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Shivajee Chandrabhushan: "Me he dejado seducir por el neorrealismo italiano"

Shivajee Chandrabhushan, Alhambra de plata al Mejor Director de la segunda edición del Festival Cines del Sur, posiblemente sea el autor de la mejor película del certamen internacional aunque el jurado ha optado por otros derroteros. Galardonada también con el premio del público, “Frozen” era la gran apuesta de Séptimo Vicio. Agradecido y entusiasmado con el apoyo que le hemos dedicado a su film, Chandrabhushan compartió con nosotros sus pensamientos y sus reflexiones en torno a una obra que necesariamente formará parte de lo mejor de 2008.

Publicado: 07/06/2008

“Frozen” es una auténtica rareza en la industria india. El espectador occidental está acostumbrado al musical tipo Bollywood y este film parece invocar otros referentes.

La crítica ha reconocido en muchos festivales que es “una película no india dirigida por un indio”. Sin embargo quería hacer hincapié en que es esencialmente india. En el Festival de Los Ángeles la prensa me preguntaba si hubiese sido factible hacerla en la industria hollywoodiense. Técnicamente comentaba que sí pero su espíritu era necesariamente indio. La situación está cambiando, aunque el 99% de la producción nacional siga ese patrón tradicional. Creo que el éxito de “Frozen” surge por la pasión de todos los implicados. Desde que mi amigo el fotógrafo y coguionista Shanker Raman y yo nos pusimos a trabajar en el proyecto, sabíamos que era toda una novedad pero nos lo tomamos muy en serio. Nuestra intención era filmar una película de gran proyección. Nadie la hizo para hacerse rico sino por pasión y honestidad. Es algo que se alcanza trabajando en equipo. La película se ha presentado en 25 festivales de todo el mundo y lo que he visto en las salas es que ha conectado muy bien con el público. Y eso es lo que más me satisface.

Siendo una ópera prima, el trabajo de dirección es formidable.

Tengo 36 años y llevo viendo cine desde los 13. He visto mucho cine pero jamás pensé en dirigir. La idea surgió hace como seis o siete años tras reunir gran cantidad de fotografías. La gente me animó a pasar de la imagen instantánea a la imagen en movimiento. Admito que he leído mucho sobre cine y por eso intenté combinarlo con mis conocimientos en el campo de la fotografía. En cuanto a mis influencias, admiro la obra de Satyajit Ray. También me he dejado seducir por el neorrealismo italiano y el cine iraní, así como por Antonioni y Fellini. Creo que aprender los aspectos técnicos es fácil, lo difícil está en plasmar tu visión. A veces medité ir a una academia, pero como alguien me recomendó en cierta ocasión, lo mejor era ser bautizado por el fuego del rodaje.

La simbiosis de los paisajes sobrecogedores con el trabajo fotográfico y musical origina algo mágico y poético. ¿Cuáles eran tus pretensiones estéticas?

La región en sí misma ya es muy hermosa. Si situamos la cámara y la giramos 360 grados obtendremos una panorámica imponente. Pero la realidad de esa zona es que se viven historias duras. Ladakh, seis meses al año está aislada del resto de la India por la nieve y el frío. Queríamos hablar de esta dureza de la vida. Si la película hubiese sido fotografiada en color se habría convertido en algo demasiado bello. Por eso el blanco y negro es el contraste. No queríamos hacer un film de turismo ni un documental tipo Discovery Channel. Por eso lo más importante era la historia. Hay escenas que tuvimos que recortar en el montaje definitivo y me encantaría recuperar en el futuro. Escenas tan hermosas que casi nos obligarían a cambiar el título. Hay una estética, por supuesto, pero lo que se cuenta es lo primordial. La clave está en el equilibrio.

La historia está relativamente fragmentada. ¿Estaba previsto así en el guión? ¿O fue una cuestión de postproducción?

Pensamos en cambios. Tuvimos dudas en cuanto a la idea inicial, que era efectivamente no hacerla lineal, más que nada por nuestros propios enemigos internos. A lo mejor la génesis surge de la existencia de ese amigo imaginario que todos hemos tenido cuando éramos niños. Otra imagen que da origen a la película es la tira cómica “Calvin y Hobbes”. Por otra parte soy un sociólogo y los problemas de las personas que viven en Ladakh tenían que aparecer irremediablemente. Si visitas esta región te das cuenta de que Karma podría ser cualquier de sus habitantes. Son problemas de la vida diaria. Una historia que tenía claro cómo contar y qué tipo de onirismo quería atribuirle. Valoramos hacerla menos complicada pero me aconsejaron quedarme con la idea que siempre tuvimos. Sólo añadimos en la postproducción la voz en off final. Esa frase se insertó para que quedase claro que Chomo no existía.

Entrevista: David López

Traducción: Pedro Jesús Castillo

Azaria en 23/07/2008

Me encantaría poder ver esta película. He visto cine de la India, pero todo lo que he visto es Bollywood y aunque hay elementos que me gustan mucho, también me gustaría poder ver este tipo de producciones.

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