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Carlos Reygadas nos habla de "Luz Silenciosa"

29/11/2007 - 23:59

Ya podéis leer en nuestra sección "Entrevistas" o a través de este enlace la entrevista que mantuvimos con Carlos Reygadas, realizador de "Japón" y "Batalla en el cielo" que presentaba en el festival su reciente "Luz Silenciosa".

También podéis leer nuestra reseña del film aquí.

Apuntes sobre el programa (1)

29/11/2007 - 14:49

Recuperamos hoy en este primer resumen algunos de los títulos que nos habíamos dejado en el camino, "Cargo 200", "Loren Cass" y "La France". Y como extra, el póster que nos dedicaron Anna Biller y Jared Sanford.

Si el espectador asumiese el papel de médico, “Cargo 200” sería una película sintomática. Sintomática porque revela los rasgos definitivos de un desgaste inevitable, los prolegómenos de la desintegración de un sistema y sus arquetípicas estructuras. El aterrador declive de una ruinosa Unión Soviética reducida a los escombros de la amoralidad, la depravación y la vorágine de la supervivencia. La sociedad crea neuróticos. La locura no es sino fruto del continuo estado de excepción que ha hecho de lo cotidiano la mayor fuente de horrores.

El film engaña porque lo que parecía una revisión rusa del “American Gothic” se transforma por la vía más demencial en un crescendo sin retorno en el que la mera casualidad acaba por conducir a una incesante carrera de corrupción, secuestros, asesinatos, parafilias y seres al borde del abismo, cuya máxima expresión es el lienzo macabro que cierra la película, en el que la profanación de los cuerpos descarnados, la violencia ejercida sobre lo que aún era inocente y puro, y el vómito nihilista conforman una estampa crudamente hiperrealista que arroja luz sobre los peligros que nos acechan. Suficientes traumas como para perder la fe en el hombre y confiar nuestras almas a una hipotética salvación que traspasa los límites de lo sensible, tal y como ocurre a uno de los personajes que participan en el puzzle de esta historia, finalmente claudicando ante la legitimidad de un Dios que pueda hacer comprensible este mundo a la deriva.

El sinsentido extremo y la náusea existencial en la que se hallan inmersos los protagonistas de “Loren Cass” se manifiesta por otro lado en un tedioso y vacuo retrato de jóvenes abocados precisamente al aburrimiento y el desasosiego en el exasperante San Petersburgo de 1984. Fantasmas que deambulan como almas en pena por una deprimente ciudad norteamericana, protagonistas irremediables de la pura nada. Poco que aportar. Simplemente eso, el más asfixiante de los vacíos. A lo mejor es que la intención del film está más que lograda., pero lo cierto es que no fui capaz de aguantarla más allá de la mitad del metraje.

Mucho más interesante y estimable, “La France” nos presenta un acontecimiento harto conocido (la Primera Guerra Mundial, si bien podría extrapolarse a cualquier otro conflicto) pero desde otra perspectiva, o más bien, desde los cauces de otros hechos que la ficción parecía haber dejado en el tintero. Aunque la película de Serge Bozon comience básicamente como cuento clásico de aventuras (una mujer se disfraza de soldado para ir en busca de su marido al frente de batalla), posteriormente dirige toda su atención hacia los desertores, los olvidados del conflicto bélico cuyo rastro desapareció entre las bambalinas de la guerra. Cómplice de la sinceridad que escasea en otros títulos supuestamente humanistas y antibelicistas, Bozon nos sitúa en un escenario (los bosques y la campiña francesa) en el que jamás seremos testigos directos del conflicto, si bien éste se deja intuir en los rostros agotados, los silencios interminables y el desarraigo que acompaña a la expedición a la que se une esta mujer, más allá de los estallidos y los estruendos que intermitentemente creemos escuchar en la lejanía. “La France” podría ser una historia de amor a prueba de fuego o tal vez un canto a la amistad y la fraternidad en tiempos difíciles en los que se pone en cuestión nuestra hermandad con el Otro. Podríamos descubrir en ella otra lección sobre la agonía que en el ser humano produce la contienda injustificada. Desde luego Bozon no cierra filas y sorprende sin aviso a la audiencia con melancólicos minutos musicales que desconcertarán a más de uno. Pero en el fondo subyace aquel mensaje: la inutilidad del sacrificio en aras de intereses que se difuminan por su propio peso.

David López

Séptimo Vicio entrevista a Ulrich Seidl

28/11/2007 - 13:40

La jornada de ayer estuvo marcada por las sensaciones contrariadas.

