa &ndash;las populares daily strips-, Modesty Blaise naci&oacute; directamente como tira de prensa en las p&aacute;ginas del peri&oacute;dico londinense Evening Standard en 1963, si bien su conversi&oacute;n en icono popular pronto le llev&oacute; a protagonizar su propia adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica as&iacute; como varias novelas. El creador de la serie fue el guionista ingl&eacute;s Peter O&acute;Donnell, que la escribi&oacute; en su totalidad hasta que, ya octogenario, decidi&oacute; concluirla en 2001, mientras que sus principales dibujantes fueron Jim Holdaway y el espa&ntilde;ol Enric Bad&iacute;a Romero. </p> 
 <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY"> &nbsp; </p> 
 <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY">   O&rsquo;Donnell no se limit&oacute; a hacer en Modesty Blaise una r&eacute;plica femenina del Agente 007, sino que dio vida a una hero&iacute;na marcada por un violento pasado, que le hab&iacute;a llevado desde Grecia, donde experimenta en plena ni&ntilde;ez los horrores de un campo de concentraci&oacute;n durante la II Guerra Mundial, hasta T&aacute;nger, ciudad en la que se convierte en la joven l&iacute;der de una organizaci&oacute;n criminal llamada La Red, la cual terminar&aacute; abandonando para trasladarse a Londres, donde, para combatir el hast&iacute;o que le produce su lujoso retiro, acepta colaborar con los Servicios Secretos brit&aacute;nicos, dando inicio a sus aventuras.   </p> 
 <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY">        </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY">   Modesty no responde al modelo cultural de la mujer objeto y sumisa a&uacute;n vigente por aquellos a&ntilde;os, sino que llama la atenci&oacute;n por su independencia y ambici&oacute;n de poder, calculada inteligencia, f&eacute;rrea voluntad y capacidad de lucha, cualidades todas ellas exclusivas hasta entonces de personajes masculinos. En este sentido, Modesty Blaise introduce en el c&oacute;mic de los sesenta el arquetipo de la sensual pero a la vez liberada hero&iacute;na, que tambi&eacute;n encontramos en la voluptuosa Valentina de Guido Crepax o en la futurista Barbarella de Jean-Claude Forest. Esta &uacute;ltima tuvo una lograda adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica dirigida por Roger Vadim y protagonizada por Jane Fonda en 1968, profundamente impregnada de la est&eacute;tica pop de la &eacute;poca, asimismo presente en la adaptaci&oacute;n que, dos a&ntilde;os antes, se hab&iacute;a hecho de la propia Modesty Blaise. Dirigida por Joseph Losey, esta spy-fi se aleja del gui&oacute;n escrito por O&rsquo;Donnell para introducir, en su lugar, una delirante y par&oacute;dica visi&oacute;n camp de las pel&iacute;culas de agentes secretos protagonizada por Monica Vitti,  acompa&ntilde;ada en el reparto por Terence Stamp, quien interpreta a Willie Garvin, el fiel compa&ntilde;ero de aventuras, y por Dirk Bogarde, como el villano Gabriel.   </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY">        </p> 
 <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY">   Sin embargo, la pel&iacute;cula de Losey no ha sido la &uacute;nica basada en el personaje de Modesty Blaise, siendo la m&aacute;s reciente Mi nombre es Modesty, una precuela dirigida por Scott Spiegel y presentada por Quentin Tarantino, fan incondicional tanto del c&oacute;mic original como de la adaptaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica de 1966 y al que vemos rendir homenaje a la esp&iacute;a en Pulp Fiction cuando Vicent Vega &ndash;el memorable sicario interpretado por John Travolta- lee la primera de las novelas que O&rsquo;Donnell adapt&oacute; de su tira de prensa. La pel&iacute;cula fue producida en 2003 por el estudio Miramax, el mismo que produjo Reservoir Dogs y Pulp Fiction, entre otras destacadas pel&iacute;culas independientes americanas, que fue comprado en 1993 por la Walt Disney a sus fundadores, los hermanos Weinsteince, y que hace tan s&oacute;lo unos d&iacute;as cerraba sus puertas.   </p> 
 <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY">        </p> 
 <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY">   Pasado casi medio siglo de su creaci&oacute;n, y pese a la desaparici&oacute;n de la serie original, Modesty Blaise sigue, pues, signific&aacute;ndose como uno de los iconos surgidos de la cultura contempor&aacute;nea, una hero&iacute;na de ficci&oacute;n que fue capaz de aunar grandes dosis de entretenimiento con una nueva visi&oacute;n de los roles femeninos.    </p> 
 <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY"> &nbsp; </p> 
 <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY">    <strong> Ricardo Anguita </strong>    </p> 
 <p style="text-indent: 0.03cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal;" align="JUSTIFY">    <strong>    </strong>    </p> ]]></description><pubDate>Sat, 26 Jun 2010 02:48:23 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/cinema-retro/2606110-modesty-blaise-una-heroina-del-comic-al-cine/</link><guid>http://www.septimovicio.com/cinema-retro/2606110-modesty-blaise-una-heroina-del-comic-al-cine/</guid></item><item><title><![CDATA[La horde]]></title><description><![CDATA[ <p>   No resulta una excepci&oacute;n de este modo de entender las cosas (y el subg&eacute;nero), el debut en la direcci&oacute;n de los j&oacute;venes Yannick Dahan y Benjamin Rocher, que parte de una premisa de lo m&aacute;s atractiva, protagonizada por una caterva de polic&iacute;as hambrientos de odio y venganza que pretenden asesinar a toda la banda criminal que, presuntamente, acab&oacute; con la vida de uno de sus compa&ntilde;eros (seguramente el l&iacute;der, dado lo torpemente que se desenvuelven quienes quedaron con vida). En el justo momento en que el batall&oacute;n de castigo comienza su ataque, en un edificio situado a las afueras de Par&iacute;s, se ven sorprendidos por la  embestida de una no menos &aacute;vida horda de muertos vivientes, de procedencia dudosa, que les obliga no tanto a reequilibrar sus fuerzas -ya bastante debilitadas de por s&iacute; debido al fracaso de su fallida acometida- como a unirse con aquellos a los que atacaban si es que desean seguir con vida.    </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">   A partir de entonces, La Horde se perturba de todos y cuantos vicios acumula el g&eacute;nero en su versi&oacute;n m&aacute;s previsible: personajes protot&iacute;picos armados hasta los dientes de pistolas, ira y cinismo; dramas moralistas de perfil bajo (y que, en cierta medida, pretenden justificar emocionalmente su abrupto &ndash;y no menos previsible- final) y una incesante dosis de carnaza hemoglob&iacute;nica que alcanza un discutible cenit, machete en ristre,  sobre el techo de un coche. Cada nuevo nivel que alcanza en su descenso el grupo, nuevo es el reto que tiene que superar. En este sentido, y como si se tratara de un videojuego, la estructura avanza hacia su cl&iacute;max con un objetivo preclaro (salir del edificio de marras) despu&eacute;s de haberse librado de todos los obst&aacute;culos de la manera m&aacute;s violenta posible (y salpicando, de paso, toneladas de sangre y v&iacute;sceras), neg&aacute;ndose a aprovechar la que, sin duda es, la vertiente m&aacute;s gozosa que oculta el argumento: su potencialidad claustrof&oacute;bica. Y es que no hay que olvidar que los protagonistas est&aacute;n ubicados en el &uacute;ltimo piso de un edificio de las afueras, acaban de cerrar un acuerdo de conveniencia con sus enemigos m&aacute;s ac&eacute;rrimos, y se saben rodeados de una manada de muertos vivientes ansiosos por devorar toda la carne que se ponga en el camino.  Entre medias, y mientras el grupo se va descomponiendo por la acci&oacute;n de las balas, los dientes y las rencillas personales, se permiten sus guionistas una licencia de car&aacute;cter c&oacute;mica personificada en un veterano de Guerra, de Indochina (nada menos), contrapunto humor&iacute;stico (y no exento de comicidad como bien sabr&aacute; valorar la platea) al resto de angustias que parecen asolar al resto de los personajes.    </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">   Le horde es, en fin,  una cinta ruidosa, sanguinolenta,  estereotipada, finalmente olvidable; un divertimento de usar y tirar, cercenado en su misma ra&iacute;z de alguno de sus ep&iacute;tomes m&aacute;s apetecibles (claustrofobia, terror, alegor&iacute;a social), una  mezcla de cine acci&oacute;n y drama policiaco disfrazado de cine de zombies, que da justamente, y en poco m&aacute;s de hora y media, todo aquello que promete: una indisimulada org&iacute;a de violencia, cinefagia, cabezas amputadas y venganza.    </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">        </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">    <strong> J.P. Bango </strong>    </p> 
 <p style="margin-bottom: 0cm;" align="JUSTIFY">    <strong>    </strong>    </p> ]]></description><pubDate>Fri, 25 Jun 2010 18:51:57 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/criticon/2506110-la-horde/</link><guid>http://www.septimovicio.com/criticon/2506110-la-horde/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;Un Poison Violent&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> Cine de autor de vocaci&oacute;n prefabricada, &ldquo;Un poison violent&rdquo; nos presenta a una adolescente que, en su tr&aacute;nsito hacia la edad adulta, se ve asaltada por un sinf&iacute;n de dudas existenciales (sus incipientes escarceos con la muerte), familiares (con sus padres envueltos en un decadente proceso de separaci&oacute;n), afectivas (con su primer amor esper&aacute;ndole al otro lado de la esquina) y religiosas (con la Fe y la salud espiritual como principales ep&iacute;tomes) en la semana previa de su Confirmaci&oacute;n como acolita seguidora de la Iglesia Cat&oacute;lica, mientras pasa unos d&iacute;as de obligadas vacaciones en una poblaci&oacute;n rural bretona.     La joven directora francesa Katell Quill&eacute;v&eacute;r&eacute; entreteje su obra sobre una estructura narrativa consistente en mezclar diferentes situaciones contrapuestas: la hija adolescente, acechada por un primer brote de amor (aunque seminal) frente a la madre que lamenta cada noche el fin de su relaci&oacute;n afectiva; la joven que se muestra en toda su vitalidad frente al anciano que espera, en su cama, su pr&oacute;xima muerte; la mujer madura que no sabe ver lo que tiene delante frente a aquel joven sacerdote que s&iacute; que sabe lo que ve pero no se atreve a atraparlo, celoso de traicionar a aquello por lo que hipotec&oacute; el resto de su existencia&hellip; Todos los personajes coinciden, en estas mismas fechas, en un momento clave de sus vidas, ya sea porque sufran un dr&aacute;stico problema de fe o porque tengan sus hormonas en plena ebullici&oacute;n. Lo cierto es que unos y otros van a afrontar las servidumbres devotas, morales o amorosas que protagonizan de un modo diferente. La m&aacute;s joven adem&aacute;s se encuentra con una dicotom&iacute;a emocional que pone en duda no ya los postulados de su credo, como continuamente se empe&ntilde;a en subrayar (de diversas formas) la directora, sino la propia salubridad de su entorno familiar, de repente, violentado por la irrupci&oacute;n de una crisis que la propia protagonista comienza a entrever inexorable durante un desayuno donde las discusiones ponen a cada uno en su sitio&hellip;     Viaje inici&aacute;tico al interior de uno mismo, pues, con la (muy cinematogr&aacute;fica e idealizada) edad del pavo como recurrente nutriente conceptual, &ldquo;Un poison violent&rdquo; ofrece, tirando de libreto, un lac&oacute;nico retrato sobre el despertar sexual, la crisis de Fe y la inexorabilidad de la existencia, con un encorsetamiento formal solo compensado por una serie de incisos musicales (unos m&aacute;s afortunados que otros) que pretenden convertir la historia de esta adolescente repleta de incertidumbres en un relato nost&aacute;lgico-generacional de indudables resonancias c&oacute;mplices (y potencialmente autobiogr&aacute;ficas).     Mientras todos y cada uno de los personajes mutan su status quo, el fin de la inocencia adquiere una forma tangible. La alegr&iacute;a y la frustraci&oacute;n, esto lo aprenden todos a una edad pre-adolescente, se separan entre s&iacute; solo por peque&ntilde;os matices. La felicidad, aqu&iacute; es donde el argumento torna a dogm&aacute;tico, solo tiene sentido al borde de la emancipaci&oacute;n (espiritual, afectiva o profesional); lo cuenta, Katell Quill&eacute;v&eacute;r&eacute;, con inmensos subrayados, j&oacute;venes actrices con exceso de naturalidad, personajes adultos al borde del abismo, desmayos extempor&aacute;neos de car&aacute;cter redundante, discursos religiosos sobre la carne y el esp&iacute;ritu ornamentados con m&uacute;sica sacra, y con un primer plano &uacute;ltimo de clara ascendencia liberadora. Elecciones formales y dram&aacute;ticas, de nula vocaci&oacute;n riesgosa, que construyen, sin embargo, un retrato adolescente simb&oacute;licamente existencial, singularmente preciso, finalmente descarnado.     J. P. Bango </p> ]]></description><pubDate>Wed, 16 Jun 2010 23:46:20 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/1606110-cannes-2010-un-poison-violent/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/1606110-cannes-2010-un-poison-violent/</guid></item><item><title><![CDATA[Cines del Sur 2010: &quot;Independencia&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> Pretende&nbsp;Independencia&nbsp;de Raya Mart&iacute;n inferir, desde la deconstrucci&oacute;n del lenguaje y de la forma, la historia reciente de la naci&oacute;n filipina; lo hace a trav&eacute;s de los ojos de una madre y de un hijo que buscan,  en mitad de un bosque,  su propia identidad y paz internas, alejarse de todo y de todos, de la urbe y de las influencias que la corrompen, mientras tratan de alcanzar una plena armon&iacute;a con su entorno y consigo mismos. &nbsp;No lo hace con grandes presupuestos ni paisajes pomposos, ni con escenas de tropas o empresarios ocupando las ciudades y sus campos sino dentro de un estudio, con las paredes pintadas de &aacute;rboles, de acu&iacute;feros o de paisajes neblinosos, repitiendo una y otra vez los mismos escenarios y situaciones argumentales,  reivindicando la idiosincrasia de un pa&iacute;s en el lugar m&aacute;s extra&ntilde;o posible, en el interior de uno mismo, mientras vemos como los personajes cazan, pescan, tejen, desempe&ntilde;an sus quehaceres afectivos, se cuentan historias de sus ancestros y mueren por seguir siendo lo que son, lo que quieren ser, incluso en el fin del mundo.&nbsp; </p> 
