Septimo Vicio - El cine visto desde otros t iempos

RockNRolla

buena noticia. Tras un triste periplo por islas desiertas para dirigir vehículos de lucimiento para su ex mujer madonna, el señor Ritchie está de vuelta con lo que mejor sabe hacer, cine speedico de bajos fondos lleno de personajes despreciables que se esmeran en un despliegue dialéctico a ver quien suelta la frase más ingeniosa y la réplica más mordaz. bienvenido sea ahora y cuantas veces quiera cuando venga con estas propuestas bajo el brazo.

Publicado: 11/02/2009

RocknRolla

Sin llegar a la plena diversión de su excelente «Snach» esta nueva película de Guy Ritchie nos ofrece un divertimento bien sano que entretiene de principio a fin, con un guión modélico lleno de diálogos frescos y divertidos que prescinde, gracias al divino creador, de cualquier atisbo de realismo o crítica social de ninguna clase (que aparezcan concejales corruptos o se meta caña con el tema inmobiliario no implica ninguna clase de crítica al sistema). Creo que deberíamos enmarcarlo dentro de un género que tendríamos a bien llamar pachanga gangsteril. Por lo tanto nada nuevo bajo el sol, advertidos quedan, pero eso si, bien de diversión gratuita.

Hay tres elementos fundamentales que identifican los trabajos de Ritchie. En primer lugar un guión en el que siempre están pasando cosas y en el que los personajes hablan sin cesar sentando cátedra. En segundo lugar, una dirección y montajes nerviosos que le van como anillo al dedo y que le da una sensación final de cómic enloquecido. En este sentido no tiene problemas en usar todo tipo de recursos, saturando colores, presentando a los personajes como si efectivamente formaran parte de un tebeo o haciendo que en un momento puntual te enteres de la conversación por medio de bocadillos En tercer y último lugar un uso de la música también constante para potenciar los golpes de efecto diseminados a lo largo y ancho de la cinta. Esto, junto con una serie de actores a cada cual más convincente en su papel conforman un todo que se consume con una gran facilidad, otorgando momentos de enorme comicidad y lo más importante haciendo que sus casi dos horas se consuman en un suspiro. Desde luego no es ninguna obra maestra ni tiene afán de trascendencia, pero tampoco lo pretende

Su único problema es que si bien sirve como fast food plenamente disfrutable no resulta excesivamente memorable y no llega a causar una sensación que perdure. Así como que de vez en cuando se tenga la molesta sensación de que todos y cada uno de los personajes se pasan constantemente de listos en su pugna de cuidadito que el más chachi de la sala soy. Aunque seguramente esa sea la intención de su autor.

En definitiva, una propuesta más que agradable y divertida que no recomendaría a los adoradores del clasicismo más desaforado.

Carlos Polite

Ruben en 11/02/2009

Gustarme, no sé si lo hará, pero desde luego, la banda sonora tiene muy buenas pintas ;)

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