Wasted Youth
Elegida para inaugurar el Festival Internacional de Cine de Rotterdam e incluida en la competición de los premios Tiger, el trabajo a cuatro manos de Argyris Papadimitropoulos y Jan Vogel (firman conjuntamente guión y dirección) busca poner en escena un relato metafórico sobre la crisis de la sociedad helénica a través de dos historias paralelas, la de un adulto y la de un adolescente, ambos a la deriva a lo largo de una jornada en Atenas.

Publicado: 17/02/2011
Quizá por poner en primera línea de fuego aquello de los ‘problemas de tipo griego’, expresado por Godard como excusa y proclama para no asistir a La Croisette el pasado año, o para aprovechar el constante éxito crítico que la compatriota “Canino” (Yorgos Lanthimos, 2009) ha ido cosechando desde su puesta de largo un año antes también en Cannes, el certamen neerlandés decidió inaugurar su 40 edición con la helénica “Wasted Youth”, trabajo bicéfalo amparado bajo el argumento de que se trata del primer filme producido tras estallar la crisis financiera (que, recordemos, sacudió con violencia a Grecia y sus arcas) y que está inspirada en hechos reales. Craso error.
“Wasted Youth” sigue durante una sola jornada a un joven, Harry, y a un adulto, Vasilis. No tarda mucho el espectador en adivinar el hastío que carga la vida de ambos, figuras que en su volumen congregan toda la tensión de una sociedad a punto del estallido. Por supuesto, ese estallido violento hace acto de presencia (de un modo más que previsible, lamentablemente, y con ciertas connotaciones morales), pero sólo cuando la tensión ha sido dilatada de tal manera que al final acaba por parecer cotidiana, casi banal. Ahí se encuentra uno de los aciertos del filme, que, por el contrario, peca de demasiada voluntad (o ansías) de convertirse en un trabajo ineludible en el circuito de festivales. O más allá.
Hay cierta fascinación de la pareja de cineastas griegos en filmar el vaivén del adolescente Harry por las calles de Atenas subido a su skate, imágenes de movimiento hacia lugares inconcretos que remiten, obvio, a las filmadas por Van Sant. La diferencia estriba en el fondo donde los jóvenes helénicos son registrados, una capital griega ruina de las ruinas, llamada a ser escenario de una crisis, de un cambio que queda, como también ha acontecido en la realidad, fuera de campo. Sin embargo, “Wasted Youth” no ofrece algo que no haya sido visto antes, y menos en el retrato de esa adolescencia, esa no edad, frontera de la infancia y la adultez, y de la sensación de infalibilidad que va pareja.
Para quienes confiaban en que “Wasted Youth” confirmara una suerte de Nueva Ola de cine griego, la decepción será máxima. No estamos ante los ejercicios sobre la represión e incomunicación que sufre las nuevas generaciones helénicas que tan bien han retratado Yorgos Lanthimos en “Canino” o Athina Rachel Tsangari en “Attenberg” (2010), uno de los equipos a los que no hay que perder de vista. “Wasted Youth” aparece, no obstante, como lo opuesto a ellos. Una mirada que busca ser documento, pero no logra un registro profundo.
Paula Arantzazu Ruiz
Tags: En portada Reviews Crítica Festivales Rotterdam Wasted Youth Jan Vogel Argyris Papadimitropoulos
Participa: Escribe un comentario
* = campo requerido