 <p> &nbsp;Tanto la hu&iacute;da como la reflexi&oacute;n se dirigen, sin embargo, hacia un pozo sin fondo. El joven que se ha convertido en hombre en mitad de la selva ahora es un padre de familia preocupado por el devenir de su hijo, al que quiere proteger de  las influencias externas que puedan corromperlo; se muestra celoso, pues, de preservar su identidad (nacional) en mitad del infierno. Trata de seducirlo con historias de quienes los precedieron, de su lucha contra los elementos y la selva virgen, vestido con ropajes anacr&oacute;nicos que utiliza para resguardarse de la intemperie en el coraz&oacute;n de la selva, o con el torso desnudo, refugiado en el calor de su hogar, dejando entrever al trasluz su crucifijo cat&oacute;lico, fruto de otro colonialismo anterior, tambi&eacute;n cultural, sinti&eacute;ndose parte de un pasado del que no podr&iacute;a desprenderse aunque quisiera; esa identidad que quiere proteger &iacute;ntegra a toda costa, aunque eso mismo puede poner en riesgo su propio heredad, su supervivencia, y la de quienes le rodean. &nbsp; </p> 
 <p> Persigue Independencia, a trav&eacute;s de las vivencias de sus personajes, una intenci&oacute;n pol&iacute;tica, aun cuando su forma (planos fijos, blanco y negro ajado, direcci&oacute;n art&iacute;stica expresionista), su presupuesto y su estilo puedan sugerirnos  que no estamos sino en presencia de una obra po&eacute;tica, singularmente entr&oacute;pica. Las influencias de Raya Martin, seguramente inconscientes, no devienen tanto de Guy Maddin, como se dice, como del cine de horror existencial que perge&ntilde;a Kaneto Shindo durante la d&eacute;cada de los sesenta, incluyendo en su argumento visiones fantasmag&oacute;ricas, sue&ntilde;os premonitorios, recuerdos del pasado de corte pesadillesco, demonios internos que aplacar en mitad de la tormenta. La regresi&oacute;n social, el ascetismo, que se insin&uacute;a como g&eacute;nesis de esta revoluci&oacute;n/huida silenciosa va a tener su correlaci&oacute;n en el &aacute;mbito t&eacute;cnico (la batalla solo se insin&uacute;a en un rumor lejano, siempre en segundo plano; los personajes entran y salen por diferentes puntos de un mismo escenario para resaltar lo que el propio escenario tiene de opresivo, de rutinario), lo cual nos sugiere un car&aacute;cter metaling&uuml;&iacute;stico. La obra de Raya Martin tiene, entonces, tanto de revisi&oacute;n historicista como de reflexi&oacute;n sobre el propio medio cinematogr&aacute;fico, lo que tambi&eacute;n va a servir para ubicar su trabajo en el campo del cine de autor (y eso es mucho decir para un director de apenas veinticinco a&ntilde;os). </p> 
 <p> &nbsp;Una tormenta aparatosa servir&aacute; de colof&oacute;n al relato narrado. La conclusi&oacute;n no puede ser m&aacute;s contraproducente para los intereses de todos. Los propios recursos naturales que hacen del archipi&eacute;lago filipino una naci&oacute;n tan apetecible, en t&eacute;rminos colonialistas, tambi&eacute;n van a suponer el principio del fin de quienes la habitan. La cumbre del Monte Apo se ti&ntilde;e de rojo, igual que el vestido de uno de los protagonistas, ya casi al final, enfatizando lo que la propia historia de Raya Martin tiene de vaticinadora. En ese momento comprendemos que a&uacute;n le queda mucha Historia por contar. Y que desear&iacute;amos estar all&iacute; para verla. &nbsp; </p> 
 <p>  <strong> J. P. Bango </strong>  </p> 
 <p>  <em> Este cr&iacute;tica se public&oacute; en el bolet&iacute;n diario del Festival Internacional de J&oacute;venes Realizadores de Granada 2009 con motivo de la proyecci&oacute;n de &ldquo;Independencia&rdquo; de Raya Martin. </em>  </p> ]]></description><pubDate>Sat, 12 Jun 2010 14:18:18 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/12062010_cines-del-sur-2010-independencia/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/12062010_cines-del-sur-2010-independencia/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;Uncle Boonmee who can recall his past lives&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> Emancip&aacute;ndose de cualquier anclaje formal previo (aquellas fracturas internas que desempe&ntilde;aban el papel de bisagra), liberado ya de volatiles ataduras conceptuales, el tailand&eacute;s depura su ideario como corolario de todas las posibilidades y las inquietudes fraguadas en el proyecto multimedia Primitive (especialmente los cortometrajes &ldquo;Phantoms of Nabua&rdquo; y &ldquo;A letter to Uncle Boonmee&rdquo;). Un tributo sincero a los cl&aacute;sicos de estudio que colmaron de encanto naif e incoherencia expositiva salas de cine y televisores durante los maravillosos a&ntilde;os sesenta; una reinterpretaci&oacute;n en clave l&iacute;rica y trascendente del &ldquo;pee neung baht&rdquo;, el tradicional cuento de fantasmas; una inmersi&oacute;n en los brumosos m&aacute;rgenes del pensamiento oriental, desligada por principios de cualquier racionalizaci&oacute;n mec&aacute;nica; un relato de corte fant&aacute;stico que apela a intuiciones y sensaciones como gu&iacute;a para penetrar en una narrativa inusual, supeditada a derivas, espejos, recursos extempor&aacute;neos y fundamentos expresivos; un di&aacute;logo abierto que vincula en su integridad el camino recorrido por su director en cuanto interrogante que continuamente nos interpela. Contingencias que no pueden apresar en su completitud el intrincado entramado de referentes y hallazgos de una obra de arte total que no desprecia su dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, propicia para el reconocimiento social (el m&eacute;rito inmigratorio de las clases trabajadores procendentes de Laos) y la deuda intercultural (concretamente, con el pueblo franc&eacute;s). </p> 
