Septimo Vicio - El cine visto desde otros t iempos

Surviving Life

Aproximación en clave freudiana a la infancia de un taciturno contable sumido en una inexorable crisis existencial, la última película del octogenario Jan Svankmajer, Surviving Life, se embriaga de imágenes surrealistas y bizarras así como de continuos homenajes tanto a la filmografía de Terry Gilliam (con Brazil y Monty Phython’s Flying Circus como claros referentes) o Bill Plympton (en su retrato de las relaciones de pareja) como a la suya propia (el argumento se repleta, entonces, de lenguas entrelazadas, absurdos kafkianos, comida devorada en stop-motion…), no por casualidad, fuentes y referentes, los unos de los otros, en buena parte de sus trayectorias profesionales.

Publicado: 20/02/2011

Eugene, un hombre maduro, se ve continuamente acechado por un sueño recurrente en el que se enfrenta a una extraña mujer, de nombre cambiante y apariencia seductora, vestida de rojo y repleta de servidumbres: un hijo, Peter; sendas cicatrices en sus muñecas; la constante irrupción de un marido borracho cada vez que inicia el cortejo con aquel que sueña... En su día a día, Eugene sobrevive a su rutina junto a su esposa, participando en juegos de azar, dormitando en la oficina a espaldas de sus superiores, tratando de encontrar el modo, si acaso de forma provocada, que le permita seguir disfrutando de ese sueño que, a estas alturas, ya se ha convertido en una obsesión. Aconsejado por su compañero de trabajo, recurre a los servicios de una psiquiatra que le ayude a comprender el significado de sus continuas ensoñaciones, llegando a una conclusión desoladora que, sin embargo, y a modo de expiación (que tiene tanto de herramienta autorredentora como de recuperación del tiempo perdido), no quiere dejar de lado, aún a riesgo de empeorar, de forma irreparable, no ya su relación de pareja sino su propia cordura. 

Svankmajer repleta todos y cada uno de los fotogramas  de los que se nutre Surviving Life (formalmente aliñados de imágenes en stop motion, sobreimpresiones fotográficas y collages: el propio Svankmajer bromea en la introducción acerca de este abuso) de suculenta imaginería psicoanalítica (ante los ojos de Eugene, las mujeres jóvenes se presentan desnudas y con rostro de gallina; las de mayor edad lo hacen con cuerpo de gallina y rostro de mujer; los hombres se dibujan, indistintamente, con cuerpo de serpiente, cabeza de perro o de cocodrilo…) gozosamente servida ante la atenta mirada de sendos cuadros de Freud y Jung (que, no por casualidad,  protagonizan alguno de los momentos más divertidos de la cinta). Tal es la sobreabundancia simbólica de la que se nutre la película, que toda ella se convierte en si misma en iterativa y recurrente, incluyendo en este contexto las explicaciones dadas por la psiquiatra de marras. 

No falta en un argumento trufado de referencias edípicas, la presencia de una entidad moral que enjuicia (y pone no pocas zancadillas) al protagonista; un superego representado, de forma irónica, por una mendiga arisca que transita con un carro infantil por el desolado paisaje en el que se ha convertido el subconsciente de Eugene, gritando a los cuatro vientos su condición megalómana. Ranas, melones, huevos y manos aplaudiendo completan la particular cosmogonía iconográfica de la última de las películas de Svankmajer, también la más accesible, una comedia que, como el propio autor checo admite en el prólogo (en una presentación que le emparenta, también en sus intenciones provocadoras, a William Castle), bien podía no serlo a medida que hunde su escalpelo en las entrañas subconscientes de su protagonista. Una película sesudamente imaginativa que va perdiendo su capacidad de sorpresa a medida que va revelando sus cartas, casi todas formales, pero no su condición de obra inteligente y distinta construida alrededor de la memoria y sus vacíos existenciales. Y es que nunca antes una película de indudables pretensiones terapéuticas se presentó con un acabado estético tan desbordante. No podría ser de otro modo cuando uno habla de Jan Svankmajer.

J. P. Bango 

Tags:

Fernando en 20/05/2012

Vale verla, genial laburo

Novedades en Septimovicio



Tags populares