Si "Import/Export" nos conmovió profundamente (ahí tenéis la reseña de la misma), "Loren Cass" nos resultó aburridísima mientras que el "Fay Grim" de Hal Hartley dejó una impresión agridulce. Eso sí, Parker Posey sigue enamorándonos en pantalla.

Hoy la jornada ha comenzado con un estreno muy esperado, el de "El silencio antes de Bach" de Pere Portabella, una pieza en el fondo pensada para la gloria del museo y no para la sala de cine tal y como habitualmente la entendemos. Un trabajo complejo, rico en ideas, del que ya hablaremos.

Hace apenas una hora hemos podido conversar con Ulrich Seidl durante cerca de 40 minutos. Genio y figura. En esta ocasión, los agradecimientos van para Alejandro de Aquelarre y su cordialidad a la hora de facilitarnos esta entrevista.

Y todo ello justo cuando la web recibió ayer más de 11000 visitas, un récord absoluto que en nuestro primer año de vida agradecemos a esos lectores que cada día dedican un poquito de su tiempo a descubrir lo que aquí os ofrecemos. Mil gracias.

David López

"Import / Export" por David López

27/11/2007 - 18:47

Estamos perdiendo nuestra humanidad. Lentamente olvidamos nuestro compromiso con la alteridad y convertimos al Otro en puro objeto que prácticamente podemos traducir en términos de economía de mercado. Ese panorama de insolidaridad e intolerancia subyace en el retrato certero y contundente que filma Ulrich Seidl en “Import / Export”, oportuno título que pone de manifiesto la realidad bidireccional de los flujos migratorios destinados en ambos casos al hallazgo de un futuro que para nada bebe de los sueños optimistas y los mundos perfectos de postal.

La gran mentira europea es el pretexto de Seidl para mostrarnos el infierno de las ruinosas colmenas que pueblan las afueras de las grandes urbes, la miseria espiritual del poder o el comercio indecoroso de cuerpos con el reclamo del sexo barato ahora que incluso somos capaces de vender nuestra alma. La prosperidad económica que la Europa comunitaria clama haber logrado parece dejar a su paso un escalofriante vacío existencial que poco a poco nos insensibiliza ante el Otro y ha terminado por levantar una infranqueable barrera entre los que forman parte del sistema y los que se hallan más allá de sus márgenes.

Por un lado, el viaje hacia el Oeste de Olga (Ekateryna Rak), una enfermera que carga con la responsabilidad de mantener a su bebé y a su madre en la gélida y desoladora Ucrania. Hastiada de los salarios vergonzosos y la explotación en el hospital en el que trabaja, e incapaz de afrontar un trabajo en una web pornográfica que ofrece espectáculos en directo para tipos sin escrúpulos, Olga decide marcharse a Austria donde una amiga le promete esa segunda oportunidad que anhela por propia supervivencia aunque ello signifique dejar algunas cosas atrás y adentrarse en una sociedad que desde un primer momento le plantea una barrera idiomática y cultural. Nadie está dispuesto a facilitar el camino y Olga descubrirá la cruda realidad del desprecio y la indiferencia de rostros que no la miran como a una igual sino que desde su llegada ejercen una actitud de superioridad que entronca perfectamente con ese estudio de la psicología del pueblo alemán durante el nazismo realizado con tanta lucidez por Erich Fromm. “Yo te contrato y te puedo despedir cuando quiera” le escrutan continuamente con la misma actitud del que en la mano de obra sólo ve a un grupo de esclavos. Austria no es la tierra prometida y éste no es un cuento de hadas. Pero Olga, cercana ya al abismo, encuentra un empleo como limpiadora en un geriátrico que finalmente tal vez le proporciona la salvación. En este limbo en el que la sociedad encierra a los que ya no pueden aportar nada, los no productivos, Seidl presenta a Olga como el último resquicio de fraternidad y esperanza, alguien cuyo trato con los pacientes dista por completo de la frialdad mecánica del personal del hospital.