 <p> Imbuido en el embrujo de las remembranzas arcaicas evocadas por Phra Sripariyattiweti (antes le alentaron las par&aacute;bolas de origen folcl&oacute;rico de Noi Inthanon), Weerasethakul se apodera de la historia de Boonmee, un hombre que, aquejado por una enfermedad renal cuyo desenlace se aventura pr&oacute;ximo, toma la decisi&oacute;n de abandonar el hospital para regresar a la provincia de Isan, al noreste del pa&iacute;s, un marco rural en el que las casas siempre est&aacute;n abiertas a la frondosa vegetaci&oacute;n exterior (recurrente su desaf&iacute;o contra la as&eacute;ptica blancura que invade el entorno urbano). Con el firme deseo de compartir con los suyos sus &uacute;ltimos d&iacute;as, este viaje, que se transfigura en b&uacute;squeda de ra&iacute;ces y sendas perdidas, adquiere singular significaci&oacute;n para el cineasta de Bangkok. Un reencuentro con el lugar que lo vio crecer pero tambi&eacute;n un rinc&oacute;n remoto y desconocido de la geograf&iacute;a asi&aacute;tica; una comarca empobrecida de clima inhospitalario que hoy apenas si evidencia la sangrienta revuelta que tantas v&iacute;ctimas cost&oacute; a las filas del comunismo durante la implacable persecuci&oacute;n estatal (un hecho abominable en cuya participaci&oacute;n Boonmee cree hallar la causa de su mal karma). Adem&aacute;s, la localizaci&oacute;n lim&iacute;trofe de la regi&oacute;n de Nabua acent&uacute;a el car&aacute;cter fronterizo (literal y metaf&oacute;rico) que recorre de principio a fin su filmograf&iacute;a. </p> 
 <p> En su primera noche en el campo, Boonmee, en compa&ntilde;&iacute;a de su cu&ntilde;ada Jen y su subrino Tong, asiste at&oacute;nito a la et&eacute;rea aparici&oacute;n de Huay, su difunta esposa. Acto seguido, la desconcertante comparecencia de un mono fantasma; en realidad, Boonsong, el v&aacute;stago que se desvaneci&oacute; en las entra&ntilde;as de la selva, obsesionado con el secreto que encerraba una enigm&aacute;tica instant&aacute;nea. Como los esp&iacute;ritus hambrientos de la espesura, aquellos que una vez fueron importantes en su vida desean escoltar al viejo t&iacute;o en las postrimer&iacute;as de su existencia. Si la presencia de Huay implica una conciencia ajena a los designios del tiempo y el espacio (&ldquo;los fantasmas no se vinculan a emplazamientos ni a &eacute;pocas, sino a personas&rdquo;), Boonmee, a expensas de la muerte, recupera el legado de sus distintas reencarnaciones, ya sean hombres, mujeres, animales o plantas, sin excesivas pistas para que el espectador descifre la identidad de las mismas a partir de sus propias convicciones (es inevitable pensar en el pariente octogenario que rememoraba su trayectoria a lo largo de 200 a&ntilde;os en el tercer trabajo del realizador tailand&eacute;s). Weerasethakul trufa entonces el metraje de recuerdos que remiten al pasado y al futuro pero que convergen en el instante presente; de realidades paralelas que enarbolan un discurso circular acerca de los ciclos vitales; de m&uacute;ltiples identidades que, tras la fachada, configuran las capas de un ser fraccionado; de lugare&ntilde;os que entablan conversaci&oacute;n con bestias bajo la m&aacute;s estricta naturalidad;, de intimidades que insin&uacute;an hermosos romances de imperecedera condici&oacute;n; de karaokes rayanos en el puro kitsch en los que un DJ nos regala un meloso tema rock. </p> 
 <p> En las profundidades de la jungla, ese escenario contextual que siempre ejerce de protagonista y c&oacute;mplice, se entrecruzan las historias de almas en perpetua transmigraci&oacute;n. A veces invocan m&aacute;quinas del tiempo que nos trasladan a un futuro dist&oacute;pico en el que una autoridad sin rostro detenta con crueldad el monopolio de la violencia (Weerasethakul plantea esta idea a trav&eacute;s de una secuencia fotogr&aacute;fica que trae a la memoria a los soldados inmortalizados junto a un cad&aacute;ver an&oacute;nimo en los proleg&oacute;menos de &ldquo;Tropical Malady&rdquo;). Otras rescatan del olvido ex&oacute;ticas fantas&iacute;as de corte moralizante. Y en su t&eacute;rmino, una gruta en el abismo subterr&aacute;no, ese enclave donde Boonmee perfila su primigenio nacimiento y donde exhalar&aacute; su aliento final bajo un exultante manto de estrellas. Curiosamente, el medio cinematogr&aacute;fico, subordinado tambi&eacute;n a procesos de decadencia y regeneraci&oacute;n, adopta una labor similar cuando recrea otros mundos posibles o se embarca en cr&oacute;nicas pret&eacute;ritas. La noticia de su ocaso la asocia a las presiones ultranacionalistas; por ello no es casual la inclusi&oacute;n de un breve fragmento de &ldquo;The last moment&rdquo;, cinta de dudosa val&iacute;a que se ajusta a estilemas propios de la soap opera de producci&oacute;n tailandesa, esto es, la ant&iacute;tesis, no s&oacute;lo de ese melodrama que tambi&eacute;n gusta tanto a Wisit Sasanatieng, sino del sentir de todos esos j&oacute;venes que no se identifican con el establishment pol&iacute;tico y cultural de su pa&iacute;s. </p> 
 <p> Una mixtura de credos de filiaci&oacute;n contemplativa (la cosmolog&iacute;a budista, la herencia hindu&iacute;sta, el espiritualismo animista) sondea esta odisea que confronta el viejo y el nuevo mundo. Aun perdiendo su inocencia primaria, encaramos un juego de opuestos y reverberaciones, no exento de atrevidas incursiones humor&iacute;sticas (especialmente en su resoluci&oacute;n, apelando a las ins&oacute;litas costumbres de un monje que se siente ciudadano del siglo XXI), que demanda audacia si queremos &ldquo;preparar nuestros ojos para ver en la oscuridad&rdquo;, como menciona Huay durante el descenso a la caverna. Esa rasgadura del velo de maya alude a uno de los pasajes m&aacute;s embriagadores del film, aquella alegor&iacute;a sobre la naturaleza h&iacute;brida de la concepci&oacute;n, en la que confluyen una princesa desfigurada y un pez gato que se jacta de dominar las aguas. All&iacute; se da cita una reflexi&oacute;n aleccionadora de er&oacute;tica conclusi&oacute;n, en la que los reflejos y las ilusiones reinciden en cortinas de humo que nublan nuestros sentidos y juicios. La exploraci&oacute;n de aquello que Max Oph&uuml;ls denominaba &ldquo;la influencia oculta de las cosas m&aacute;s all&aacute; de la apariciencia&rdquo;, se convierte pues en el leit motiv de la dial&eacute;ctica que el creador establece con su p&uacute;blico potencial, y que tiene como intermediario a la obra entendida como un Todo mutante. Por el camino, lo que de bello, siniestro y sublime rezuma esta pieza inconmensurable. </p> 
