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Watchmen

Crítica de Wachtmen

Publicado: 08/03/2009

Quizá sea Watchmen de Moore & Gibbons la obra más rotunda y profusamente cabal de todas y cuantas trataron de reconducir el subgénero superheroico por los poco transitables senderos de la pretensión, en una época (principios de los ochenta) que (solo) en apariencia simbolizaba el fin de las ideologías (entendidas como conceptos hegemónicos).

Paradójicamente, lejos de representar el inicio de una etapa de madurez en el mundo del cómic para adolescentes con neuronas, Watchmen (cómic) supondrá un cénit inalcanzable para la mayoría de los compañeros de profesión del propio Moore que, sin embargo, no ignoraron la difícil tarea de imitarlo, obviando el calado autocrítico de su subtexto (claramente autoconsciente, a la misma altura emocional que el quijote cervantino) y centrándose en lo más evidente, poblando el mundo del cómic de discusiones tremendistas y parábolas de tres al cuarto; en términos cinéfilos, propiciando algo similar en el mundillo del noveno arte a lo que aconteciera al cine de acción de principios de los noventa como consecuencia de la irrupción estruendosa de Reservoir Dogs, cuya sorna verborreica, personajes arquetípicos y (des)estructura narrativa sería insertada por doquier en multitud de productos, hoy justamente olvidados.

Wachtmen

Zack Snyder, que es un tipo listo, se libera de algunas de las imbricaciones más pretenciosas (y de la mayoría de las sociopolíticas) contenidas en el libreto de Moore pero no de su tejido filosófico, buscando no ya solo la complicidad del seguidor más recalcitrante sino un mínimo sentido de coherencia que ayude a explicar no ya solo el suculento trasfondo emocional que ocultan los personajes sino también el sentido desmitificador que exuda toda la obra, también desde el punto de vista de sus superhéroes. Tampoco es ajeno el bueno de Snyder a la estructura narrativa de Moore (poblada de flashbacks, saltos temporales y organización coral), ni por supuesto a toda una escenografía (cortesía de David Gibbons), cuyos principales iconos podrían referirse al cine negro (una atmósfera umbría, conscientemente afeada, voz en off introductoria...), incluyendo un arquetipo puramente bogartiano en la figura de Rorschach, aspectos todos ellos que también contribuyeron a hacer de la obra epónima el cómic incontestable que todavía es.

El buen pulso narrativo del director de Dawn of the dead, en fin, ayuda a componer sobre tan gozosa base una primera hora, de veras, magistral, incluyendo un prólogo modélico que va a definir el contexto ucrónico donde va a desarrollarse el film (un género tan apasionante como ninguneado a este lado de la pantalla, por cierto), propiciando una obra de acción cuyo principal estímulo lo asume, paradójicamente, a través de la ausencia de acción, extendiéndose en el desarrollo de los personajes no ya como claves para entender su naturaleza en un entramado tipo whodunit sino como apotegmas morales que refieren los diferentes modos de enfrentarse a una misma realidad social (y ya hablamos de conductismo), aspecto crucial en la bibliografía made in Moore.

La eficacia de su discurso se diluye, empero, no ya como consecuencia de la obviedad de algunos de sus segmentos (no en vano, no deja de ser una película de corte superheroico, aunque travestida con dilemas éticos y cierto nivel de trascendencia) sino por la propia inabarcabilidad de la historia que la da forma y sentido, quedando una parte intermedia desposeída de ritmo, quizá por concebirse a modo de resumen, y errando, por desgracia, en su encomienda final, viéndose incapaz de transferir el sentido autocrítico que dimana la obra de Moore al mundo de los superhéroes cinematográficos; un propósito que parcialmente si había conseguido Nolan en El Caballero Oscuro.

Ninguna de estos desperfectos impiden, sin embargo, que estemos en presencia de una obra claramente disfrutable, además de lúcida; una película que introduce en el mundo de la ciencia ficción cinefílica al que será uno de sus arquetipos para el futuro (el Dr. Manhattan). Watchmen, en fin, continua la afortunada tendencia de coaligar la obsesión pirotécnica (imposición obligada de los departamentos de producción) con el desarrollo de unos personajes, en verdad, intensos y relevantes. Un buen punto de partida para una más que anhelada revolución. Esperemos que arraigue la idea.

Lo más destacado: haber sabido evitar su fracaso.

Lo menos destacado: comprobar de primera mano que aún quedan varios lustros para que una obra quijotesca (pero de verdad) logre poner en su sitio el subgénero aludido.

