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Oficial: "Vengeance" de Johnnie To

Publicado: 29/05/2009

Macao. Podría ser un día cualquiera pero todo apunta a que no será así. Irene Thompson apura los últimos detalles del almuerzo en la cocina mientras da la bienvenida con un dulce gesto a su marido y sus hijos a través de las imponentes ventanas de la casa. Unas amenazantes figuras encapuchadas irrumpen en el tenue reflejo del cristal. La comida espera en la mesa pero alguien llama a la puerta. Entonces corre la sangre. Disparos a bocajarro sin miramientos ni misericordia. Los muertos llegan. Ante el rostro aterrado de unos niños inocentes que se esconden en un armario una silueta duda pero finalmente termina su trabajo con la frialdad que se le presupone a un asesino. Pero han cometido un tremendo error, pues ella sigue viva. Irene se recupera de las secuelas del crimen en un hospital, incapaz de articular una sola palabra. Ahora es una presencia paternal, silenciosa e imperturbable, la que se acerca a la cama donde descansa. Su mirada exhibe serenidad pero también una historia complicada y tortuosa. Acaba de prometerle a su única descendiente que habrá ojo por ojo. "Quien deja vivo al ofendido, ha de temer siempre a la venganza" escribía Quevedo. Alguien en la ciudad tiene mucho de lo que preocuparse a partir de ese preciso instante.

vengeance-ws3Secos, contundentes y estilizados. Así son los primeros minutos de "Vengeance", el penúltimo esfuerzo del más renombrado de los realizadores que han hecho valer el Hong Kong noir como uno de los vástagos más fascinantes del thriller contemporáneo. Y precisamente, cuando se es tan devotamente fiel a las señas de identidad y los arquetipos, si bien se deja poco margen a la sorpresa, rara vez defrauda cuando uno es maestro en su terreno.

Johnnie To sigue siendo Johnnie To. La colaboración financiera de Milky Way Image con la francesa ARP apenas si se presiente en un largometraje que pretende rendir tributo al polar melvilliano para regocijo de las firmas neófitas del Cahièrs du Cinéma. No en vano, el historial reciente de To lo emparenta con la obra última del autor de "Círculo Rojo", con sus personajes masculinos de una sola pieza que parecen profesar devoción por un código de honor cuyos vestigios se pierden en la tradición. Si Jean-Pierre Melville otorgó toda su confianza a Alain Delon para que encarnase sin inmutarse a su samurái, el cineasta asiático hace descansar el peso de la función en el veterano actor y músico parisino Johnny Hallyday, cuyo rol toma aquí prestado su nombre del Jef Costello de "El silencio de un hombre".

Hallyday interpreta con elegancia y distinción europea a ese padre que promete a su hija ruido en los bajos fondos. Un chef de la capital francesa cuya habilidad con la pistola arroja luz sobre su pasado, el de un mercenario que no dudaba un segundo en apretar el gatillo. Pero en la antigua región administrativa de Portugal en la costa sur de China es sólo un extranjero desorientado que busca nombres y respuestas. Por ello recluta los servicios de un trío de profesionales que conforman los siempre eufóricos Anthony Wong, Lam Ka-tung y Lam Suet, implacables en sus cometidos, íntegros e incorruptibles por principios. La fe en la causa de Costello (y también un apetitoso botín que incluye el restaurante de éste en plenos Campos Elíseos) les obligará a enfrentarse cara a cara con el último tipo cuya puerta esperaban tocar, su propio jefe, un maquiavélico y cínico Simon Yam que parece disfrutar como nunca de su papel como villano de la trama.

vengeance-ws2Ahora bien, ¿qué diferencia ésta de "Sparrow" o su díptico más conocido?. Las persecuciones nocturnas bajo la lluvia, el bullet ballet milimétricamente coreografiado, la camaradería fraternal en torno a una mesa y la arrogancia varonil (puro duelo de egos cuando compiten por ser el más rápido cargando un arma de fuego o mantener en movimiento una bicicleta a balazos) siguen constando en el decálogo. La épica persiste, sin la grandilocuencia jactanciosa de la resolución de "Exiled", pero sí apoyándose en el nervio del montaje para retratar desafíos imposibles en un viejo vertedero. Es más, To sigue dotado de garra a la hora de atrapar la calma que precede a la tempestad, caso de esos criminales que disfrutan turbados de una escapada familiar bajo la atenta mirada de nuestro cuarteto protagonista, sabiendo que tarde o pronto acontecerá un climax sanguinolento. Y por supuesto dosis bien calculadas de humor, casi siempre, como no, en manos del personaje de Suet.

Pero como cabía esperar, el gran damnificado es el libreto de Wai Ka Fai, correcto, con ritmo y repleto de sentencias lapidarias, pero desatinado cuando, de modo similar a "Mad Detective", asume un elemento discordante y convoca un giro alucinado en el guión francamente prolijo. Si en áquella Lau Ching Wan tenía el don de vislumbrar la personalidad interior de las personas y revivir acontecimientos pretéritos, en ésta Costello sufre una progresiva pérdida de memoria como consecuencia de un proyectil que aún permanece incrustado en su cerebro. En su caprichosa aportación al expediente fílmico de la amnesia orgánica (el mismo que transcurre desde "El gran dictador" hasta "Un hombre sin pasado" de Kaurismaki), To describe la obsesión de éste por tomar instantáneas como el Leonard de "Memento" para asegurarse a ciencia cierta de quién es el enemigo y quiénes son sus amigos, guardando para su tramo final un revólver que lleva inscrito el apellido del culpable de toda esta orgía de hemoglobina. Como digo, algo gratuito, pero excusable cuando uno se deja seducir por la violencia granguiñolesca y el sentido estético del director. Por eso resulta abiertamente doloroso no deleitarse de lo lindo con "Vengeance", auténtica filigrana en lo que al cine de acción actual se refiere. Recuperando las palabras del escritor escocés, "la revancha es el manjar más sabroso condimentado en el infierno", y de eso Johnnie To lógicamente sabe bastante. Diversión mayúscula.

DAVID LÓPEZ

paula en 30/05/2009

OOH
Muchas ganas

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