Undécimo día en el Festival de San Sebastián

La 55 Edición del Festival de Cine de San Sebastián pasó. Fueron diez días intensos, de buen cine (mucho mejor que los últimos años), en versión original, de gente concentrada en las puertas haciendo interminables colas de hasta una hora para conseguir un buen asiento, de una ciudad volcada con el cine y de la melancolía que esos diez días de pasión por el cine no se extiendan a más ciudades los 355 días restantes del año.

La valoración final es que hemos vivido un gran Festival con además de buen cine, esas gotas de glamour que sientan tan bien de cara a proyectar el Festival y la ciudad al extranjero, uno se queda con la sensación de que se ha conseguido crecer un poco más. Ya entrando en la valoración de los premios sólo decir de entrada que a mi humilde juicio me parece de lo más coherente y acertada y que tan sólo se le puede poner el pero de la total ausencia en el palmarés de “Promesas del Este” de David Cronenberg. Esta fue la única “sopresa” ya que toda la crítica especializada y también el público se pudieron por una vez de acuerdo en destacarla entre lo mejor visto en el Festival. Sin duda, el Jurado consideró que esta es una película que ya tiene su suerte comercial resuelta, ya tiene fecha de estreno programada y no tendrá muchos problemas en ese sentido, y por eso acabó por decantarse por películas más pequeñas y con mayores dificultades para conseguir un estreno decente en nuestra salas comerciales.

El palmarés oficial

La mejor película del Festival según el Jurado fue “Mil años de oración” de Wayne Wang, sin duda, un buen film, pequeño y delicado, pero de esos que ganan en el recuerdo. Nada que objetar a esta Concha de Oro, ya que junto al film de Cronenberg y a “Siete mesas de billar francés” de Gracia Querejeta, eran las tres películas destacadas y las que se prevía se repartieran los premios. También “Mil años de oración” se llevó la Concha de plata al Mejor Actor para el veterano Henry O. que recrea un personaje entrañable y que también contaba entre los favoritos junto a Viggo Mortensen por “Promesas del Este”. Blanca Portillo se llevó la Concha de Plata a la Mejor Actriz por “Siete mesas de billar de francés” y la verdad es que realiza un interpretación magnífica y se come la pantalla en varias ocasiones estando junto a un reparto que brilla en todo su conjunto a gran altura.

La crítica apostaba más por Maribel Verdú que también está estupenda en el film al tener un papel de mayor protagonismo, yo desde aquí hubiera apostado por un exaequo, pero me parece admirable que el Jurado apostara finalmente por la Portillo en solitario. Donde si hubo un exaequo fue en el Premio al Mejor Guión que fue a parar a “Honeydripper” de John Sayles junto a “Siete mesas de billar francés” de Gracia Querejeta y David Planell. No puedo opinar del primero puesto que no tuve la suerte de ver el film, aunque suena a que el Jurado buscó a premiar al film como fuera y por eso inventó ese exaequo, ya que un film donde predomina la música y que según la crítica se hace algo largo cuesta creer que el guión sea su mayor virtud, pero siendo de Sayles y por su trayectoria anterior nada que objetar, además fue bien acogido.

Del segundo si que puedo opinar con conocimiento de causa y ya cuando ví la película me pareció que contenía un guión absolutamente redondo, de esos que se deben utilizar para enseñar guión en las escuelas de cine, así que aplaudo con fuerza ese premio por merecido. También aplaudo los Premios para el Mejor Director a Nick Broomfield por “Battle for Haditha” y a la Mejor Fotografía a Charlie Lam por “Ceot oi kap gei / Exodus”, porque ambos en las facetas premiadas son excelentes. La primera fue denostada injustamente por la crítica y aquí se le reconoce sus méritos y la segunda, polémicas aparte, contiene un tratamiento visual francamente fascinante.

El Premio Especial del Jurado a “Buda explotó por vergüenza” de Hana Makhmalbaf, estaba cantado, una Concha de Oro hubiera sido excesiva, pero tampoco se podía ir de vacío. Así pues, muy satisfecho con el criterio del Jurado y en general todos los premios fueron acogidos con agrado y numerosos aplausos.

Otros premios del festival

El Premio Altadis-Nuevos Directores fue a parar a “Soul Carriage” de Conrad Clark que tampoco pude ver, aunque tuvo buenas críticas por aquí, sin tampoco ser extraordinarias. El Premio Horizontes fue para “El baño del papa” de Enrique Fernández y César Charlone, una co-producción de Uruguay, Brasil y Francia. Y el Jurado de este Premio otorgó además dos menciones especiales a la mejicana “Párpados azules” de Ernesto Contreras, y a la colombiana “Satanás” de Andrés Baiz.

La pequeña y comercial “Caramel” de la directora-actriz libanesa Nadine Labaki se llevó los Premios de la Juventud y TCM del Público, y la arriesgada “La escafandra y la mariposa” de Julian Schnabel se llevó el Premio TCM del Público a la Mejor Película Europea, con todo merecimiento.

Además de estos premios principales se otorgan muchos otros entre los que destacaremos el otorgado por TVE, Premio Otra Mirada para “Buda explotó por vergüenza”, el Premio CICAE para “Brick Lane” de Sarah Gavron, el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos para “Mil años de oración” y uno curioso, el Premio de la Asociación de Donantes de Sangre de Gipuzkoa a la Solidaridad para Jakob Bronski, personaje interpretado por Max Von Sydow en “Aritmética Emocional” de Paolo Barzman.

En definitiva, una gran edición del Festival que nos ha permitido vivir miles de emociones y que con una sobredosis de cine en las venas ya solo nos queda esperar que el año transcurra rápido hasta la próxima edición.

Daniel Farriol

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