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La Niebla (Frank Darabont, 2008)

Critica doble de la Niebla - The Mist de Frank Darabont

Publicado: 29/05/2008

La afable presentación de la familia protagonista de La Niebla se ve, rápidamente, saboteada por la irrupción violenta de un árbol que atraviesa la ventana del estudio donde trabaja el padre; este hecho no será sino el primero de otros que van a anticipar un gran temporal que, entre otras cosas, dejará a toda la población sin luz y teléfono. Con la presencia, también aquí feérica, de una neblina densa y misteriosa en el horizonte, el padre y el hijo se dirigen hacia la ciudad a comprar provisiones, quedándose atrapados en el supermercado cuando algunos viandantes advierten la naturaleza siniestra que se oculta tras la bruma.

Decía John Carpenter que solo había dos maneras de hacer cine de terror: la que presenta a una persona o varias enfrentadas a un peligro exterior (ya sean muertos vivientes, vampiros, fantasmas o matones sin escrúpulos) y la que presenta a una persona enfrentada a una amenaza aún más aterradora; la que surge de su propio interior: el miedo que emana del corazón. Carpenter reconocía con humildad haber dedicado toda su carrera a realizar películas de terror de acuerdo a la primera de las premisas, aduciendo, en esencia, la dificultad que estribaba la realización de la segunda, al menos con resultados óptimos.

Frank Darabont no se amedrenta ante la dificultad y acoge y funde ambas ideas en una película, La niebla (The Mist), basada en uno de los relatos menos difundidos de Stephen King, trazando un nuevo camino en el cine de terror contemporáneo, y saliendo más que airoso del envite.

La mención a John Carpenter ya veremos que no es casual, y es que son varias de sus películas las referenciadas a lo largo y ancho de un entramado aderezado de ese aroma lovecraftiano, también subplot contextual de muchas otras de las películas del cineasta de Carthage, por ejemplo, y ya que hablamos de mundos paralelos en ebullición, En la boca del miedo. No es de extrañar, pues, que The Mist se presente, prontamente, como una obra alejada de las constantes características del cine de terror contemporáneo —tradicionalmente preocupadas en preservar la unidad familiar y la validez de los cánones morales establecidos [A pesar de que la estampa bucólica que acompaña los títulos de crédito nos haga pensar  justamente lo contrario.]—, que apuesta por reformular el género atendiendo a postulados tan clásicos como el temor irracional hacia aquello que (literalmente) se oculta al otro lado de la puerta, dejando de lado a los fantasmas torturados o a los giros inverosímiles o los calvarios macabros que actualmente copan los entramados de las películas de miedo. Aquí solo hay pavor en estado puro: aquel que sienten los personajes hacia la incertidumbre que rodea sus vidas.

Su germen argumental, cuya esencia se adscribe en el subgénero de “personas sitiadas por una amenaza de origen dudoso”, se ve enriquecido por el dramático retrato de unos personajes cuyos caracteres ocultos afloran, cada vez más desaforados,  como consecuencia del encierro y sus circunstancias, siendo especialmente significativo el desarrollo que experimenta el personaje interpretado por Marcia Gay Harden (Mrs. Carmody), al principio objeto de burla por su condición de mujer desequilibrada pero inofensiva (algo así como “la loca del pueblo”), pero que, a medida que se van desarrollando los acontecimientos, se va convirtiendo en una especie de mística poseída por un exacerbado extremismo religioso que hace de si misma y de las palabras sediciosas que pronuncia, las auténticas amenazas de la cinta (los más cinéfilos pueden identificar a algunos de los personajes que aparecen con los secundarios vistos en la secuencia de la gasolinera de Los Pájaros); unas amenazas que esta vez no se sitúan en el exterior del recinto como su estructura argumental podría sugerir, sino en el interior/cerebelo de cada uno de los sitiados a medida que transcurren las horas, los días y las disyuntivas.

