Septimo Vicio - El cine visto desde otros t iempos

Entrevista a Carlos Díaz Maroto

Publicado: 17/05/2007

El crítico de cine Carlos Díaz Maroto ha sido el primer miembro del jurado confirmado por la organización del IIº Festival de Cortometrajes de El Escorial para esta edición 2007. Nuestro director David López lo ha entrevistado en exclusiva para El Zoom Erótico, blog oficial del festival.

Carlos, ¿cómo recuerdas aquellos comienzos en “Morpho”, uno de los primeros fanzines españoles especializados en cine fantástico?

Con nostalgia. Por aquel entonces yo estaba algo aislado en mi afición, y encontrarme con gente con gustos similares fue algo importante para mí. Yo ya escribía, siempre había sentido ese apego, en particular ficción. Comencé a escribir en “Morpho” y, a partir de ahí, todo se fue encadenando...

Poco después, llegaría tu propio fanzine, "Sueño del Fevre".

Sí. Era una época de eclosión de fanzines. Había muchos por aquel entonces. Unos me gustaban más y otros menos, obviamente, pero a todos les veía un “defecto”: me sabían a poco, tenían muy pocas páginas. “Sueño del Fevre” nació para cubrir una laguna en el fandom que yo veía: como nadie lo hacía, lo hice yo. En su primera etapa, en realidad, era dos fanzines en uno: uno literario, y otro cinematográfico. En principio, hasta pensé en hacer dos portadas separadoras, y dividirlo al 50 %. Pero pensé que era mejor darlo todo mezclado, sin saberse qué venía a continuación. Fue una etapa maravillosa, aunque lo peor era ir de librería en librería y que los dependientes lo dejaran guardado en cajas durante meses. Aún así, se ganó un gran prestigio; bien distribuido hubiera sido mejor aún...

Hace un año preguntaba a Carlos Aguilar como veía la mutación de aquel mundillo del fanzine ahora reconvertido aparentemente en toda una red de blogs y webs. ¿Qué opinas del asunto?

Por un lado es maravilloso. Mucha gente con cosas que decir tiene ahora acceso a expresarse y a llegar a miles de personas que antes resultaba inviable. Sin embargo, el placer de hacer tu propia publicación, de forma artesanal, con tijeras y máquina de escribir... Hoy es imposible, y los pocos “fanzines” que hoy persisten poco tienen de aquello: ahora son prácticamente revistas profesionales en el sentido estético.

En este sentido podríamos destacar la creación de Pasadizo.com, la web que diriges desde hace años dedicada al fantástico. ¿Cómo valoras la experiencia de estos años trabajando en este soporte?

Muy positivo. En cierto modo, es como seguir haciendo “Sueño del Fevre”. Publico lo que deseo. Por un lado escribo, y por otro lado coordino a una serie de estupendos colaboradores; unas veces les encargo cosas, pero la mayoría ellos dicen “¿te hago esto?”, y siempre ha venido de maravilla para otorgar una personalidad concreta a pasadizo. Lo único con lo cual no estoy del todo contento con pasadizo es con su sentido de proporción: me gustaría ofrecer más textos sobre literatura y cómic; nos centramos excesivamente en cine, algo inducido por las preferencias de todos los colaboradores, entre ellos yo.

Háblame un poco de tu producción bibliográfica. En ella tienen cabida desde los mitos del cine de terror, como el vampiro o el hombre lobo, hasta iconos del cómic como Batman.

Antes he hablado que todo venía encadenado. A mi colaboración con “Morpho” vinieron más con otros fanzines, hasta el mío propio. Mi primer libro debiera haber sido un número especial de “Sueño del Fevre”, conmemorando el aniversario de la publicación de la novela “Drácula” de Bram Stoker. Uno de los colaboradores de ese número, Roberto Cueto, acababa de publicar un libro sobre música de cine con Nuer, y me comentó la idea de convertir ese número de “Sueño...” en un libro. A la editorial también le gustó la idea y la cosa siguió, escribiendo entre Roberto y yo “Drácula, de Transilvania a Hollywood”.

Lo de Batman surgió de una idea de colaborar con otro amigo, Luis Alboreca, experto en cómic. En principio la idea era sobre Superman, se lo ofrecimos también a Nuer, y ellos nos dijeron que ya tenían firmado contrato sobre el tema (libro que después no aparecería). Así pues, de inmediato dijimos: “Pues entonces Batman”; y aceptaron. Ambos personajes nos interesaban, así pues nos daba lo mismo uno u otro. En principio, la idea era que Luis escribiera la parte de cómic, y yo la de cine, pero finalmente, ambos trabajamos indiscriminadamente en todos los apartados, escribiendo “Batman, de Bob Kane a Joel Schumacher”, en guiño irónico al libro de Drácula.

