"Rocky Balboa" por Carlos Polite
Publicado: 27/01/2007
Hay películas que a pesar de nacer viejas, se
pueden ir a ver con cierto cariño nacido de la
más absoluta de las nostalgias. Esta es una de
ellas. Ello no quiere decir que la película sea
buena y se pueda disfrutar por cualquiera. Nada más
lejos. Resulta de un aburrimiento atroz hasta sus últimos
veinte minutos, que coinciden con el entrenamiento y
combate del ajado y sesentón Balboa contra mozuelo
negro de armas tomar. Y cuidado, eso también
se disfruta, en mi caso, gracias al hecho de haber acudido
en tropel con todos mis amigos al cine (todos fans de
la saga) y haber hecho de esos momentos una auténtica
catarsis colectiva por medio de unión de manos
para dar ánimos al héroe caído
y de gritarle que se levantara del suelo cuando era
golpeado por el adversario. En definitiva, puro cachondeo.
Aquí lo que tenemos es un patético intento
de Stallone por reverdecer viejos laureles ya marchitos
y ajados. Para ello ha tirado de repertorio y ha desempolvado
los guantes del personaje que le dio la fama. Pronto
llegará Rambo IV, que nos volverá a reunir
en el cine en la misma texitura, a mí entender
la única válida a estas alturas de mili.
No es más que una repetición actualizada
del primer Rocky, que tampoco era ninguna joya, sólo
que con Stallone en plan abuelo cebolletas contando
chascarrillos a todo el mundo en el restaurante que
regenta, charlando con su mujer muerta en el cementerio
y aderezado con conflicto generacional en plan "Los
Problemas Crecen" con su hijo, que vive atenazado
por la larga sombra de su padre. Todo ello para intentar
dar un empaque más profundo al conjunto y sermonearnos
sobre lo dura que es la vida y la necesidad de afrontarla
con valentía. Todo huele a viejo.
Poco más se puede decir de una película
que nace con una intención tan determinada como
esta. Eso si, sólo para nostálgicos y
a ser posible en compañía para poder reírse
un rato. El resto se arriesgan a hundirse irremediablemente
en la butaca.
Carlos Polite