Calificación: 7,5

J. P. Bango ©

pablito en 22/09/2009

No he leido el comic, pero supongo que el bodrio este le hace justicia.
Poner mucho muertico, violencia y personajes con carica de susto no da contenido a una historia tan tonta que si tienes mas de 7 años y en vez de rocha o como se llame sale pin y pon te da la risa.
El final de la peli con la muerte de unos pocos salva el mundo y las posteriores noticias en la tele son para mearse.
Venga vamos a seguir haciendo esa memez que se llama pelicula de culto pa estos nenes de 40 años que se creen que estan en la uni haciendose los culturetas.
Si te quedan 2 neuronas en el cerebro y este mundo de cuarentones de guarderia haciendose los guays te da asco no vayas a ver esta cosa, con mesias azul incluido y toques profundos y nunca usados como el amor salva el mundo, copon.

Pablo Darko en 15/03/2009

Como consideración previa me gustaría decir: 1) Resulta molesto que todo intelectualoide al pedo intente hacer gala de su experiencia con la novela gráfica para tratar de enlodar un trabajo sumamente complejo como es hacer una pelicula de esta magnitud; 2) La película no es en ningún caso una obra maestra o un trabajo perfecto, pero como en todo arte ese tipo de consideraciones requieren años de fermentación y las perspectivas mueren con sus defensores; 3) Basta echarle una rapida ojeada a la cartelera desde el año pasado (por no ir mas atras) para darse cuenta que intentar aplastar con el pie a esta película es tan absurdo como querer matar a un elefante con el diario. Honestamente creo que es injusto ya que este trabajo es más que un simple destello de adaptación. Insisto, cuando los expertos criticaron a Spiderman, siempre lo hicieron los más inexpertos (nunca tuve que leer la critica con un diccionario en la mano como aqui) y estos consideraron que era más que entretenida. Seamos honestos, esta película es seria al menos y no se burla de nosotros en el cine por haber pagado una entrada para ver tonteras.


La película me gustó. Es para adultos en todos los sentidos, porque es obvio que un pendejo de 15 se aburre si no ve una explosion cada 35 minutos. Si es cierto que a nivel narrativo se enreda en la mitad y la idea matriz no es facil de digerir. Me hubiera gustado que la critica de aqui arriba hubiera dicho algo más sobre los conflictos contemporaneos que plantea una obra ambientada en 1985. Me hubiera gustado que se hablara de las torres gemelas, de afganistan, de Osama Bin Laden. De como es posible que solo alguien totalmente deshumanizado y cuyo razonamiento se sustenta sobre cimientos puramente lógicos puede pensar que matar a miles para salvar a millones... tiene sentido. Me hubiera gustado leer acerca de la valoracion de la vida que manejan los tipos que estan al amndo, los tipos que toman las grandes decisiones, los que de verdad tiene el poder de cambiar nuestras vidas como si fueran dioses... los verdaderos watchmen del 2009.

En fin... son mis humildes apreciaciones sobre una obra que me impactó, porque te grita en la cara que tipos como Pinochet, como Bush y tantos otros cuyos rostros estan cubiertos por antifaces... estan alla afuera y en cualquier momento van a apretar el boton y acabar contigo.

Eso es Watchmen.

carlos polite en 14/03/2009

Película compleja y extraordinaria, a la par que absolutamente fiel adaptación del tebeo en el que se basa, prácticamente en su totalidad. Resulta imposible que no guste a los fans, aunque difícilmente gustará a todos aquellos que no disfrutaron leyéndolo.

Estéticamente una joya.

Ansioso por ver la versión extendida de 250 minutos para el DVD.

Que nadie espere ver nada que se parezca a lo que entendemos por superhéroes tradicionales, sino más bien la deconstrucción del superhéroe.Avisado queda todo el personal.

Hernán en 10/03/2009

Me pareció un desperdicio. Una película que se siente parasitaria de principio a fin, sin vida propia, sin alma, con la sola fuerza de una obsesión que persigue todo el tiempo: reproducir milimétricamente las viñetas más coloridas y los diálogos más altisonantes del comic de Alan Moore. Sin embargo, creo que hay destellos en la película: son aquellos momentos en los que Snyder decide salirse un poco de su esquema "absoluta fidelidad" para dar rienda suelta a sus personajes y dejar que respiren un poco (Rorschach, especialmente).

Saludos!

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