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"Boarding Gate" por David López

Publicado: 14/10/2007

Cuando se trata de un tipo tan singular como Olivier Assayas, las expectativas siempre son justificadamente altas, principalmente porque el antaño crítico de Cahiers du Cinéma ha sabido conjugar su contrastada pasión cinéfila con imágenes y textos tan rabiosamente contemporáneos como personales, en los que los fetiches propios se confrontan con toda una tradición cinematográfica en la que el pasado es futuro.

En este contexto, no reconoceré sorpresa alguna en calificar “Boarding Gate”, no sólo como una de las mejores películas proyectadas en este Sitges 2007, sino uno de los proyectos más coherentes, desbordantes y excitantes de una irregular temporada. Porque esta nueva obra es más que Assayas en estado puro, es la renovada confirmación (y van) de que el cine no es una historia lineal y unidireccional, sino una esponja que absorbe lo glorioso de cada casa y lo moldea con la mira puesta en algo bien distinto.

“Boarding Gate” es el encuentro definitivo entre la vanguardia francesa y el polar hongkongés, entre la libertad creativa de la generación de Godard y el frenesí estilístico del pelotón de fusilamiento al que pertenecen John Woo, Ringo Lam o Tsui Hark.

Aún no he podido olvidar el júbilo del primer visionado de este thriller postmoderno en el que la redención, las nuevas tecnologías y la reflexión sobre la complejidad del concepto de red en un mundo global reclaman un punto y aparte.

A pesar de su elegante y gélida factura, lo cierto es que Assayas imprime una explosiva tensión erótica en cada plano de esta joya. La historia de Sandra, una joven exprostituta de turbio pasado que desea empezar de cero sirve al realizador galo para construir una trama sobre segundas oportunidades con dos partes claramente diferenciadas.

En la primera, asistimos al encuentro crepuscular entre Sandra y un antiguo amante, interpretados por una Asia Argento y un Michael Madsen superiores que nos dejan para la posteridad un encuentro perfectamente planificado/filmado erigido a costa de la dualidad entre repulsión y atracción. Durante intensos minutos, Assayas aproxima la cámara a la intimidad de dos auténticos animales físicos en los que guerra y amor apenas si se distinguen. Con la misma pulsión pasional que las cabezas visibles de la nouvelle vague, el director de “Irma Vep” sublima la relación amorosa/sexual en un acto de consumación y cumplimiento que proporciona uno de los mejores ejercicios cinematográficos que un servidor recuerde haber vislumbrado en la pantalla de cine.

Inmediatamente, como si de un puñetazo en el estómago se tratase, Assayas nos lanza al caos y el desenfreno de la gran urbe internacional, el cosmos altamente tecnificado y políglota que aquí y ahora encarna Hong Kong, representante cualificado de un mundo donde el dinero se mueve más rápido que cualquier otra realidad configurando un entramado de negocios turbios y tentaciones nocturnas en el que uno puede sentirse tan perdido como Sandra, pequeña pieza de un puzzle planetario que descubrirá que el paraíso no es tal. A partir de aquí, el film se mueve con fluidez cinética y sofisticada vitalidad por el thriller criminal con traiciones, muertes y tiroteos dignos de Johnnie To, prueba indispensable que Sandra debe superar para alcanzar la paz que tanto anhela.

Lo increíble es que por encima de todo, este “Boarding Gate” es una arrebatadora historia de amor que alcanza su máxima expresión en una última escena en la que el personaje al que da vida una sexy Asia Argento sustituye el odio y la venganza por el perdón que ella misma ansiaba para partir de cero. La hija del gran maestro trasalpino se convierte así en una nueva heroína del cine de Assayas, icono indiscutible de la supervivencia en una sociedad que devora fugazmente a sus individuos.

Pues bien, Assayas no se conforma con esto, y del mismo modo que en “Demonlover” o “Irma Vep” recurría a la multirreferencialidad y a las diversas lecturas, aquí se permite todo tipo de transgresiones. ¿Acaso no lo es transformar a Kim Gordon -la guitar hero de Sonic Youth- en líder de la mafia de Hong Kong con chocantes diálogos en cantonés? ¿Y remitir al universo blog y sus aportaciones en la edificación de la nueva historia escrita de la ciencia ficción?

El cine del nuevo milenio se vive aquí y ahora, y Olivier Assayas no es sólo un espectador aventajado, es un creador privilegiado e intempestivo. Por supuesto, "Boarding Gate" es una nueva obra maestra del género.

David López

lugon en 22/10/2007

suscribo tu comentario david totalmente, m parecio una d las mejores pelis d Assayas, y ya es decir

nestor en 16/10/2007

Lo reconozcvo, no tenia ni puta idea d quien era assayas, nunca habia visto una peli suya y m meti a ver esta con mi novia sin saber que me esperaba. Y reconozco que la peli m dejo totalmente flipado, tiene un ritmo acojonante y asia argento esta tremendisima

Ray en 16/10/2007

joder macho, despues d leer tu critica creo q m voy a suicidar por habermela perdido, en su lugar vi Rec, pero por lo leido esta era mucho mejor

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