Septimo Vicio - El cine visto desde otros t iempos

"1408" por Carlos Polite

Publicado: 22/12/2007

Eficaz. Ése es el mejor adjetivo con el que se puede catalogar a esta película. No en vano estamos ante la muestra de género supuestamente terrorífico más comercial del año, por lo menos en EEUU, guionizada a partir del relato del casi siempre inquietante rey midas de la literatura de terror, Stephen King. Si bien eso, desde luego, nunca es sinónimo de que la cosa vaya a estar bien, en este caso hay que decir que el rato merece la pena. Ojo, sin alardes.

La historia es sencilla. Un escritor que se dedica a publicar novelas sobre lugares supuestamente encantados recibe una postal que le advierte que no entre en la habitación 1408 del hotel Dolphin de Nueva York. Ni que decir tiene que a los cinco minutos de su recepción el personaje principal ya está hospedado en la habitación de marras, donde se enfrentará con sus demonios interiores y su traumático pasado.

Desde luego no es una película que vaya a recomendar a los amantes del terror puro y duro, ya que la propuesta está muy alejada de ello. Nos encontramos más bien ante una sesión de miedo light para todos los públicos aderezado con una hora de sustos y golpes de efecto constantes, algunos más logrados que otros, mejor o peor resueltos, que si bien en su mayoría no sorprenden al espectador, si le causan algún que otro sobresalto. Por lo tanto nos movemos en un terreno conocido y ciertamente convencional, pero eso no es nada malo si la cosa está bien facturada y en este caso lo está. Su autor se esmera mucho en dar vida propia a la habitación en la que transcurre la mayor parte del metraje y desde luego a ratos lo consigue. Para ello no satura la habitación de colorines ni recovecos extraños, nada más lejos, le da un aire de realidad que recuerda en algunos momentos al hotel de «El Resplandor». No hay nada más malsano y que genere mal rollo que intuir el mal dentro de la normalidad. En este apartado la labor de dirección artística resulta sobresaliente, aunque quizá en manos de un director un poco más marciano hubiera resultado triplemente inquietante (cuidado, no me refiero a Lynch, cuya última marcianada, mal que le pese a mucha gente, resulta estomagante e insoportable).

Pero todo esto se quedaría en nada sin la estratosférca labor de su intérprete principal, John Cusack. Siempre se agradece la aparición como secundario de lujo de un mefistofélico Samuel L. Jackson, pero cuando el personaje principal sale en el 95% de los fotogramas de una película, la elección del actor principal resulta crucial. Acierto pleno. El actor carga la película a sus espaldas (bien anchas por cierto, ya que ha engordado bastante) y se saca de la manga una interpretación memorable que no tendrá sitio ni en Globos de Oro ni en los Oscars, pero que sin duda alguna queda en la retina y en el recuerdo como de lo mejor de su ya extenso repertorio.

No esperen ustedes una renovación del género ni una película para el recuerdo, pero sí una honestísima propuesta apta para casi todo tipo de público que si bien no será objeto de alabanzas ni agasajos tampoco hará que nadie eche espumarajos por la boca. Para eso ya tenemos las últimas nominaciones a lo Goya.

Robert en 22/12/2007

"tampoco hará que nadie eche espumarajos por la boca. Para eso ya tenemos las últimas nominaciones a lo Goya"

xDDDDD que punto!!

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