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Otras propuestas de Sitges 2007

Publicado: 17/10/2007

Antes de finalizar el reportaje que este año hemos dedicado al Festival de Sitges, recordamos en breves reseñas algunos de los títulos restantes que pudimos ver en el festival y que, a falta de los comentarios acerca de "Mr. Lonely" y "Hotaru", así como de un par de clips, cierran este especial.

Tras mucho tiempo escribiendo, a modo de preview, sobre “Teeth” de Mitchell Lichtenstein (sí señores, el hijo del artista pop en el que todos estáis pensando), aún sigo dándole vueltas a la decepción que me produjo verla finalmente en el Festival de Sitges cuando a priori era de una de las películas más deseadas por un servidor. Y ojo, que este pequeño proyecto está filmado con gracia, sus dosis de humor negro no son desacertadas y sin duda Jess Weixler es todo un descubrimiento. Pero en el fondo subyace la sensación agridulce de que se trata de una comedia norteamericana, que a pesar de su coartada independiente, cae en los tópicos del humor teen y sus ironías no alcanzan la corrosividad y la mala leche que podría esperarse. Es loable su intento de convertir a la jovencita Dawn y su vagina dentata en algo así como la nueva superheroína americana pero la película se queda en lo más banal y obvia incidir en profundidad en cuestiones más punzantes y candentes. Como mínimo, es simpática y entretenida.

Claro, que al enfrentarse sin expectativas al innecesario remake del “Halloween” de John Carpenter perpetrado por Rob Zombie uno no tiene nada que perder por ejemplo. Como suponíamos, la comparación directamente no tiene sentido porque supone hundir el film del otrora líder de White Zombie en el peor de los infiernos. Sinceramente, lo mejor de la película es el impresionante desfile de caras conocidas para el aficionado: Malcolm MCDowell, Brad Dourif, Udo Kier, Danny Trejo, Ken Foree, Adrienne Barbeau, Sybil Danning o Dee Wallace. Casi nada. Jocoso el intento por darle un origen y una familia al bueno de Michael Myers pero poquita cosa.

Con mayor apego por la originalidad y el riesgo, aunque con diferentes resultados, nos quedamos con “Dainipponjin” y “The Nines”.

La primera abre con una de las premisas más elocuentes del año: un mockumentary centrado en un superhéroe japonés en plena decadencia que alterna los problemas familiares y cotidianos con su trabajo como adalid de la justicia y la protección de la humanidad luchando contra los monstruos gigantes que continuamente invaden Tokyo. Es ésta la máxima expresión de la deconstrucción del superhéroe propuesta por titanes como Alan Moore o Frank Miller, que aquí se traduce en una renovación-parodia del kaiju eiga y el sentai. Se inicia con mano firme, humor endiablado y reseñable factura (los efectos especiales desde luego lo son) en sus primeros minutos de nostálgica descripción, pero según avanza la función se hace algo repetitiva y pierde gran parte de la fuerza cinematográfica que dejaba intuir en principio. Con todo, lo mejor es su desenlace, auténtica marcianada con maquetas, cartón piedra, efectos prehistóricos y trajes de saldo, ruptura con todo el metraje anterior pero que certifica con extravagancia y genio las preferencias de las nuevas generaciones para las que los héroes de antaño son meros recuerdos del pasado.

En cuanto a “The Nines”, debut en la dirección del reconocido guionista John August, la cuestión se torna en rompecabezas incomprensible y disparatado, a menos que uno deje de lado las convenciones lógicas y apueste por introducirse en este relato sin precauciones y sin prejuicios. En el fondo, es una reflexión acerca de nuestra actitud de demiurgos creadores vinculada a los universos paralelos que ofertan las posibilidades de Second Life o Los Sims. La sentencia de Voltaire referida a la búsqueda del mejor de los mundos posibles indica la lógica a seguir por esta narración dividida en tres episodios que no son sino diferentes tanteos de perfección creativa teniendo en cuanto una serie de opciones y personajes. Vamos, una forma muy gráfica de explicar como cada uno de nosotros nos sentamos frente a la pantalla convertidos en semidioses que cambian la configuración de su juego favorito hasta que dan con la que mejor se adapta a sus necesidades, sólo que en la película significa relegar al olvido a personajes dando preferencia a otros, con la correspondiente resistencia de éstos a convertirse en pasto de la omisión. Interesante propuesta pues que seguramente gane (o pierda) con cada nueva revisión. Con referencias significativas a la ambigua telerrealidad, al menos promueve la discusión posterior a su visionado.

David López

Jorge en 18/10/2007

Es curioso, a mi m paso algo parecido, Teeth tambien m defraudo

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