 <p>  <strong> David L&oacute;pez </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Thu, 10 Jun 2010 11:01:43 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/10062010_cannes-2010-uncle-boonmee-who-can-recall-his-past-lives/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/10062010_cannes-2010-uncle-boonmee-who-can-recall-his-past-lives/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;Armadillo&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> Tan panfletaria como pretenciosa, la &oacute;pera prima del documentalista televisivo Janus Metz Pedersen no puede ocultar en ning&uacute;n caso sus primeras intenciones bajo la coartada de desgranar el d&iacute;a a d&iacute;a de los soldados movilizados a mayor gloria de la abyecta guerra contra el terror promovida por la administraci&oacute;n estadounidense. Sea por la locura adrenal&iacute;nica y el sangrante esp&iacute;ritu aventurero de unos, sea por el vaciado de sentido que sufre la juventud danesa en pos del advenimiento de ideolog&iacute;as devoradoras, el biso&ntilde;o ej&eacute;rcito que fascina tanto a su director no se desliga en lo m&aacute;s m&iacute;nimo de aquella caracterizaci&oacute;n predominante: aprendices de mercenario que arrastran prejuicios y estereotipos, entregados a la magnanimidad de una supuesta operaci&oacute;n de protecci&oacute;n civil, que sobrellevan la soledad y los tiempos muertos al hilo de videojuegos, cintas pornogr&aacute;ficas, rock agresivo y ocio a bordo de aviones aerodin&aacute;micos. La algaraza que propicia la camarader&iacute;a en el frente la interrumpen bruscamente arengas grandilocuentes de los altos mandos, emboscadas frustradas en tierra hostil y regueros de cad&aacute;veres de los que nadie quiere hacerse cargo. </p> 
 <p> Trufando el metraje de declaraciones ins&iacute;pidas, r&oacute;tulos descriptivos y lacerantes referencias a los s&iacute;mbolos nacionales, el realizador dan&eacute;s contrapone a esa mirada poco amable (en ocasiones &ldquo;distanciada&rdquo;) la fatalidad que hostiga sin tregua a la poblaci&oacute;n, aquellos infortunados que, en el centro de un conflicto que no llegan a comprender, son las v&iacute;ctimas invisibles de las ofensivas nerviosas y los bombardeos indiscriminados que ejecutan estos cachorros sedientos de acci&oacute;n. Metz, ansioso por evidenciar la adicci&oacute;n que la contienda produce en los sujetos que retornan al hogar antes de lo previsto, certifica su predilecci&oacute;n conceptual cuando recurre a un montaje en paralelo que confronta el drama de los familiares que esperan el regreso de los suyos con la minuciosa descripci&oacute;n de las carnicer&iacute;as de un asalto militar. </p> 
 <p> Discutible Gran Prix de la Semana de la Cr&iacute;tica, &ldquo;Armadillo&rdquo; ahonda en el significado dram&aacute;tico de las acciones y los recursos expresivos  (el sonido sincr&oacute;nico dise&ntilde;ado por Rasmus Winther o el score de corte minimal de Uno Helmersson) para acabar exhibiendo sin tapujos la desaz&oacute;n, no s&oacute;lo de un pa&iacute;s exhausto, sino de una civilizaci&oacute;n ensimismada en su papel salvificador. Sin perseguir las resoluciones posmodernas que planteaba Brian de Palma en &ldquo;Redacted&rdquo;, la pluralidad de soportes digitales (c&aacute;mara en mano, videovigilancia, visi&oacute;n nocturna) sigue indagando en las transformaciones est&eacute;ticas de la imagen, cuesti&oacute;n que poco parece importar a un cineasta cuyo denodado prop&oacute;sito desmitificador (&iquest;c&oacute;mo son realmente nuestro imberbes reclutas? &iquest;qu&eacute; sienten? &iquest;qu&eacute; piensan?) s&oacute;lo sirve para aludir nuevamente a esa historia que se repite una y otra vez cuando la diplomacia desfallece ante la prepotencia de la que se jactan los l&iacute;deres del mundo libre. </p> 
 <p> La pol&eacute;mica ha catapulado a la cinta a lo m&aacute;s alto del box office dan&eacute;s mientras redactamos estas l&iacute;neas, pero, visto lo visto, no estar&iacute;a de m&aacute;s recuperar aquella ficci&oacute;n de HBO (&ldquo;Generation kill&rdquo;), que consciente de sus posibilidades y sus limitaciones, descubr&iacute;a para la peque&ntilde;a pantalla lo que implica ser marine en las entra&ntilde;as del averno. </p> 
 <p>  <strong> David L&oacute;pez </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Sat, 05 Jun 2010 17:34:18 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/05062010_cannes-2010-armadillo/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/05062010_cannes-2010-armadillo/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;The pack&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> Una joven solitaria, que se ve incordiada por un tr&iacute;o de motoristas nazis adictos a la cerveza y a la provocaci&oacute;n, recoge a un autoestopista  (un misterioso personaje, de pocas palabras y actitud curiosa, interpretado por el cantante Benjamin Biolay) y se dirige con &eacute;l hacia un bar perdido en una zona rural (s&iacute;, es una nueva referencia al film de Du Welz), regentado por una camarera oronda, de tez mustia y mirada sospechosa. Mientras busca al autostopista, de repente desaparecido tras la pared de un ba&ntilde;o, la joven resulta atacada por la espalda, despert&aacute;ndose tiempo despu&eacute;s en el suelo de una jaula pre&ntilde;ada de paja, rabia y sangre ajena. Su particular calvario (que incluye servir de carnaza a una camada de gusanos antropomorfos) no ha hecho nada m&aacute;s que empezar. </p> 
 <p> Extra&ntilde;a pero, finalmente, satisfactoria historia de mutantes can&iacute;bales, madres castradoras, j&oacute;venes extraviadas (tambi&eacute;n existencialmente) y viejos aficionados a la literatura de Chester Himes, La Meute guarda la mejor de su bazas en la recreaci&oacute;n (formal y emocional) que, entre l&iacute;neas, ofrece del cine norteamericano de serie B (un cine sin pretensiones pero altamente estimulante); desde este punto de vista, la cinta de Franck Richard parece querer formar parte, con indisimulado orgullo, de las estanter&iacute;as de un videoclub de los ochenta (y no parece que su intenci&oacute;n sea otra: no hay m&aacute;s que o&iacute;r su m&uacute;sica),  gracias, sobre todo, a una singularmente l&uacute;cida mixtura de g&eacute;neros (la road movie, el western, el cine fant&aacute;stico, el polic&iacute;aco, el suspense hitchcockniano, el gore, la monster movie y el drama generacional tienen cabida en su argumento) y a una decidida voluntad por redefinirse, continuamente, mientras su director va revelando todas y cada una de las cartas que precisan su entramado. </p> 
 <p> Es, en fin, un ejercicio de cinefagia repleto de personalidad, humor negro (en pocas dosis, todas gratificantes) y m&uacute;ltiples hallazgos visuales que sabe mejor cu&aacute;nto m&aacute;s se aleja de todos sus referentes (especialmente los contempor&aacute;neos a excepci&oacute;n The Descent de Neil Marshall); una pieza &uacute;nica, en alguno de sus segmentos (como lo es el da la primera aparici&oacute;n de los comedores de carne)  ejemplar, que no solo se autoexige ocultar las debilidades de su gui&oacute;n con una inteligente planificaci&oacute;n esc&eacute;nica sino que termina por constituirse en una nueva v&iacute;a creativa per se, lejos de los excesos hemoglob&iacute;nicos, parox&iacute;sticos, clim&aacute;ticos que proponen alguno de los compa&ntilde;eros de generaci&oacute;n (ocasionalmente compatriotas) de su director. No nos parece poco en estos tiempos (cl&oacute;nicos) que corren. </p> 