El final, no exento de ironía, nos confirma que el bueno de Darabont aún los tiene bien puestos a pesar de las prerrogativas comerciales exigibles a un producto de esta naturaleza, pero también que sigue siendo el cineasta que mejor comprende a Stephen King y a su universo (que me perdone William Goldman); también el único capaz de mejorar el material de base con sus adaptaciones, cualidad solo achacable a unos pocos directores (léase Alfred Hitchcock, Steven Spielberg) y que puede sorprender viniendo de un tipo forjado en las marismas de la serie B. 

The Mist es, en definitiva, un producto de terror a la antigua usanza, que mantiene inalterado el punto de vista de la narración casi en todo momento (en términos similares a los de The Host), desposeído de pretensiones pero no de talento, que bebe tanto de los universos de Stephen King (autor de la irregular novela que sirve de base a esta historia: The Mist.) como de H.P. Lovecraft (Cuyo epítome: “Civilizaciones amenazadas por entidades extrañas” sirve de contexto a toda la historia.), que conoce sus limitaciones y los espectadores a los que se dirige, y que no renuncia a regalarnos dos horas de auténtica tensión (pura y dura) a cambio del precio de una entrada de cine. Una utopía en estos tiempos, ya lo digo.

Lo más destacado: El pulso narrativo de Darabont.

Lo menos destacado: que algunos personajes que desaparecen –literalmente— en mitad de la proyección, no queden perfilados dramáticamente.

Calificación: 8,5

J.P. Bango

THE MIST (Frank Darabont, 2008) por Henrique Lage

A la hora de clasificar a alguien con la confusa etiqueta de “autor”, tendemos a valorar dos puntos: la originalidad y el estilo. El estilo podría definirse como una serie de reiteraciones de elementos apropiados, que no propios, lo cual, en sí mismo, contradice la originalidad, en tanto incluso que dichos elementos sean, en efecto, propios del denominado autor, es probable que estos se repitan frecuentemente en su obra.

Quizás el autor literario más polémico en ese sentido pueda ser Stephen King. La popularidad que infinitas adaptaciones de su obra, de irregular calidad, le ha otorgado también lo han dotado de cierto malditismo, generalmente inducido por aquellos que sólo lo conocen de refilón. King no ha inventado nada nuevo y no hace falta leer más de tres novelas suyas para saber que frecuenta siempre elementos comunes entre ellas, incluso, entrelazando historias como quien imbuye una mitología. Conscientes de ello, tomamos como punto de partida una película significativa, debido a que no sólo parte de la imaginación de King, si no que fue dirigida por él mismo. Hablamos de un clásico, “Maximum Overdrive” (aquí conocida como “La rebelión de las máquinas”, 1986). En ella, una gasolinera se va asolada por máquinas asesinas que incluyen camiones que impiden salir a los que allí se encuentran.

No he usado el término “clásico” de forma aleatoria, si por algo se caracteriza “Maximum Overdrive” es porque su propuesta es tan funcional como poco novedosa. Partiendo de una premisa muy del gusto de Howard Hawks, George Romero o John Carpenter, King introduce a una serie de personajes en un espacio común, hostil, y los obliga a relacionarse y pelear juntos para salir del apuro. La película juega con un humor muy ambiguo y maneja elementos que ya se utilizaban 30 años atrás. Hasta aquí todo normal.

Frank Darabont es un director que saltó a la fama por “Cadena Perpetua” (1994), adaptación del relato de King ‘La redención de Shawnshank’, una película que si bien tenía algunos excesos como los giros finales de la misma, demostraba una solvencia artesanal y útil que dejaban al espectador en el lugar donde se deseaba. Su carrera posterior pasó por otra adaptación de King, “La milla verde” (1999), esta vez tomando como punto de partida ‘El pasillo de la muerte’ y si bien destaca por secuencias, lo evidente de repetir objetivos de su anterior película la lastraban. Su tercer regreso al universo King se llama “La niebla” (2008), que en español comparte, no por casualidad, el título con la película de Carpenter.

