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"Eli Wallach, Vitalidad y Picardía" (Lecturas)

Publicado: 04/10/2006

Hasta hace bien poco simplemente veía (y recordaba) a Eli Wallach como Tuco “el feo”. Pero ya ni tan siquiera lo contemplo como el bandido villano y caradura. Eli Wallach es ahora el magnífico profesional, el actor incansable, el tipo entrañable y amable que protagonizó, entre otras muchas, el clásico de Sergio Leone.

La culpable de este viraje de rumbo es Anita Haas y mi apasionada lectura de su reciente libro “Eli Wallach, Vitalidad y Picardía”, completísima entrevista y visión del gran actor “que no tenía físico para ser protagonista”, publicada a la luz de la Diputación de Almería. Como este año se cumplían cuarenta años de “El Bueno, el Feo y el Malo”, estaban pensando sobre quien podríamos escribir un libro y fue lógico: Eli Wallach, me comentaba la propia Anita Haas durante el pasado festival Escorto 2006. Llamamos a Wallach, poniéndonos de acuerdo en que fechas podría entrevistarle. La escritora de origen germano-austríaco nos regala diez episodios de crónica viva y lúcida de un hombre que ama lo que hace (porque nuestro protagonista aún puede afirmar que mantiene su coherente y activa carrera profesional). Sólo así puedo comprender la desbordante emoción que despierta en el lector las anécdotas, los recuerdos o las curiosidades que Wallach relata con un sano y envidiable humor.

El actor neoyorkino comienza su historia con sus orígenes teatrales y sus vivencias junto a sus ilustres compañeros del Actor's Studio. Su debut cinematográfico vendría de la mano de Elia Kazan y su escandalosa “Baby Doll” (¡”la película americana más sucia legalmente distribuida” según el Time Magazine!). Entonces llegaron los primeros villanos. Don Siegel se adelantó en ello. Pero fue en la famosa y coral “Los siete magníficos” cuando Wallach se convirtió en ese malvado que gusta. Su Calvera representa como pocos esa figura despiadada pero puñeteramente simpática que encima parece disfrutar a rabiar con sus actos. De repente Wallach es una cara conocida y alterna con un variopinto catálogo de personajes y retratos humanos, desde la legendaria “Vidas Rebeldes” hasta las coproducciones de sobresaliente reparto como “Las flores del diablo”, si bien no se olvida de sus ya carismáticos bandidos. No pasaría demasiado tiempo hasta que llegase su papel más recordado, el inolvidable Tuco de la inmensa “El Bueno, el Feo y el Malo”, que ligaría su nombre junto al del maestro Leone. Esta época viene marcada por el western, sorprendiendo con la encarnación del mismísimo Napoleón en “Las aventuras de Gerard”. Gracias a ello Wallach se convierte en turista accidental en España. Como curiosidad para los amantes de la mitología, destacar que fue Mr. Freeze en el “Batman” televisivo del 67, aunque los aficionados al fantástico extraño lo localizarán en “La Centinela” o “El círculo de hierro”, curiosa producción que nació de un argumento escrito por Bruce Lee y James Coburn. Secuales de clásicos thriller lo reclaman (“The Two Jakes” y “El Padrino 3”). Wallach no pierde el tiempo, dedicando una vez más las últimas décadas a lo que mejor sabe hacer: brindarnos apariciones que poseen la inextinguible luz de lo atemporal. No sólo se reencuentra con Eastwood en “Mystic River”. Hasta nuestro Fernando Trueva solicita sus servicios para “Two Much”. Haas remata con dos capítulos dedicados al Wallach actor visto por sí mismo y al Wallach hombre en cuanto ciudadano de este mundo.

Por el camino, la agradable conversación entre Eli Wallach y Anita Haas discurre por los senderos de lo puramente emocional pues las palabras del actor no sólo remiten a trabajo, sino que hablan sinceramente de amistad, esfuerzo y carácter. Fue maravilloso entrevistar a Eli Wallach porque es un hombre muy entrañable, cariñoso, como un abuelito. Tiene un montón de anécdotas muy interesantes. Claro, tiene 90 años, empieza a hablar y de repente se acuerda de algo de hace cuarenta años.

Muchos se sorprenderán de encontrar el libro prologado por ni más ni menos que Clint Eastwood. Pensé que no lo conseguiríamos. Llamé a la productora, hablé con su secretaria y le mandamos los otros libros de la colección, comentando lo del homenaje a Eli Wallach. Al final dejó un texto. Y por supuesto, no olvidemos el epílogo de Carla, viuda de Leone. Carla estaba encantada, dispuesta a lo que quisiéramos. Vino a la presentación del libro. Sabe exactamente que decir y los espectadores suelen encariñarse con ella.

Por todo ello, lectura absolutamente recomendable, amena y enriquecedora. La sonrisa y el buen (y cinematográfico) sabor de boca están asegurados.

DAVID LÓPEZ GONZÁLEZ

[Para los interesados, el libro se puede adquirir en la librería de cine Ocho y Medio http://www.ochoymedio.com]

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