Y aunque su realizador podría haberse conformado con esta historia, decide plantearse el camino opuesto, el viaje a ninguna parte de Pauli (Paul Hofmann), un joven desarraigado que deambula por las heladas calles austriacas mientras malvive con trabajos basura y su día a día se reduce a peleas ocasionales, picaresca desesperada y deudas asfixiantes. En su caso, el trayecto hacia el Este junto a su padrastro no será menos desalentador que la travesía de Olga. Mientras que recaudan el dinero de máquinas expendedoras y tragaperras a lo largo de inhóspitos vecindarios y lugares que parecen olvidados por la mano de Dios, Pauli se hunde en el sinsentido que el aparato político y económico ha creado para aquellos que carecen de trabajo estable, nómina o bienes materiales. Una situación que envilece y corrompe el alma según avanzan rumbo a un purgatorio plagado de antros donde básicamente las mujeres son tratadas como ganado, barrios marginales y hoteles solitarios que previenen sobre un cosmos terriblemente solipsista que estremece tanto como las criaturas que protagonizan la obra de Hopper. El estallido amoral llegará cuando el padrastro de Pauli trate precisamente a una joven que se prostituye como poco menos que un perro.

Llegados a este punto, se habrán percatado de que aquí no hay amabilidad alguna. Ésta es una mirada hiperrealista dirigida contra la mezquindad y la flaqueza de una sociedad crispada que no responde a ninguna convivencia ética. Un puñetazo en el estómago sin trampa y sin cartón, sólo un espejo al que no queríamos mirar. Que Seidl es un documentalista brillante es irrebatible, pues ha alcanzado en su madurez la capacidad de difuminar la línea que separa realidad y ficción hasta tal punto que cuesta discernir donde empieza y acaba cada una de ellas. Pero su mayor fortuna es su pericia para combinar narración veraz y documentación rigurosa con un naturalismo sobresaliente en el que siempre sobrevive la certeza de que mostrar ya es juzgar. Pero no nos equivoquemos. Seidl no establece juicios sobre lo que vemos, porque la acción nunca está contaminada, sino que son nuestras conciencias las que son conducidas hasta el tribunal por obra y gracia de lo que su director documenta en pantalla.

Sin embargo, no es menos cierto que, a pesar de la pasmosa sensación de realismo groseramente próximo, en parte auspiciado por el portentoso trabajo de actores no profesionales o casuales y la localización en entorno humanos naturales y artificiales pero a la práctica existentes, la batuta de Seidl siempre permanece en escena. Principalmente por su genuino estudio de la composición de planos, simplemente magistral, que con el sobrio ejercicio fotográfico de Edward Lachman y Wolfgang Thaler presenta un acabado estético y formal tan importante en el impacto final de la película como el resto de elementos.

Para los que como en mi caso percibieron en “Models” o “Hundstage” el talento y la clarividencia de un autor entregado a la exhibición de las penurias morales del ciudadano global contemporáneo, “Import / Export” será la última estocada contra los cimientos de una sociedad alzada sobre convenciones que afirman que “todo se puede comprar con dinero”.

En cualquier caso, una obra extraordinaria, como siempre.

David López

Diablo Cody presenta "Juno"

27/11/2007 - 14:36

Diablo Cody presentó ayer en rueda de prensa "Juno", la película de Jason Reitman de la que es autora del guión.

En su viaje relámpago a Gijón, Cody afirmó que, si bien adora las comedias adolescentes que se facturan en Estados Unidos, lo cierto es que ella quería dotar a su personaje de "una mayor dimensión".

Algunos detalles sobre su banda sonora ("gran parte de la banda sonora la aportó Ellen Page, como es el caso de The Moldy Peaches que a Jason le encantaron, mientras que por otro lado las referencias al punk rock son mías"), sobre su relación con Reitman ("es mi director favorito, un tipo increíble") y sobre la elección de Ellen Page ("su trabajo ha sido excelente y su extraordinario papel en Hard Candy ya había despertado nuestro interés por ella").

Sobre "Jennifer's Body" poca cosa, sólo que aún andan buscando director para este nuevo proyecto.

David López

Julien Temple presenta "Joe Strummer: The Future is Unwritten"

27/11/2007 - 02:17

El pasado 24 de Noviembre, Julien Temple presentó "Joe Strummer: The Future is Unwritten" en una rueda de prensa que tuvo el aliciente de las facilidades y el ahorro de tiempo que ofrece la traducción simultánea (sí señor, un gran acierto).

Temple, que apareció oculto tras unas impenetrables gafas oscuras (según él porque había salido "hasta las tres de la madrugada"), comentó las ideas más sugerentes en relación a su retrato de la figura de Strummer, "un ser humano con sus virtudes y sus contradicciones".

Como futuros proyectos, el director de "La Mugre y la Furia" afirmó estar trabajando en dos nuevos títulos: un biopic centrado en el dramaturgo y poeta inglés Christopher Marlowe y una historia inspirada en el caso real de un tipo que cantaba ópera por las calles de Sydney.

De su lista de películas pendientes de visionado, destacó "Control" de Anton Corbijn.