“La niebla” no es, realmente, una película de miedo, si no sobre el miedo, y lo que trae consigo: la religión, la negación de los hechos, la violencia, el descuido, la política, la cobardía. Eso no debería sorprendernos en los tiempos que corren, donde la metáfora social invade el cine fantástico en ocasiones de manera obvia, como reflejo kracaueriano del mundo. Lo asombroso es en los términos que lo manejan: como en “Maximum Overdrive”, repetimos la historia de un grupo de personas que se ven asolados en una superficie común por un suceso paranormal y como las relaciones de estos, a la hora de intentar escapar, van descubriendo a cada personaje. Pero al igual que en el debut como director de King, aquí volvemos a un tono tan ambiguo que resulta muy difícil comprender de primera mano las reglas en las que se mueve la película: es sutil pero también gore, tiene humor pero también golpes de efecto absolutamente demoledores.

Adoptado entonces esa tridimensionalidad que las películas anteriores de Darabont carecen, nos movemos en apartados técnicos y creativos que funcionan de una manera asombrosamente fácil. El toque nervioso heredado de la descomunal serie de televisión “The Shield” encaja en un relato que no duda en tomar la reciente “Silent Hill” (2006) como un modelo, si bien esta a su vez es heredera de “El más allá” (1981) de Lucio Fulci o de las partes más tenebrosas de “La escalera de Jacob” (1990). Quizás la mejor definición posible del conjunto venga como una cópula entre el desgarrador pulso narrativo del cómic “Los muertos vivientes” y una suerte de paralelismos con “Los pájaros” (1963) de Alfred Hitchcock, con la que comparte, incluso, defectos.

Esas criaturas escapadas de Black Mesa (Half Life también tomaba como base literaria el mismo relato) terminan convirtiéndose en gigantescos tótems de nuestro más inimaginable horror, en una consonancia con el cada vez más palpable H.P. Lovecraft. Y sí, ni Darabont ni King inventan nada nuevo, e incluso en los primeros minutos uno tiene la sensación de haber visto esta película infinidad de veces, King incluso relaciona su historia con otras suyas, como “La torre oscura” o “La tormenta del siglo”. La diferencia está en que ambos pueden llamarse autores de la misma, porque han sabido dotarlas de una fuerza tan desoladora como crucial, y no para todos los paladares.

Henrique Lage

Aitor en 18/08/2008

Me ha parecido una muy buena película. Ni me ha resultado larga ni aburrida ni repetitiva. Todo lo contrario, me ha enganchado de principio a fin. La metáfora del uso del miedo como control sobre los demás a través de la religión es un resumen muy bueno de una de las principales metáforas de la película. Basta recordar a la terrible Inquisición española para darse cuenta de que el planteamiento no es nada descabellado. Lo que más me impacta es la conexión directa con la realidad de nuestros días donde se usa la religión como elemento aglutinador del miedo frente al extraño. Y la metáfora visual de la loca religiosa con la aureola de sangre alrededor de su cabeza y los brazos extendidos como la de una imagen de la Virgen me parece absolutamente genial. Espero que Darabant siga en esta línea valiene y de calidad.

jo mateix en 24/07/2008

Genial.Son necesarias las dos horas para construir ese ambiente que se crea entre los personajes (no momentos de relleno).Muestra magnificamente como el miedo (tan utilizado en la política)puede influir en el comportamiento de las personas.Os la recomiendo

alexa en 24/07/2008

Una muy buena pelicula, aunque otros de por arriba opinen distinto :S

imar en 19/07/2008

la pelicula en si me a gustado peo el final es el k me decepciono :S todo lo k tuvieron k acer pa luego morir asi tan cerca del final pero x lo demas me gusto bastante

elhijodebella en 16/07/2008

Un auténtico peliculón, de los que se hacen poquitos a lo largo del año, lastima que no vaya a tener una buena taquilla.