 <p>  <strong> J.P. Bango </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Fri, 04 Jun 2010 12:41:50 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/04062010_cannes-2010-the-pack/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/04062010_cannes-2010-the-pack/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;Between two worlds&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> Las primeras im&aacute;genes de Between two worlds nos ofrecen una peque&ntilde;a pista de sus intenciones conceptuales. Para empezar, un hombre se duerme sobre una playa cubierta de cangrejos y sol segundos antes de escalar (en plano secuencia) un abrupto acantilado. El siguiente plano nos lleva a una ciudad asediada por protestas y televisores rotos (no en vano, los medios de comunicaci&oacute;n se constituyen en indisimulados objetos de los ataques durante todo este tramo ya sea con la forma de un televisor roto, con el de una torre de comunicaciones arrasada por el fuego o con la de un periodista que, en primera persona, se dispone a narrar su propio linchamiento) y por bandas de oficinistas que, armados, persiguen y apalean a un tipo vestido como Mickey Mouse. En el mismo plano, en continuidad, uno de los agresores se apiada, o eso parece, de una joven herida;  junto a ella se enfrasca en un viaje, que suponemos de retorno,  en direcci&oacute;n al campo (un trayecto abruptamente saboteado por una ir&oacute;nica soluci&oacute;n argumental: la joven rescatada huye, tras un sigiloso proceso de seducci&oacute;n, con el conductor del coche que los traslada de un sitio a otro), donde ser&aacute; recibido por lo queda de su familia pol&iacute;tica, en un poblado donde los hombres permanecen ocultos (huyendo de la Guerra o del servicio militar) y los que quedan,  ya sean ni&ntilde;os,  ancianos o mujeres, sobreviven a duras penas apegados a la nostalgia en espera de que un Pr&iacute;ncipe de leyenda, probablemente su salvador, salga del agujero del &aacute;rbol donde parece haberse perdido. </p> 
 <p> Repleto de im&aacute;genes abstractas, figuradas,  Between two worlds evita vertebrar su relato en torno a la suerte de su personaje protagonista (testigo y c&oacute;mplice de todo y cu&aacute;nto acontece pero despose&iacute;do de la posibilidad de intervenir en el destino de los otros), ofreciendo a cambio una sucesi&oacute;n de microhistorias, m&aacute;s o menos inspiradas, siempre resueltas con un alto grado de comicidad,  alrededor de un viaje homeriano que tiene tanto de retorno como de expiaci&oacute;n personal; las continuas referencias a la Guerra Civil, presente siempre en segundo plano (bombas que estallan a lo lejos, militares que se ocultan entre los matorrales, mujeres que echan de menos a sus esposos, soldados a caballo que repelen cualquier intento de refundici&oacute;n), termina por definir, siquiera aleg&oacute;ricamente, una pel&iacute;cula cuyo principal inter&eacute;s deviene, precisamente, por una ausencia un&iacute;voca de convencionalidad. Y es que Between two worlds de Vimukthi Jayasundara es una m&aacute;s que digna representante de un tipo de cine fragmentado, existencialista, total, deliciosamente perverso; ir&oacute;nico a m&aacute;s no poder; finalmente discursivo (quiz&aacute; sea su &uacute;nico pero), que deja en el gaznate no ya una utilizaci&oacute;n del sonido (y de la m&uacute;sica) poco menos que ejemplar, sino unas cuantas preguntas que solo pueden resolverse desde una perspectiva l&iacute;rica. </p> 
 <p> Es, en fin, una obra genuinamente audiovisual que encuentra lo mejor de s&iacute; misma en el di&aacute;logo que establece con el espectador mientras lo seduce con im&aacute;genes subyugantes, postales verdes y hombres que huyen de si mismos hacia ninguna parte. Una pel&iacute;cula excepcional que anticipa una personalidad sobresaliente en el &aacute;mbito de la creaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica. Veremos lo que tarda el bueno de Vimukthi Jayasundara en desdecirnos&hellip; </p> 
 <p>  <strong> J.P. Bango </strong>  </p> 
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 </p> ]]></description><pubDate>Thu, 03 Jun 2010 01:17:20 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/03062010_cannes-2010-between-two-worlds/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/03062010_cannes-2010-between-two-worlds/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;Of gods and men&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> Beauvois (cineasta que se ha prodigado poco tras la c&aacute;mara desde el &eacute;xito internacional de la inc&oacute;moda &ldquo;N'oublie pas que tu vas mourir&rdquo;) franquea con tanta entereza como introspecci&oacute;n asuntos poco dados al t&eacute;rmino medio como la tolerancia religiosa, la calamitosa herencia del imperialismo, o el conflicto existente entre la convicci&oacute;n individual y el dilema colectivo. </p> 
 <p> A sus protagonistas no los describe como ermita&ntilde;os enclaustrados en una torre de marfil. Mientras documenta la vida comunitaria de esta congregaci&oacute;n religiosa al hilo de oraciones, c&aacute;nticos, faenas cotidianas y respetuoso silencio, tambi&eacute;n desnuda la faceta humanitaria y la dimensi&oacute;n social de este monasterio trapense. Consagrados a la posibilidad de ofrecer consuelo sanitario y otras necesidades b&aacute;sicas al desapacible mundo externo que los envuelve, tampoco dudan a la hora de integrarse en las festivas costumbres locales, estudiar  con absoluta deferencia los textos cor&aacute;nicos o aconsejar con benevolencia y sabidur&iacute;a sobre los designios del amor. Armon&iacute;a que comienza a desmoronarse tras los estremecedores cr&iacute;menes de sangre perpretados en la regi&oacute;n por los m&aacute;s obtusos militantes del fundamentalismo isl&aacute;mico. Lo que hasta ahora hab&iacute;a sido un remanso de paz y transigencia mutua adquiere lentamente a lo largo del metraje un cariz de tensi&oacute;n progresiva que avanza hacia un desenlace, que no por presumible resulta menos palpitante. </p> 
 <p> Entre reproches a las tropel&iacute;as del agresivo colonialismo franc&eacute;s, los hermanos afrontan una ardua disyuntiva, la de permanecer en esta tierra cruenta o la de hu&iacute;r antes de que sea demasiado tarde, abandonando a su suerte a los desamparados aldeanos, aqu&eacute;llos que no pueden escapar de sus circunstancias y se convertir&aacute;n en pasto para los lobos. Repudiando categ&oacute;ricamente la protecci&oacute;n de fuerzas militares por las que no profesan mayor estima, el debate interno surge bajo las presiones de una sociedad obcecada en su propia locura. Crisis de fe, apolog&iacute;as del sujeto libre m&aacute;s all&aacute; de la muerte y controversias en torno a la figura del m&aacute;rtir (&ldquo;&iquest;es por Dios o por mera heroicidad?&rdquo; llegan a cuestionarse) rubrican los distintos estadios de su particular v&iacute;a crucis hasta la determinaci&oacute;n final sobre su proceder. </p> 
