Continuación de «À Meia Noite Levarei a sua Alma» (1964) y «Esta Noite Encarnarei no teu Cadáver» (1967), Mojica Marins retoma al diabólico sepulturero que él mismo interpretó en los mencionados clásicos de la producción de género brasileña. Una imagen icónica para capturar la esencia del mal, aquí perfectamente ostentada por la figura de este ateo para el que los medios justifican sobradamente los fines si con ello consigue asegurarse su descendencia. De culto.
«He dado todo mi ser. He puesto torturas, insectos… No hay ordenadores, trabajamos con 3.000 escarabajos. Todo lo que comprende el horror está en esta película», explicaba en rueda de prensa en Venecia un pletórico Mojica Marins. «En Brasil ha producido pesadillas, la gente vomitaba en el cine. Ha creado el impacto que queríamos, dejar alucinado al público y ahora a ver cómo lo acepta el resto del mundo», proclamaba.





Fuente: Séptimo Vicio / EFE