JOAQUIN en 06/07/2008

DEJA CLARO QUE EL PEOR ENEMIGO DEL SER HUMANO ES EL MIEDO.GRAN FINAL QUE TE HACE SALIR DE LA SALA DECEPCIONADO POR LA CRUELDAD Y LA INJUSTICIA DE LA MUERTE DE SERES HUMANOS CON VALOR PARA ENFRENTARSE A LO PEOR.UN 10 PARA FRANK DARABONT.

jjk en 17/06/2008

esta wapaa

Trepamuros en 16/06/2008

La acabo de ver y he quedado sorprendido. Me ha parecido una buena película, llena de suspense y trasfondo social, demostrando que el peor enemigo del ser humano es su propio miedo. Y de relleno o no, esas secuencias demuestran el devenir de la gente dentro del supermercado. Lo que piensan y como van cambiando día a día por el miedo, llegando a convertirse en verdaderos monstruos. Porque los seres de fuera son animales e insectos, siguen su propia naturaleza, pero los de dentro son personas que no siguen ni eso. Hacen lo que hacen por puro miedo, sin instinto ni lógica. Ese es el verdadero sentido de la historia. Y el final verdaderamente crudo e irónico. No tiene precio ver a aquella mujer a la que al principio nadie quiso ayudar con sus hijos. Sí, afortunadamente no es la típica pelis para "niñatos", a ellos les van más las tonterias tipo saws o remake repetitivo japonés.

darem en 13/06/2008

Es buenisima. Esto es terror. No habeis entendido nada. Es que no es la típica película para niñatos... (afortunadamente).

SFKAMFKA en 09/06/2008

Un coñazo enorme. La peli se resume en una frase y esta lleno de momentos de relleno, además de no dar miedo alguno, ni por asomo. Eso sí, la película esta llena de momentos de crueldad y alusiones religiosas. El final es muy decepcionante, pues te deja con muchas cosas en el aire (por no decir todas) y con una sensacion de "joder, dos horas para esto". Del 1 al 10, un 2, y dé gracias.

ESPA en 06/06/2008

En mi opinión una de las peores peliculas que he visto, pues hay momentos que para mi sobran, como por ejemplo los excesivos monologos de la "vidente-cristiana" que están rodados para llenar cinta, la continuas salidas o entradas al almacén para nada... Por otro lado las criaturas son claramente producto tecnologico, con lo que quiero decir que se nota muchísimo lo poco "reales" que podrían llegar a ser. También añado los momentos de humor que en ningún momento entenderé en este tipo de peliculas calificadas como "Terror", cosa que en esta pelicula destaca por su ausencia. Practicamente ni t dá miedo, tan solo algún susto y algo esperado.

EN RESUMEN: NO RECOMENDABLE, NI AUNQUE LLUEVA

edo en 04/06/2008

Pues a mi me ha parecido un coñazo de los grandes. Eso si en escenarios no se han gastado mucho, por lo tanto obtendran beneficios a corto plazo.

Morzongo en 01/06/2008

A mí parece una gran película. La vi en el festival Sci-Fi de Madrid, en el Palafox, y fue genial. Le gustó a todo el mundo y salvo un final que para mí no es necesario en absoluto (toda la moraleja que se puede extraer se da dentro del supermercado), el resto me parecio genial, acojonante, divertido e incluso gracioso en varios momentos.

carlos polite en 31/05/2008

Desde luego, sin ningún género de dudas, es si no la mejor, una de las mejores propuestas de cine de terror del año. Rodada como ya le gustarían estarlo al 99% de las películas de hoy en día. Llena de momentos plagados de mal rollo, tensión y desesperación, hasta llegar a un final impecable pero que me hizo salir de la sala con una depresión aguda y visceral.

Como únicos peros, su excesiva duración para lo que te cuenta, a pesar de que la mayor parte del tiempo se solventa con nota. Y algunos personajes están perfilados con trazos muy gruesos y evidentes para dejar claro el discurso y la crítica. A veces los matices no están de más y aquí no los hay.

Pero bueno, en líneas generales muy recomendable.

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