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"El orfanato" por David López

Publicado: 04/10/2007

Evidentemente, hay muchas formas de rematar una obra primeriza y aunque el resultado de ésta nunca debería considerarse tajante e inamovible, lo cierto es que un buen comienzo siempre abrirá futuras puertas a nuevos intentos en los que se confirma para bien o para mal.

En el caso de “El orfanato”, Juan Antonio Bayona sorprende gratamente, no porque el film con el que debuta sea una osada muestra de originalidad e inventiva, sino porque esta película está filmada con una maestría y un pulso firme poco frecuente en un realizador novel. Y es que Bayona no sólo demuestra pasión por el género, sino principalmente confianza para reciclarlo en material propio y familiar al que dotar de sugerencias y hallazgos.

Guillermo del Toro desde luego sabe apostar y este guión de Sergio G. Sánchez es un excelente decálogo de lo que el relato clásico de fantasmas ofrece. No falta la fastuosa mansión que se pierde en pasillos en penumbra, el bosque tétrico, las habitaciones olvidadas por el tiempo que esconden oscuros secretos como viejas y deterioradas películas de Súper 8 o esos pianos que tanto juego dieron en algunos títulos fundamentales en la videoteca de todo cinéfago que se precie. Gozosamente, estos elementos siguen funcionando a la altura de antaño, siguen provocando sobresaltos en las butacas y continúan emocionando cuando la ocasión lo requiere. Por ello prima la sabiduría de transformar esta tragedia en un drama de ribetes fantásticos que recupera variantes temáticas tan eficaces y resultonas como son aquellas que remiten a la maternidad, la pérdida de lo amado o la fe en lo que está más allá de los límites de nuestra razón.

Por supuesto, Bayona y Sánchez beben de otras fuentes no menos interesantes, tanto clásicas como contemporáneas, resultando oportuna incluso la comparación con el “Dark Water” de Hideo Nakata, con el que comparte bastante especialmente en su resolución. La visión macabra y violenta del universo del mismo Guillermo del Toro también debió dejar una profunda impronta en Bayona, capaz de filmar una mandíbula salvajemente desencajada en un plano que haría las delicias de Cronenberg. Y ahí reside la gran virtud de su director. Absorber como esponja, plasmar con personalidad propia. Y si encima puedes ostentar la capacidad de asustar e inquietar al espectador sin efectos especiales y recurriendo a los trucos tradicionales, pues mejor imposible.

Como era de esperar, el producto mantiene la altura porque sus actores lo están igualmente. En cualquier caso, Belén Rueda defiende su protagonismo absoluto con buena nota, ofreciendo un despliegue dramático contenido, creíble y sobrio que ya comenzaba a relucir en “Mar adentro”. De ahí que sea la estrella y el soporte de este film, aunque la fugaz aparición de Geraldine Chaplin deje para la posteridad algunos de los minutos más escalofriantes del metraje.

Más allá de los inevitables “ya visto” o “una más”, queda la sensación de haber disfrutado de un entretenimiento de primera, rodado y narrado con acierto y gusto, que la falta de riesgo la suple con sensibilidad y oficio.

David López

yo en 19/03/2009

es lo mejor q e visto,ojala sigan asi

laura en 20/01/2009

desde que vi el orfanato con una amiga tomas nos esta penendo y eso es bkn

amairani rbd en 24/05/2008

la pelicula esta hermosa , da pokito miedo pero la verdad esta hermosa los felicito x el trabajo y x k todo parece real la neta y el final esta triste pero bueno no importa aunke llore pero FELICITACIONES bye

123 toca la pared¡¡¡¡

guillem en 12/05/2008

la pelicula ma encantat es d best!!!!!!!!!!!

carlos polite en 15/10/2007

Resulta estimulante ver como la producción nacional también puede generar fenómenos mediáticos que provocan ansiedad al personal por ver una película. Esto resulta absolutamente independiente de la calidad que finalmente el producto pueda tener (y a éste calidad no le falta), la cuestión es llevar a gente al cine. El fenómeno empezó en Cannes y desde entonces esta opera prima de J.A Bayona no ha parado de publicitarse en todos los medios de comunicación hasta ser la candidata al oscar por España, un valor seguro en la taquilla y un fenómeno que ha traspasado fronteras.

Este tal Bayona desde luego tiene talento, es indudable. No existe nada novedoso en su película, que no deja de ser un refrito de un montón de otros films, como “Poltergeist”, “Los otros” o cualquier otra película de casa encantada y un cuasi plagio de una película francesa de hace un par de años titulada “El Internado”. Sin embargo, consigue situarse claramente por encima de la media sin resultar una película extraordinaria. Bayona tiene la lección bien aprendida, sabe como manejar los resortes del suspense para conseguir que la gente se sobresalte con golpes de efecto basados fundamentalmente en el sonido que hemos visto una y otra vez en muchos otros títulos. A eso se le suele llamar saber hacer. A pesar de ello algunas veces abusa de ellos, pero por ello no dejan de resultar impactantes.

El guión es eficaz sin resultar nada del otro jueves. La historia se sigue con interés a pesar de que según avanza el metraje va resultando más previsible y si alguien ha visto el internado, sospechosamente previsible. Pero es Belén Rueda quien se lleva la palma. Está sencillamente extraordinaria en su papel de madre coraje que hará lo que sea para recuperar a su hijo. Su dolor se siente y su angustia se comparte. Una interpretación de rompe y rasga y que a buen seguro le proporcionará un premio en forma de pintor universal.

Resulta una opción de lo más entretenida y una opera prima de lo más estimulante. Para seguir de cerca los pasos de esta tal Bayona.

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