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"Tropas de Élite"

Publicado: 30/07/2008

Que dios pille confesados a los brasileños en general y a los habitantes de Río de Janeiro en particular si la realidad diaria de dicha ciudad es tal y como esta película la pinta. Opera prima de José Padilha y ganadora del oso de oro en el festival de Berlín, cuenta la historia de un miembro de un cuerpo policial especial que desea dejar su puesto, para ello instruye a dos amigos con la finalidad de que uno de los dos ocupe su puesto. Esta historia policial le sirve al director para poner en pantalla, con pulso firme no exento de mucha pirotecnia y efectismo al más puro estilo Hollywood, una historia salvaje y brutal sobre el estado de las cosas en la ciudad de Río y supongo que en Brasil en general.

Es curiosa la sensación que te deja el visionado de la película. La desesperanza y el desprecio absoluto por las vidas campa a sus anchas a lo largo y ancho del metraje. Un sistema policial corrupto de arriba abajo, una clase acomodada que enriquece el negocio de los grandes narcos desde su consumo diario, lo propios narcos cuya fingida conciencia social esconde la más arcaica de las brutalidades y las tropas de élite, que si bien están exentas de la corrupción que impera a todos los niveles, tienen una forma de actuar que los asemeja al más puro estilo nazi, disparar antes de preguntar y torturar sin pausa y aleatoriamente. Nos movemos no ya en una gama de grises, sino en un negro absoluto en el que nadie escapa a la más absoluta deshumanización.

La cosa tiene sus momentos y desde luego, el director tiene aprendida la lección de cómo enganchar del cuello al espectador y llevarlo donde el quiere. El ritmo es endiablado y la acción se sucede sin pausa con un montaje frenético pero claro en la mayoría de las situaciones, aunque sin llegar a las excelencias de esa obra maestra (sí, si, obra maestra) que es «El Ultimátum de Bourne». Desde ese punto de vista la realización resulta impecable, difícil ponerle ningún pero, la labor del director resulta tan enérgica y apasionada que consigue que la película pase en un suspiro. Aunque peros los hay y gordos. En primer lugar, resulta todo tan explícito, violento y desgarrador que a veces da la sensación de que estamos viendo una comedia desmedida y desde luego yo soy el primero en preocuparme cuando se me dibuja una sonrisa con alguna de las terribles secuencias que pueblan la película. Esto no quiere decir que lo que veamos no sea verdad y que efectivamente esto pase, si así se a hecho será por algo. El problema es que no por ser más explícito vas a ganar en realismo, muchas veces es mejor y más efectivo sugerir que mostrar tanta brutalidad. Aunque este no es el mayor problema de la cinta, su verdadero talón de aquiles radica en la composición de algunos de los personajes, que no dejan de ser meros arquetipos de una pieza y cuya evolución en muchas ocasiones no acabas de entender con claridad debido a lo atropellado de la misma (esos dos aprendices que simbolizan la razón por un lado y el corazón por el otro pero que acaban finalmente engullidos y sin identidad en el viaje a su infierno particular). Esto si le resta credibilidad a lo que vemos, que unido a las justitas interpretaciones de algunos de ellos, potencian esa sensación a la que me he referido antes de estar frente a una comedia.

La película ha sido un absoluto fenómeno social es Brasil. Si bien no es de extrañar, lo acaba haciendo y uno se pregunta por qué tanto pesimismo puesto en pantalla vende tanto y tan bien. Se ve que cuando la denuncia social cae en el más absoluto de los amarillismos la cosa funciona mucho mejor. Viva la vaselina.

Por Carlos Polite

silvita en 18/11/2008

es una pelicula muy heavy :S

nosolema en 06/08/2008

a mi me flipó... y me dio igual la violencia desmedida... me pasé la peli de los putos nervios... y me parece genial como muestra lo de que los ricos "yonkis" hacen que perdure el narcotráfico en las favelas.

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