"REC" por Carlos Polite
Publicado: 06/12/2007
Mucho bueno se puede decir de este pedazo de película. Pero al estar enmarcada de lleno en el género de terror creo que el mejor piropo que se le puede echar es que tanto un servidor, mi acompañante, como el resto de la sala, no habíamos tenido el culo tan prieto durante ochenta minutos en nuestra vida. Hacía tiempo que no pasaba algo parecido al miedo en la sala de un cine y desde luego nada como la angustia que te hace pensar más de una vez “por favor que se acabe este suplicio de una vez”. Bravo. Por favor, cualquier comparación con «La Bruja de Blair» es puro formalismo, ya que ésta no era más que un documental sobre los bosques de EEUU en el que la cámara se pasaba toda la duración de «Rec» enfocando a las hojas del suelo y nos ofrecía en cinco minutos finales un par de sobresaltos logrados. Nada más allá de una hábil operación de marketing.
Han tenido que ser dos directores españoles quienes se hayan liado la manta a la cabeza y se hayan sacado de la manga una pieza de género como pocas veces se había visto en la pantalla. Todo ello con una economía de medios aplastante y con una historia que en principio no tiene un exceso de originalidad. Un aplauso para Jaume Balagueró y Paco Plaza cuya labor de dirección sólo puede catalogarse de titánica, únicamente comparable con la de montaje de un señor que atiende al nombre de David Gallart y que no tengo el gusto de conocer, pero que ha realizado un trabajo modélico. El uso de la cámara en mano resulta todo un acierto y le da una cercanía al producto de la que carece cualquiera de las películas de género que se hemos consumido en los últimos tiempos.
Nada malo y todo bueno o muy bueno es lo que nos encontramos a lo largo del metraje. Dentro de la misma labor de los directores hay que hacer mención a la dirección de actores. Simplemente sensacional. Todos están extraordinarios con una mención especial a Manuela Velasco que huele a Goya por los cuatro costados y cuyo miedo se siente, se padece y se comparte por el público. Incluso los momentos de calma no tienen desperdicio, insertando momentos de humor del todo eficaces y de una naturalidad aplastante (la explicación de lo sucedido por la vecina china, de mearse).
Todo está perfectamente calculado para causar miedo. Los golpes de efecto medidos y ajustados al inicio del metraje y desatados en su maravillosa media hora final que no dan respiro al espectador, la sangre en su justa medida para causar un mayor efecto y sobre todo la cercanía de todos y cada uno de los vecinos metidos en roles que cualquiera de nosotros podemos identificar en cualquier reunión de la comunidad de propietarios a la que hayamos asistido.
Desde luego estamos ante una obra cumbre del cine español. Una obra necesaria, contundente y directa que nos deja claro que por muy trillados que estén los géneros todo se puede suplir con buen hacer y honestidad por aquello que uno hace. Olvídense de parábolas sobre la sociedad y metáforas varias sobre la influencia de la telebasura y los reallity shows, esto es simplemente una montaña rusa que te agarra del cuello a los cinco minutos y que no te suelta hasta un final que te deja con la respiración entrecortada. Cine sin adulterar y en estado puro.
Carlos Polite
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