"Wanted: Se busca"
Timur bekmanbetov. Quédense con este nombre, al parecer ruso de pura cepa y perpetrador de dos de los peores engendros de los últimos años, que responden a los títulos de «Los Guardianes de la Noche» y «Los Guardianes del Día». Aquí lo que tenemos es una nueva adaptación de una novela gráfica (y van), en la que un don nadie es reclutado por una milenaria orden de asesinos que llevan protegiendo el destino de la humanidad por medio de asesinatos selectivos que vienen dictaminados por un código secreto escondido en un telar (sí, sí oigan, como suena, en un telar), con la finalidad de sacar al asesino que lleva dentro de cara a poder liquidar a otro aún peor que ha matado a su padre, a la vez miembro también de esta orden.
Publicado: 23/09/2008
Este demencial argumento da pie a un atentado fílmico de primer orden digno de un esquizofrénico en pleno brote psicótico por falta de medicación, en la que el sin sentido se adueña de la pantalla en una orgía de efectos gratuitos envueltos en grandes discursos de baratillo sobre el destino y la grandeza.
No voy a negar que este sinvergüenza tiene dotes para la estética más desmelenada y absurda, que los tiene, pero carece de cualquier tipo de habilidad para construir secuencias de acción que no impacten solamente por su parafernalia técnica. Aquí hay de todo, balas con efecto, coches empotrados en trenes a toda velocidad, coches dando vueltas inverosímiles en el aire, tiroteos imposibles, francotiradores de tirapichón que serían el tormento de cualquier feriante.........en definitiva puro lujo hedonista que no lleva a ninguna parte en ningún momento y que salvo en contados momentos no sorprende a un espectador ya acostumbrado a este tipo de saraos llenos de saltimbanquis.
Si deficiente, por llamarlo de alguna manera, es su forma de encauzar su parte visual en algo mínimamente coherente, su incapacidad para dotar al film de algo que sea parecido a una historia desborda con amplitud el ridículo y entra de lleno en la más completa incompetencia. Resulta lastimoso ver a todos y cada uno de los actores en papeles imposibles, llevándose la palma el enorme Morgan Freeman con cara de ponme un cero más en este cheque si quieres que recite estas frases de manera creíble. Los tiempos muertos entre secuencias de acción se llenan de estupideces y de una intención final un tanto maniquea de dar a entender el borregismo de los componentes de la sociedad en la que vivimos, completamente impotente a la hora de tomar las riendas de su existencia. Mensaje profundo donde los haya, eso sí, bañado de una violencia extrema digna de los brillantes consejos ecologistas que nos brindaba Steven Seagal en sus inolvidables comedias románticas.
Lo peor de todo es que parece que debido al éxito de la cinta amenaza con realizarse una trilogía entera. A saber por que derroteros de disfrute y deleite sensorial nos puede llevar esta obra maestra del absurdo. Yo al próximo viaje no me apunto.
Carlos Polite
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