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Los Abrazos Rotos

Crítica de Los Abrazos Rotos de Pedro Almodovar

Publicado: 26/03/2009

Tenemos la enorme suerte en este país de tener directores como Pedro Almodóvar, «rara avis» capaz como ninguno de generar industria cinematográfica en un país muy necesitado de ella. En cambio nos dedicamos a vilipendiarlo de manera muchas veces falaz, más teniendo en cuenta su forma de ser y pensar que analizando sus enormes talentos cinematográficos. Resulta verdaderamente deprimente que tenga que ser fuera de nuestras fronteras donde disfruta del aplauso unánime de la crítica y, lo que es más importante, del público.

En estos sus Abrazos Rotos vuelve a deleitarnos con su particular visión del melodrama más puro contándonos una tremebunda historia de amor, celos, sentimiento de culpa y muerte que en manos de cualquier otro director hubiera caído en el más absoluto de los ridículos y que en manos de Almodóvar se eleva a la categoría de arte absoluto.

Llegados a este punto podemos directamente hablar de una puesta en escena puramente Almodovariana. Este manchego domina a la perfección la composición de los planos convirtiéndolos en enormes lienzos donde los colores más llamativos y chillones casan con una perfección absoluta y donde los actores se mueven con una soltura casi mágica. Es posible que la historia que te cuenta no entre, pero madre mía, que exquisitez en cada una de sus secuencias, todo ello siempre acompañado de un montaje preciso, una exquisita fotografía y en este caso también de una maravillosa partitura de Alberto Iglesias, probablemente la mejor que este fantástico compositor haya creado para este cineasta.

El melodrama de Almodóvar siempre resulta excesivo y absolutamente irreal. Pero es en ese terreno donde Pedro se mueve con una envidiable soltura, haciendo creíble lo increíble y desatando los sentimientos de sus personajes de una manera muy contundente, desnudándolos hasta sus mismísimas entrañas y convirtiendo sus pasiones, deseos y penurias en las nuestras propias. Para ello se vale fundamentalmente de su magistral dirección de actores. Nadie en este país y muy pocos en el mundo dirigen actores como Almodóvar. Su capacidad para sacarlo todo de ellos y moldearlos dentro del personaje resulta asombrosa, hasta el punto de que algunas veces tapan sus excesos como guionista. En este caso todos los actores sin excepción están enormes; Penélope Cruz, en una nueva muestra de lo gran actriz que es, resulta desgarradora y verosímil en su difícil papel, otorgándole fragilidad y sensualidad a borbotones; Luis Homar sencillamente colosal, con contención y expresividad a partes iguales; Blanca Portillo conmovedora en su sufriente silencio y desgarradora en su confesión. Probablemente el único que desentone sea Ruben Ochandiano, pero no por que lo haga mal, sino porque su personaje, catalizador de la historia y observador objetivo de la misma (nunca mejor dicho), resulta el menos agradecido de todos y el más caricaturesco dentro de la sección melodramática.

Incluso en una vuelta de tuerca, Almodóvar se permite el lujo de autohomenajearse por medio de una recreación libre de una de las secuencias de sus Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios a través de la película dentro de la película que el personaje de Homar filma. Es curioso que cayendo de lleno en este apartado en la autocomplacencia más absoluta, eso si de forma brillante, salgamos de ver la película deseando que la próxima sea una comedia. Cosas de genios.

Desde luego estamos ante una grandísima película que me consta ha sido destrozada por la mayor parte de la crítica nacional. Hay veces que no encuentro explicación para algunas cosas, de hecho, para la mayoría de las cosas, pero en este caso más que nunca. No pasa nada, seguramente el público, no nacional, pondrá las cosas como siempre en su sitio. Miseria nacional.

Carlos Polite

pablonova en 28/03/2009

Hola Carlos. Tienes toda la razón. Yo vivo en Jávea, un pueblo de Alicante, y cada vez estoy mas indignado cada vez que compruebo el pasotismo e indignación que existe, en mi entorno de amigos, cada vez que hablo del director que mas me gusta, que es Pedro Almodóvar. Me entristece comprobar que el cine que triunfa este país es aquel que refleja ese orgullo typical spanish, de ser golfo. Vamos todo aquel cine que tiene que ver, con mis respetos, con Fernando Tejero, Días de fútbol, beber mucha cerveza, copular en plena calle, y sacar tías en pelotas sin ningún sentido, al mas puro estilo Ozores. Y lo peor de todo es que el cine de Almodóvar gustaría, encantaría, embriagaría si solamente sacara, de aquellos colectivos minoritarios, el de la prostitución. Pero, claro, saca también el colectivo homosexual. Ahí está el problema. Parece que en este país un director tiene que sacar a los gays solo para ridiculizarlos, en pro de que se quede satisfecho el sector mas derechista de nuestra sociedad.

Pero creo que a Almodovar, no es que le falte aliento en lo que son las críticas mas formales. De hecho Volver, obtuvo, si no me equivoco 5 estrellas por los críticos de Fotogramas. Es a la gente machista, a quien no gusta, sobretodo a aquel sector mas falócrata, que no tiene ni repajolera idea de colores, ni de planos, ni de diseño, ni de sentimientos.

Respecto a la película, esta no es ni su mejor ni peor obra. Quizá muchos esperábamos ese ''poquito mas''. Aunque perfectamente esta podría considerarse como la secuela de Mujeres al borde de un ataque de nervios, y no lo digo por el homenaje que hace a este filme, sino porque por segunda vez ha hecho una película de una temática mas genérica y comercial, adaptada al gusto de todos los públicos, donde no ha exacerbado tanto esos roles sociales de los que le gusta a el echar tanta mano (como en ''Todo sobre mi madre''). Si ''Mujeres..'' trataba sobre las tormentosas relaciones mujer-hombre, ''Los abrazos rotos'' toca el mundo de la trastienda del cine, y toda la traición mediática que un solo ser puede ser capaz de hacer, solo por celos.

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