
El director, diseñador gráfico de formación, apuesta por una arriesgada obra después de varios cortometrajes, videoclips y anuncios. Lorcan Finnegan advierte de que su debut contiene un ambiente denso, difícil de digerir, pero que si nos dejamos llevar por sus hipnóticas imágenes llegaremos a un lugar mental desconocido.
Eric (Alan McKenna) es un topógrafo al que le han destinado a estudiar un terreno indocumentado. Se siente alejado de su familia y decide aceptar el misterioso trabajo. Una vez allí, se percatará de que aquel lugar contiene una fuerza subterránea invisible a los aldeanos, un aura escondida entre los árboles que se materializa en una desconcertante sombra que aparece de manera intermitente. La fotosíntesis del personaje con el mundo espiritual se realizará mediante una infusión de hierbas, raíces, hojas y plantas, empezando por un viaje alucinógeno al ingerir una serie de hongos. Eric acabará alcanzando un estado emocional más allá del mundo terrenal que conocemos, fusionándose con su entorno, convirtiéndose en esa sombra que deambulará eternamente en un libro sobre los espíritus de los árboles.
Sería fácil señalar ‘la zona’ de ‘Stalker’ de Andrei Tarkovski como punto de referencia, pero Finnegan enfoca su territorio hacia un apartado visual más cercano a la naturaleza que a la metafísica. Haciendo hincapié en la metamorfosis de Eric, mostrándonos un nuevo nivel de vida, una capa más de nuestros cuerpos que desconocemos. Quizás ‘Without name’ no podría considerarse un film, sino que tal vez podría analizarse como un documental acerca de una posible evolución humana, en el cual sus imágenes son los estados emocionales que la persona deberá superar para traspasar la frontera de la realidad que conocemos.
Alicia Escribano