 <p> El director de Auchel apresa el malestar de aquellas naciones que tildamos de &ldquo;tercermundistas&rdquo; y propone alusiones poco gratas a la actual labor informativa de los medios de comunicaci&oacute;n (&ldquo;la esperanza no interesa a los periodistas&rdquo;). Espl&eacute;ndido cuando insin&uacute;a la amenaza que acecha en la sombra (el inquietante sonido del helic&oacute;ptero que sobrevuela el convento o la estridencia de las bandadas de p&aacute;jaros que nos recuerdan la tempestad que se avecina), Beauvois relega a los &uacute;ltimos minutos el verdadero crescendo emocional de la historia. Botellas de vino que merecen ser descorchadas, una pieza inmortal de Piotr Ilich Tchaikovsky y la clarividencia que ofrecen los rostros retratados desde la cercan&iacute;a. Una &uacute;ltima cena, en la que ya poco importa la liturgia, y que nos remite al texto que inauguraba la pel&iacute;cula, &ldquo;vivir como hombres, caer como princesas&rdquo;. Toda una lecci&oacute;n de principios ejemplarmente singularizada en una conclusi&oacute;n tan sobria como hermosa. </p> 
 <p>  <strong> David L&oacute;pez </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Wed, 02 Jun 2010 16:39:02 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/02062010_cannes-2010-of-gods-and-men/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/02062010_cannes-2010-of-gods-and-men/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;Biutiful&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> &ldquo;Biutiful&rdquo; es el primer film de I&ntilde;&aacute;rritu en el que no colabora Guillermo Arriaga, el que hasta ahora hab&iacute;a sido su guionista habitual. Tambi&eacute;n, por vez primera, el cineasta no nos sorprende con una narrativa desestructurada, tal y como nos ten&iacute;a acostumbrados, sino que, por el contrario, el metraje se desenvuelve como ficci&oacute;n lineal. En el plano formal, encontramos m&aacute;s contenci&oacute;n que en t&iacute;tulos anteriores, m&aacute;s quietud y menos caos, pero, por otro lado, su d&eacute;ficit creativo es cuanto menos significativo. </p> 
 <p> Sin embargo, In&aacute;rritu insiste en su singular visi&oacute;n de un mundo desolador y persiste en la tragedia social, pero siembre buscando espacios y abriendo v&iacute;as redentoras mediante las cuales se les brinda a los personajes la posibilidad de expiaci&oacute;n . La novedad con respecto al resto de su cinematograf&iacute;a es la inclusi&oacute;n de elementos sobrenaturales, los cuales adquirir&aacute;n bastante peso en la resoluci&oacute;n final. En esa l&iacute;nea, no prescinde de cierta vocaci&oacute;n aleg&oacute;rica, con referencias constantes a la muerte, caso de las mariposas (la &ldquo;papalot&rdquo; azteca), encargadas, seg&uacute;n la mitolog&iacute;a prehisp&aacute;nica, de transportar las almas al &ldquo;otro mundo&rdquo;. </p> 
 <p> En &ldquo;Biutiful&rdquo;, El Raval de Barcelona aparece como una especie de limbo despiadado en el que la moralidad se vive a tiempos discontinuos y los negocios se mueven al comp&aacute;s de los intereses de los m&aacute;s fuertes. La ciudad que plasma es cruel e inhumana. Sobrevivir en sus calles no es en absoluto sencillo,&nbsp; y el hombre se convierte en un lobo para s&iacute; mismo, en el m&aacute;s puro sentido hobbesiano . As&iacute; es como retrata el cineasta los conflictos sociales y los dramas humanos que muchas veces no se reducen m&aacute;s que a desigualdades de clases. La Barcelona de I&ntilde;&aacute;rritu es un antro de delincuencia y corrupci&oacute;n, una postal urbana que no encarna precisamente los aspectos m&aacute;s positivos y nobles del mestizaje. </p> 
 <p> Uxbal, el personaje que interpreta Javier Bardem, transita entre la deshonestidad y el deseo de no perder del todo su humanidad. Enfermo de c&aacute;ncer, se debate entre la vida y la muerte, mientras su ex-mujer, disfuncional y alcoh&oacute;lica, debe hacerse cargo de sus dos hijos. Toda una trama de criminalidad y explotaci&oacute;n de chinos y senegaleses es el &uacute;nico sustento para que su familia pueda subsistir. Pero cuando intentamos adentrarnos en los aspectos psicol&oacute;gicos del rol devienen algunas dificultades, pues son pocas las pistas que nos ofrece el gui&oacute;n para captar la naturaleza de un personaje totalmente opaco y del que sabemos m&aacute;s bien poco. Desconocemos su trayectoria, s&oacute;lo nos presentan un momento de la vida de un hombre, un instante. En cualquier caso, una actuaci&oacute;n magn&iacute;fica y entregada por parte del int&eacute;rprete espa&ntilde;ol que sin lugar a dudas ha crecido en su profesi&oacute;n papel tras papel. Y es que el reconocimiento como mejor actor en Cannes al oscarizado secundario de &ldquo;No es pa&iacute;s para viejos&rdquo; no ha sido circunstancial, merecido el premio por haber sido un perfecto conductor de un melodrama determinista. </p> 
 <p>  <strong> Mar&iacute;a Jos&eacute; L&oacute;pez </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Mon, 31 May 2010 23:46:43 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/31052010_cannes-2010-biutiful/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/31052010_cannes-2010-biutiful/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;Protektor&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> Poseedora de un sinf&iacute;n de im&aacute;genes absorbentes y una nada complaciente visi&oacute;n de todos y cada uno de sus protagonistas (no por casualidad emparentados con los caracteres descritos por Paul Verhoeven en El Libro Negro), tambi&eacute;n acumula en su seno varias secuencias para el recuerdo: todas relacionadas con un s&oacute;tano que une el edificio donde se esconde la protagonista con una sala de cine donde no dejan de reponer las pel&iacute;culas que, como estrella de la &eacute;poca, protagoniz&oacute; durante la d&eacute;cada anterior. </p> 
 <p> A la habitual precisi&oacute;n t&eacute;cnica del cine checo se une la especial pericia de su director, Marek Najbrt, a la hora de aprovechar al m&aacute;ximo sus recursos de producci&oacute;n, incluida la m&uacute;sica modernista de Petr Marek. El desarrollo argumental de Protektor (la gran triunfadora del cinematograf&iacute;a checa en lo llevamos de a&ntilde;o; un reconocimiento que no nos parece exagerado) sugiere la presencia de una obra ejemplar, distinta, rutilante, bellamente fotografiada; su lac&oacute;nica conclusi&oacute;n, en plano desenfocado, adem&aacute;s, nos recuerda la presencia de una realidad hist&oacute;rica dram&aacute;ticamente ineludible, finalmente implacable. </p> 