Mi libro “Cine de vampiros: una aproximación” debiera haber sido, inicialmente, un folletito de 36 páginas, o así, con motivo de un ciclo de películas de la temática que iba a proyectar el Cine-Club Recerca, de Palma de Mallorca. La cosa se fue inflando y, finalmente, surgió como el nº 1 de una colección de libros de cine por parte de Recerca. La intención no era hacer la reflexión definitiva del género, sino lo que dice el título: una aproximación. El libro se vendió bastante bien, así pues, tras la idea de un mito, nos volcamos a otro: el hombre lobo. Pero como el previo había funcionado, aquí la intención fue explayarse más... Sin embargo, problemas económicos condujeron al cierre de la línea de libros por parte de Recerca, quien se volcó a partir de entonces a publicar comics, área en la cual siguen. El libro ya estaba escrito, se lo ofrecí a Jaguar –años después-, les gustó y sólo hube de actualizarlo.

No puedo dejar de preguntarte por las últimas incursiones cinematográficas de estos personajes y criaturas de la noche. ¿Te han gustado las recientes películas que los han rescatado?

Sinceramente, no me han gustado en exceso. Muchos cineastas actuales piensan que la acumulación ya es suficiente para compensar la falta de ideas. Lo de “La Liga de los Hombres Extraordinarios” es de juzgado de guardia, máxime teniendo en cuenta que procede del estupendo cómic de Alan Moore, y lo de “Van Helsing” es peor aún. “Underworld”... Todo es más de lo mismo: narrativa superficial, planos ultra-cortos, explosiones y música a toda mecha... Apabullar, más que convencer.

Otro de tus libros destacados está centrado en King Kong y su colosal presencia en el cine. ¿Qué significa este gran gorila para la historia del cine fantástico?

King Kong es algo fundamental. Schoedsack y Cooper, y Willis O’Brien también, consiguieron conectar con el inconsciente colectivo de todo espectador, reflejar un mundo onírico original pero que, al tiempo, todos conocíamos en cierto modo. Es una de las obras primordiales del cine, y de ella han surgido infinidad de lecturas, desde meramente cinematográficas hasta sociales y freudianas.

¿Te gustó la versión de Peter Jackson?

Nada de nada. Quizás mi opinión no fuese tan negativa si, antes de surgir la película, a Jackson no se le hubiera llenado tanto la boca de auto-halagos. Si hubiera sido más humilde... Antes, y después. La película, una vez más, es una sobresaturación donde se pierde la magia, el encanto, la fantasía... Todo es un espectáculo hueco, más una montaña rusa que cine con personajes, imaginación, un sentido de la narrativa...

Sé que estás trabajando en una nueva publicación que versará sobre el western. ¿Qué nos puedes adelantar?

El libro tiene una estructura que tiene mucha tradición en países anglosajones, pero que aquí apenas se da. Y debiera haber más, muchos más, a mi juicio. Es, digamos, como una especie de “Guía del Cine” de Carlos Aguilar, pero sólo centrada en el western. Creo que de este género hay muy poca bibliografía en castellano. Estaba harto de ver que, en los periódicos, ante la proyección de cualquier película del oeste en televisión, el comentario fuese el tópico “western convencional que bla bla bla”, cuando en muchas ocasiones, de convencional nada. No había lugar al que acudir para informarte sobre cualquier película del género, salvo que fuesen los habituales clásicos de Ford, Hawks y demás, y tener cierta información clara al respecto. De ahí me planteé hacer el libro...

Y ahora vayamos al meollo de la cuestión. Este año serás miembro del jurado de Escorto 2007, el Festival de Cortometrajes de El Escorial. Esto no es nada nuevo para ti que ya has participado en otros certámenes. Dedicándose éste exclusivamente al corto, me gustaría saber cómo valoras un medio fílmico que, a diferencia del largo, cuenta con un metraje limitado donde la capacidad de síntesis parece fundamental.

No lo valoro de forma especial. No importa la cantidad, sino la calidad. Da lo mismo que dure cinco minutos que tres horas, mientras los resultados sean positivos y se adecuen a la extensión requerida. Soy un gran aficionado al género fantástico, tanto en cine como en literatura. En literatura hay una gran tradición del cuento breve, a veces hasta ultra-corto, del cual hay auténticos maestros. Escritores como Fredric Brown te escriben historias de cinco líneas, literalmente. Ahí está concentrada toda una idea, no es preciso más. El corto debiera ser algo similar, con respecto al cine. Hay muchos cortos que se circunscriben exclusivamente a dos personas ante una mesa de un bar, hablando banalidades. Eso no es cine; es más bien literatura, o teatro, o simplemente una paja mental. Hay que saber hacer uso del lenguaje cinematográfico, y buscar una buena historia que necesite ser contada en un breve lapso de tiempo y nada más.

