"Blood Brothers" por David López
Publicado: 13/10/2007
Superproducción lujosa y elegante coproducida a tres bandas entre Taiwan, Hong Kong y China, “Blood Brothers” aterriza en Sitges 2007 tras cerrar la última edición de la Mostra de Venecia.
Como suponíamos, la cinta dirigida por Alexi Tan destaca, sobre todo, por su encanto luminoso y seductor, tomando como modelo gran parte de los tópicos del cine de gangsters facturado en Estados Unidos, exagerando con frecuencia sus elementos hasta tal punto que rozan la caricatura y resultan más cercanos a la estética de una novela gráfica. Claro está, asumiendo dicha influencia, Tan se esfuerza por recrear aquellos maravillosos años 30 en los que por supuesto no falta el cabaret, el espectáculo de variedades, el glamour de la floreciente industria cinematográfica y la belleza que sólo conduce a un fatal destino encarnada en la presencia de Shu Qi.
Esto no tendría mayor interés si Tan no lo confrontase con las características propias de la cinematografía asiática autóctona. Por ello la trama navega por la épica trágica del thriller made in Hong Kong otorgando un papel relevante a la iconografía estilizada y poética que de antemano solemos atribuir a dichos productos.
Por ello, en la resolución de esta historia prototípica de la clásica triada que forman amistad, lealtad y ambición, encontraremos por supuesto violencia y acción que remiten directamente al cine del primer John Woo, productor de ésta e inspirador de su punto de partida. Del original de Woo, retoman los personajes, la premisa básica, el conflicto moral y, como ya comentaba, la planificación de tiroteos.
Y es aquí donde no hallaremos nada nuevo que ya no hayamos visto, incapacitado Tan por adoptar la suficiente personalidad con la que ofrecernos algo novedoso. Incluso no son pocas las ocasiones que la imitación se torna en parodia al intentar recrear uno por uno los puntos de esta paradigmática concepción del universo criminal.
Drama romántico y cine negro referencial para un entretenimiento con clase y nada más, al que le falta la chispa y la emoción necesaria para triunfar más allá.
David López
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