 <p>  <strong> J.P. Bango </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Mon, 31 May 2010 17:39:19 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/31052010_cannes-2010-protektor/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/31052010_cannes-2010-protektor/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;Somos lo que hay&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> Son los derroteros por los que transita la admirable y prometedora &oacute;pera prima de Jorge Michel Grau, portentosa cr&oacute;nica de descomposici&oacute;n familiar, de adscripci&oacute;n fant&aacute;stica y vaporosas insinuaciones sexuales. Una obra descarnada y epatante, con un esmerado dise&ntilde;o de sonido (el opresivo ruido de los relojes que aventura su cl&iacute;max es sencillamente abrumador), que insiste en la tem&aacute;tica can&iacute;bal pero asign&aacute;ndole una consideraci&oacute;n nada condescendiente de la sociedad mexicana. As&iacute;, en ausencia del patriarca (la silla vac&iacute;a la evoca), una familia de clase baja se debate entre mantener un negocio de reparaciones sin salida o perpetuar sus ins&oacute;litas pr&aacute;cticas alimenticias, a las que estiman muy por encima de la simple subsistencia. La obligaci&oacute;n de contar con un l&iacute;der que gu&iacute;e a la manada, la consagraci&oacute;n de reglas y restricciones, y la ofuscaci&oacute;n por prolongar sine die esta rutina, nos aproximan a la idea de un rito, de una experiencia ceremonial. </p> 
 <p> Estando la opini&oacute;n p&uacute;blica mexicana familiarizada con casos tan sobrecogedores como los protagonizados por Gumaro de Dios y Jos&eacute; Luis Calva, el clan antrop&oacute;fago que ejerce de anfitri&oacute;n en &ldquo;Somos lo que hay&rdquo; no es un mero producto de ficci&oacute;n. Si el hallazgo de &ldquo;carne humana en una sart&eacute;n&rdquo; no mereci&oacute; demasiadas l&iacute;neas en la prensa nacional cuando estos horrores ver&iacute;dicos estaban en boca de todos, no debe causarnos sorpresa que un tanatopr&aacute;ctico con &iacute;nfulas de artista, no s&oacute;lo no se escandalice al hallar un dedo en las entra&ntilde;as de un difunto, sino que tache el descubrimiento de poco menos que cotidiano. </p> 
 <p> En los primeros compases del filme contemplamos al personal de limpieza de un centro comercial retirando un cad&aacute;ver y eliminando los restos de sangre y otros flu&iacute;dos con absoluta parsimonia y frialdad. M&aacute;s tarde asistimos al intento de secuestro de unos ni&ntilde;os harapientos que malviven bajo un puente. Y es a lo largo del metraje cuando somos testigos de la humillante incompetencia de las fuerzas del orden, pobres diablos de m&eacute;todos expl&iacute;citos y actitud sonrojante que sue&ntilde;an con una fama et&eacute;rea que los arrancar&aacute; de la miseria si son capaces de resolver, cueste lo que cueste, el misterio que rodea la aparici&oacute;n del can&iacute;bal. Pero no son los asesinatos a sangre fr&iacute;a y los movimientos al margen de la ley los &uacute;nicos espantos del infierno urbano. Memorable es aquella escena en la que un sufrido grupo de prostitutas, que claman venganza por la muerte de una compa&ntilde;era, intentan agasajar a un polic&iacute;a ofreci&eacute;ndole para su disfrute a una adolescente que a&uacute;n no ha alcanzado la mayor&iacute;a de edad, un &ldquo;regalo&rdquo; que afirman reservar para pol&iacute;ticos y empresarios. Aterrador. </p> 
 <p> En una de sus habituales boutades, entre la espontaneidad surrealista y el humor macabro, Roland Topor ven&iacute;a a alabar las bondades de cierta gastronom&iacute;a local, bendiciendo como una genuina delicatessen la sanguineta, &ldquo;esa sangre de mujer asada con tocino, ajo y perejil&rdquo; cuya elaboraci&oacute;n respond&iacute;a m&aacute;s al ejercicio de un docto que a una mera tradici&oacute;n culinaria. Certero, como siempre, nos exhortaba a considerar el fest&iacute;n de matadero, servido en abundancia en cualquiera de nuestras francachelas regionales, como pintoresca an&eacute;cdota de nuestra condici&oacute;n humana. Pues no nos enga&ntilde;emos, todos somos can&iacute;bales turbados por el insaciable deseo de devorar al Otro. Y &eacute;se es el quid de &ldquo;Somos lo que hay&rdquo; (un t&iacute;tulo en verdad esclarecedor), ubicarnos en esa gran comilona que es la vida. </p> 
 <p>  <strong> David L&oacute;pez </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Sun, 30 May 2010 23:08:50 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/30052010_cannes-2010-somos-lo-que-hay/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/30052010_cannes-2010-somos-lo-que-hay/</guid></item><item><title><![CDATA[Cannes 2010: &quot;A Woman, a Gun and a Noodle Shop&quot;]]></title><description><![CDATA[ <p> En realidad, es lo &uacute;nico destacable de una pel&iacute;cula que, como la obra original, trata de acomodar -con intenciones vodevilescas- una historia de cine noir a estilemas propios del western (no en vano, es su estructura uno de los grandes alicientes de la obra original); empero Zhang Yimou no solo  desprecia cualquier v&iacute;nculo con la comicidad, sino que lo sabotea, con total impunidad, cuando se sirve de actuaciones par&oacute;dicas (en casi todos los casos deleznables) y un sinf&iacute;n (en un sentido literal: la pel&iacute;cula parece no querer acabar nunca) de secuencias despose&iacute;das de garra, haciendo de su obra, de divertido t&iacute;tulo anglosaj&oacute;n (A woman, a gun and a Noodle Shop) adalid de un nuevo g&eacute;nero no ya pr&oacute;ximo al spaghetti western (como ingenuamente se apunta en algunos foros) sino al fideo-western de filiaci&oacute;n c&oacute;mico-oriental; un esp&eacute;cimen subgen&eacute;rico de origen singular pero insoportable de cuya extensi&oacute;n (o &eacute;xito) no dar&iacute;amos cr&eacute;dito. No parece, en fin, el mejor camino a seguir por un cineasta (de veras excepcional) cuya filmograf&iacute;a ha acumulado tanto &eacute;xito y reconocimiento (en cualquiera de las especialidades gen&eacute;ricas de las que ha hecho gala en m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de carrera: la &eacute;pica, la l&iacute;rica &ndash;dram&aacute;tica- y la realizaci&oacute;n deportiva) como dem&eacute;ritos conceptuales presume esta decepcionante pel&iacute;cula. </p> 
 <p>  <strong> J.P. Bango </strong>  </p> ]]></description><pubDate>Sun, 30 May 2010 15:47:03 +0000</pubDate><link>http://www.septimovicio.com/festivales/30052010_cannes-2010-a-woman-a-gun-and-a-noodle-shop/</link><guid>http://www.septimovicio.com/festivales/30052010_cannes-2010-a-woman-a-gun-and-a-noodle-shop/</guid></item></channel></rss>