¿Se puede contar una buena historia en menos de treinta minutos?

Por supuesto. Ya lo he dicho antes. Cada historia, cada idea, tiene su tempo propio. Cuando Alfred Hitchcock amplió el metraje de “Alfred Hitchcock presenta...” a “La hora de Alfred Hitchcock”, quedó muchas veces patente que historias que previamente funcionaban en treinta minutos perdían fuelle al inflarlas a una hora. En “Twilight Zone” hubo una temporada que, de igual modo, se infló la estructura a una hora y, viendo que no funcionaba, se retornó a la estructura de media hora. Media hora, diez minutos... Tanto da. Mientras se narre algo interesante...

Este año el cortometraje español ha vuelto a ser reconocido fuera de nuestras fronteras, incluyendo dos nominaciones a los Oscars, retomando el testigo de Nacho Vigalondo. ¿Qué opinas del actual panorama del cortometraje realizado en nuestro país?

Bueno, antes tuvimos incluso a Fresnadillo. Cuya carrera, por cierto, me da cierta lástima. Tras el éxito con su corto, lo que ha tardado en seguir adelante... Ahora, por fin, está haciendo su segundo largo... Si ha mostrado tal éxito de público y crítica, ¿cómo es que cuesta tanto seguir adelante? En este sentido, no puede sentirme sino algo pesimista (más por culpa de nuestra industria que por los propios autores), aunque cierto es que hemos avanzado bastante en el terreno del corto. Recuerdo que cuando yo era pequeño e iba al cine de barrio, junto a las dos películas habituales a veces nos ponían un corto, sobre cerámica asturiana o sobre las rías gallegas. ¡Era insoportable! Ahora, por fin, tenemos gente que tiene cosas que contar y, lo mejor de todo, que sabe cómo contarlas. Aún necesitamos una industria que apoye esto, que se puedan hacer cortos en cantidad y calidad como las joyitas que nos venían años atrás de los países del Este.

Y los festivales, ¿te parecen realmente un buen comienzo para el recién llegado al mundo del cine? ¿Crees que son un buen punto de partida?

Por supuesto, los festivales son esenciales, ya que el lugar indicado, es decir, la sala de cine “convencional”, escasa atención le presta. Ahora bien, hay algo que siempre me ha chocado. Se supone que quien hace cortos es alguien que empieza, que intenta crear una tarjeta de presentación mostrando sus aptitudes y desea meterse en el mundo del cine. Después, veo cortos con una fotografía profesional, que como protagonista tiene a un actor del calibre de Emilio Gutiérrez Caba... Estoy de acuerdo con esto, desde luego. Pero también me gustaría que los festivales tuvieran un hueco para el aficionado amateur, el que con una cámara de vídeo y sus amigos del barrio rueda algo; el que no tiene medios y lo suple con imaginación. Hay que apoyar a esos aficionados, debe premiarse a los más imaginativos para que su siguiente corto sea profesional, y luego, si quiere, haya una industria que le acoja (que este ya es otro cantar).

Me gustaría saber si recuerdas algún cortometraje que te haya impactado especialmente.

Españoles y actuales, los hay que me gustan, que me parecen curiosos... Pero ninguno que me haga babear con el entusiasmo con que acojo el cine del suizo Raoul Servais, por ejemplo, realizador al que admiro profundamente. O una joya que he descubierto recientemente, una adaptación de “El corazón delator” realizada por Jules Dassin en los 40... Aunque, ahora que cito a Poe, la adaptación de ese mismo cuento hecha recientemente aquí, por españoles, en animación, y con narración del mismísimo Bela Lugosi, me pareció una maravilla. Pero, por lo general, hay un sector del corto español, y del largo, que está demasiado enamorado de sí mismo, y lo que precisa es intentar enamorar al público, seducirlo. Al fin y al cabo, el cine es un arte comunicativo, y sin público no tiene sentido.

Creo que por hoy será todo. ¿Algo que quieras añadir?

Sólo felicitaros por el festival y el servicio que brindáis a nuestro cine. Y de paso, clamar por un festival grande e importante en Madrid capital, como los primeros años del Imagfic.

Bueno Carlos, muchas gracias por estos minutos. Nos vemos en Escorto 2007.

Un saludo a todos, y gracias por la atención que me dispensáis.

DAVID LÓPEZ GONZÁLEZ

Fuente: David López / El Zoom Erótico

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