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"Sparrow": Hong Kong I Love You

Publicado: 03/05/2008

Como el propio Johnnie To indicó en la presentación previa al estreno nacional de su última película, ésta podría convertirse en una auténtica sorpresa para sus seguidores más acomodados, los mismos que identifican exclusivamente la obra de su autor con thrillers rompedores como “Election” o “Breaking News” y olvidan que su extensa filmografía siempre ha destacado por todo menos por la estabilidad y la continuidad.

sparrowto6Y no es que To imprevisiblemente cambie de registro o apueste por nuevas fórmulas narrativas y formales. Simplemente se esfuerza en ofrecer una película para todos los públicos en un sentido amplio, un film perfectamente disfrutable para una audiencia holgada que acudiría en masa a las salas de cine si la producción fuese estadounidense y el reparto lo constituyesen estrellas del firmamento hollywoodiense. Porque su particular homenaje a la ciudad que lo vio nacer como persona y como director (Hong Kong) también lo es a su figura, a su estilo, a sus inseparables compañeros de profesión y, en definitiva, a sus incondicionales, a los que regala apasionado un dulce, un trabajo juguetón, refinado y elegante de embriagador toque clásico que hará las delicias incluso de alguno de sus detractores.

Simon Yam es el irresistible truhán que lidera una banda de pícaros rufianes entre los que se encuentran otros habituales de la casa como Lam Ka Tung. Kei y sus tres hermanos se dedican a robar carteras y relojes a turistas y transeúntes despistados en el centro de la ciudad con una sutileza y una destreza que transfiguran su juego diario de supervivencia en un ballet perfectamente planificado y ejecutado. En su ocioso tiempo libre, Kei pasea en bicicleta por las calles de Hong Kong fotografiando aquellos pequeños detalles que la frenética transformación de la gran urbe asiática aún no ha podido arrinconar. Es aquí donde su realizador rinde tributo a una ciudad que muta y evoluciona pero que en esencia querría seguir siendo la misma. Su sobrecogedor skyline y su bullicioso espacio público en armonía con la danza cotidiana de sus habitantes. Ésa es la metrópoli de To pero también de Kei, obstinado en realizar en blanco y negro sus fotografías, pues el color engaña, difumina la verdadera inherencia de la capital que tanto ama. Sin perder el tono amable y risueño, los cuatro bribones acabarán en un aprieto cuando conozcan a una atractiva joven (Kelly Lin), encuentro para nada azaroso y que los obligará a demostrar el potencial de sus habilidades. Del mismo modo que el gorrión comparte su nombre con el de los carteristas en el argot local, la joven es un hermoso pájaro enjaulado, prisionera de un hombre de avanzada edad que guarda bajo llave su pasaporte y que la vigila ininterrumpidamente. Fascinados por la belleza y la aparente fragilidad de ésta, Kei y sus compañeros no tardarán en demostrar que los granujas también tienen su flaquezas.

sparrowto5Así es el libreto de Chan King, Fung Chih y el equipo creativo de Milkyway Image. Tópico y recurrente pero provisto del hechizo y la seducción que precisamente nos hace sonreír durante todo el metraje e invoca la plena simpatía hacia unos personajes al margen de la ley, tal y como ya ha sucedido en otras piezas de su director. Como la cuadrilla de Sinatra pervertida por Soderbergh para la posteridad, To otorga clase y estilo a estos entrañables golfos, dotando al film de esa pincelada chic, sofisticada y erótica que la trama requería. Y en ese sentido, dos menciones muy importantes. La primera, su banda sonora, acertada y maliciosa, una veneración devota a otros tiempos de la que tan buen partido han sacado grandes plagiadores del cine contemporáneo. La segunda, su desenlace, una palpitante y exquisita coreografía bajo la lluvia en la que las pistolas del pasado se sustituyen por paraguas y en la que Kei hace frente a la prueba de fuego que razonará su valía como carterista. Impagable.

Por supuesto, podríamos reseñar inevitablemente el ejercicio técnico de To. Soberbio, desmedido, rítmico, casi musical. Planos y travellings que continúan dejándonos boquiabiertos y que hacen palidecer a sus más próximos competidores. Ninguna novedad al respecto, pero en esta ocasión clamaría por su exclusivo visionado en pantalla grande, el único lugar privilegiado donde el Hong Kong de To puede desvelarse en todo su esplendor.

No estamos ante ninguna obra maestra, no hay profundidad ni complejidad alguna, sino puro entretenimiento pero con distinción y gusto. Quien busque sobriedad y aspereza, chocará con un producto radiante y travieso. Y qué quieren que les diga, este “Sparrow” es una gozada.

David López

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