David López

Séptimo Vicio entrevista a José Luis Guerín y Carlos Reygadas

26/11/2007 - 18:11

Mañana movidita por Gijón. Hoy tocaba agenda de entrevistas y ruedas de prensa, con lo cual básicamente la jornada matinal ha ido transcurriendo entre paseos y charlas.

José Luis Guerín ha sido el primero al que he tenido la oportunidad de entrevistar. Su singular discurso cinematográfico se corresponde con una personalidad que inevitablemente fascina. Ha sido curioso, porque desde el primer momento Guerín me pidió permiso para filmarme mientras lo entrevistaba, petición que acepté encantado. Sus palabras elogiosas tras nuestra conversación han sido especialmente significativas para un servidor. Además, se ha referido a Granada como "la ciudad más bonita del mundo" y me ha sorprendido al comentarme que en mis preguntas apreciaba la sombra de Bergson.

Más tarde Diablo Cody ha presentado en rueda de prensa "Juno", un título del que ya se ha encariñado la audiencia de Gijón.

Para rematar, hemos charlado fugazmente con Carlos Reygadas entusiasmados por la apabullante "Luz Silenciosa" que pudimos disfrutar anoche. La cercanía y la amabilidad de Reygadas nos han permitido estar realmente cómodos mientras desgranábamos rápidamente algunos puntos interesantes de su último proyecto. En referencia a esta entrevista, agradecemos a Lorea de Golem toda las facilidades dadas para realizar la misma.

Próximamente los clips y los textos de las entrevistas.

David López

"Luz Silenciosa" por David López

26/11/2007 - 03:26

Hasta no hace mucho me sorprendía negativamente descubrir en la prensa especializada actitudes de rechazo arbitrarias e infundadas que parecían sentirse agredidas por la obra de Carlos Reygadas, un cineasta que desde su primer trabajo, “Japón”, había tenido que lidiar tanto con las opiniones salvajemente halagadoras pero deshonestas como con el descrédito de aquellos que siempre dudaron de lo que se presenta bajo la coartada del cine de autor no accesible para todos. No puede resultar más oportuna por ello esta “Luz Silenciosa”, certificación incontestable que no deja espacio para la duda: Reygadas es, ante todo, un poeta insobornable, un realizador capaz de ir más allá de las exigencias que se imponen a aquel que ose ostentar la etiqueta de autor mayúsculo.

Desde luego, las comparaciones con Dreyer y Bresson, así como con toda una tradición cinematográfica europea, son sólo meros recursos que categorizar injustamente una película que realmente responde a un único y exclusivo discurso, que no es otro que el que poco a poco Reygadas ha ido equilibrando en sus tres largometrajes. Percatarse de su perspicaz estudio del tiempo y del espacio nos permite adentrarnos como espectadores privilegiados en esta cinta galardonada en Cannes y Huelva.

Que el tiempo adquiere relevancia y significado en la filmografía de Reygadas es evidente. Como en el caso de Naomi Kawase, el tempo cinematográfico importa y mucho. La densidad emocional jamás se podrá lograr con sucesiones rápidas e interminables de imágenes vacías. En su lugar, Reygadas las deja madurar y crecer hasta el punto justo en el que desbordan nuestros sentidos. El estremecimiento que produce cada plano y cada escena de “Luz Silenciosa” obedece a una maniobra de temporalidad que pertenece indisociablemente al existir. Lo más curioso es que a su vez responde a lo atemporal, a lo que parece que está al margen del movimiento y el devenir el resto del flujo mundial.

Pero también es cierto que reside aquí una implacable preocupación por el espacio que en repetidas ocasiones se resuelve desde una óptica orgánica. La sabiduría de Reygadas para trabajar con la cámara se consagra en el cálculo de la distancia, los planos fijos y la suavidad de los travellings perfectamente estudiados que nos introducen en la intimidad de encierros vitales en los que los sentimientos parecen exceder continuamente lo que vemos. Además, el espacio refiere a un medio en el que confluyen lo natural y lo artificial, el pavoroso espectáculo de la naturaleza (al que la luz silenciosa nos invita a acceder al comienzo del film en el epicentro del abrumador abismo espacial cuyo primigenio caos sonoro acompañará la ausencia de las palabras durante gran parte del metraje) y los rastros de la existencia humana.

