
El director de las muy estimables «Momma’s man» y «The GoodTimesKid» (de la que difícilmente olvidaremos la escena en la que Sara Díaz baila en la cocina al ritmo de «I Can’t Give You Anything But Love») se decanta en su tercer largometraje por una comedia sobre la adversidad y el aislamiento que rehúye de cualquier tipo de sentimentalismo.
Habitual objeto de burlas por parte de sus compañeros, e ignorado por sus profesores, Terri se siente solo. Vive en una pequeña casa en lo profundo del bosque junto a su tío Henry, un hombre debilitado por la enfermedad. Pero cuando el temido vicerrector Fitzgerald descubre en el joven una pizca de sí mismo, ambos entablan una amistad que motiva a Terri a pensar que la vida puede compartirse e, incluso, llegar a ser divertida.
«Hilarante y humanista, sin ser necesariamente moralista», tal y como sentencia Karina Longworth de Voice, parece retomar, según Eric Kohn de Indiewire, los tópicos de aquellos títulos centrados en el final de la adolescencia, pero «insuflando vida a la trama con un retrato minimalista y experimental de la alienación y la desesperación». No esperábamos menos de un cineasta que la crítica ha comparado con Jarmusch, Kaurismäki o Tati.
Nuevamente, otro clip de la serie «Meet the artists» con Azazel Jacobs como invitado.