La comunidad menonita que sirve de marco a esta historia de amor prohibido en virtud de fuerzas superiores (la ley del hombre y la ley de Dios) aparece prácticamente descontextualizada en mitad de un hermoso paraje que algunos guiños nos harán situar en México. Aún así, parece un enigmático oasis de quietud inmerso en la nada. Un lugar en el que el poder de las leyes físicas no difiere de los actos de una fuerza inmanente superior cuya obra, tan colosal como el propio universo, acontecerá en un desenlace redentor que precisamente ha sido el culpable de colocar a Reygadas en la órbita del “Ordet” de Dreyer. Pero lo que en aquélla era una redención por la fe, aquí resulta redención por amor y culpa. Porque por encima de todo, “Luz Silenciosa” es una obra moral y estética. Moral porque el conflicto que mueve las piezas de la trama tiene por objeto las vacilaciones que concede la libertad de elegir. Johan, el padre de familia que se siente atormentado incapaz de decidirse entre el amor hacia su esposa y el deseo que siente hacia otra mujer de la comunidad, responde a cuestiones sobre lo correcto y lo legítimo dentro de las reglas de compromiso de su comunidad. Y estética porque su factura no es sino una excusa para mostrar la correspondencia que existe entre lo sublime de los fenómenos físicos y la posibilidad de los juicios morales.

Pero esto no sería importante si no fuese por la profunda impronta que el fim deja en el espectador, absorto en un plasma de sensaciones y sentimientos que perduran vivamente en el recuerdo como si de un misterio sin respuesta se tratase. Lo único cierto es que ésta posiblemente sea la mejor película que la presente cosecha nos haya dejado para la posteridad. Un título para el que ya no tiene sentido abogar por la negación sino por la afirmación.

David López

"Juno" por David López

26/11/2007 - 01:58

No se equivoquen. Con demasiado frecuencia asociamos el cine galardonado en los festivales a lo largo y a lo ancho del globo con propuestas difíciles, alegóricas y sesudamente calculadas que para nada deben responder a la respuesta del público. Por eso “Juno” de Jason Reitman defiende su status de obra lúcida y personal sin por ello obviar a la audiencia. Porque, como ya ha sucedido en Roma o Toronto, no es imposible premiar la ternura y la comicidad que ofrece el segundo largometraje del realizador de “Gracias por fumar”.

Aunque en apariencia las formas nos condujesen a pensar que ésta sería otra típica producción del cine independiente norteamericano, la película de Reitman no está protagonizada por familias disfuncionales ni por solitarios y erráticos seres que buscan su lugar en el mundo. Que nadie espere encontrar aquí esos prototipos que por otro lado tan buenos resultados han dado en títulos como “Thumbsucker” o “Pequeña Miss Sunshine”. El entrañable y jocoso libreto firmado por la ya encumbrada Diablo Cody es todo un prodigio de personajes inolvidables, diálogos referenciales y efectos francos.

La historia de la joven Juno MacGuff y su embarazo prematuro resuma cautivadora cotidianeidad y pretensiones bienintencionadas que en el espectador con corazoncito sólo pueden provocar sonrisa cómplice y entregada empatía.

Posiblemente la mayor culpable de ello sea una deliciosa Ellen Page, capaz de asumir con tanta dulzura como vigor este retrato que transita de la adolescencia a la madurez. Si a ello le sumas la socarronería de su reparto secundario, los simpáticos guiños cinéfilos y melómanos (con alusiones a Herschell Gordon Lewis o Dario Argento), la brillantez de su banda sonora de corte indie-pop (con temas de Belle & Sebastian, Sonic Youth o Kimya Dawson) y un desenlace caramelizado, pues ya tenemos el envoltorio perfecto de la película que debería ser el gran sleeper de la temporada. Nosotros ya nos hemos dejado enamorar por ella.

David López

"Juno" cautiva en Gijón

25/11/2007 - 19:25

Lo de las colas interminables se está convirtiendo en costumbre. Por supuesto, "Juno" no ha sido una excepción y el sold out estaba asegurado. Con este panorama sólo faltaba que comenzase la proyección del film de Jason Reitman, cuyo éxito en otros festivales hacía presagiar lo mejor. Dicho y hecho.

"Juno" ya es sin lugar a dudas una de las películas mejor recibidas del festival y la enorme sonrisa del público a la salida no ha sido casual. Porque el film es muy divertido, el guión de Diablo Cody rebosa ternura y Ellen Page está deliciosamente entrañable. Debería arrasar allá donde llegue. Pero ya habrá tiempo para hablar de ella detenidamente pues se acerca el estreno de "Luz Silenciosa" (coronada ya con el Colón de Oro en Huelva) y no hay tiempo que perder.

David López

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