Septimo Vicio - El cine visto desde otros t iempos

Homenajes y Premios Honoríficos (Sitges 2006)

Publicado: 30/09/2006

KIYOSHI KUROSAWA - Retrospectiva

Premio la Màquina del Temps

Que menos es más no deja de ser una frase hecha que en el caso de este cineasta, nacido en Kobe hace ya 51 años, se torna espléndida realidad. Enamorado del cine de género norteamericano, por lo menos de unos cuantos realizadores fetiche como Siegel, Peckimpah y el Hooper de La Matanza de Texas, y autor de una de las filmografías más sugerentes del cine nipón contemporáneo, Kiyoshi hace ya tiempo que dejó de ser confundido como el inexistente pariente del maestro Akira para reclamar su propio espacio en el panorama internacional y situarse, sin buscarlo, en primera línea de la vanguardia de ese cine fantástico que no atiende a fronteras ni convencionalismos prefijados. Iniciado como cortometrajista, premiado incluso en el PIA Film Festival, y curtido como ayudante de dirección de Kazuhiko Hasegawa y Shinji Somai, la alternativa de Kurosawa como realizador profesional se la otorgó Takahashi Banmei al poner en sus manos la realización de Kandagawa Wars (1983). Su virginal incursión en los cenagosos pero liberalizadores terrenos del pinku-eiga (no ajenos a gran parte de los principales francotiradores locales), tuvieron su continuación en otro film, The Excitement of the Do-Re-Mi-Fa Girl (1985) para pasar después a sumergirse en el género de terror con títulos como Sweet Home (1989) o el yakuza-eiga con las series Suit Yourself or Shoot Yourself (1996-97) y Revenge (1997), producciones videográficas y/o televisivas en las que Kurosawa ya empezó a apuntar maneras y que en Cure (1997), el oscuro thriller sobrenatural que le abrió las puertas de Occidente, desplegó por completo sin ánimo de volver la vista atrás. A partir de ahí, Kurosawa se convirtió en un género en si mismo y su estilo quedo marcado por el tempo dilatado, la composición generosa en planos secuencia y encuadres desasosegantes y una narración elíptica que mostraba notorias inquietudes filosóficas derivadas hacia ese pesimismo existencial con el que nos abofeteaba en la gélida y quasi-apocalíptica Pulse (2001), quizá su obra maestra. Tras volverse un habitual de los festivales internacionales con piezas como Charisma (1999), Séance (2000) o la premiada y citada Pulse, y acercarnos al terror de la forma más pura, sin efectismos gratuitos y concretando estilemas, Kurosawa ha tenido tiempo de dividir a la crítica con la infravalorada Bright Future (2002), la inofensiva Doppelganger (2002) y proyectos tan personales como el cortometraje Soul Dancing (2004), un frugal intento de volver a las raíces de la sombra eléctrica antes de reencaminar sus pasos hacia el “terror a su manera” firmando tres nuevos proyectos: Loft, House of Bugs (ambas 2005) y la flamante Retribution (2006). Todavía es pronto para valorar el alcance que estos nuevos proyectos tendrán en el conjunto de su carrera pero lo que parece seguro es que este hábil manipulador de géneros ya ha dejado un indeleble y perturbador recuerdo en nuestras retinas.

HOMENAJE A ALEJANDRO JODOROWSKY - Retrospectiva

Premio la Màquina del Temps

Cómo llevar a gusto una espina en el costado. Hablar sobre Alejandro Jodorowsky es hablar de un fragmento temperamental y simbólico de la historia del cine contemporáneo. No podemos acercarnos a Jodorowsky –la persona- ni a Jodorowsky –el cineasta-, dejando de lado el resto de su trayectoria artística y, como no, su continua contribución contracultural en medio de un panorama social atascado por falsos estilemas perceptivos, donde el hombre contemporáneo auto-mutila uno de sus dones más valiosos: la capacidad de comunicación.

Romper con todo lo establecido y abolir cualquier pensamiento racional, es una parte importante del denominado movimiento pánico que él mismo fundó en 1962 junto a Fernando Arrabal, y que ambos pusieron a prueba a través de los “Actos Pánicos”, que era como ellos mismos denominaban a las acciones destinadas a la liberalización de la mente y el espíritu.

Nacido en Chile, Jodorowsky pasó gran parte de su vida en México donde convivió en aldeas donde se practicaba la santería y el curanderismo. De allí extrajo gran parte de la filosofía y conocimientos que explica en su obra titulada Psicomagia, terapia que combina psicología y misticismo para tratar problemas concretos de la psique de cada individuo. Fascinado por el Tarot, Jodorowsky alardea de llevar siempre encima una baraja de estas cartas que interpreta sin ningún tipo de pudor ante todo aquél que se lo pida. Sus famosas veladas semanales en el popularizado “Cabaret Místico” de París, se deducen en parte como reuniones portadoras de la simiente pánica, asambleas a través de las cuales Alejandro Jodorowsky da impagables consejos de psicomagia y algunas valiosísimas interpretaciones de los arcanos ante una audiencia incondicional.

Pero sin lugar a dudas, es el cineasta, el impulsor de las midnight movies, el guionista de los cómic-book del alucinante (y alucinógeno) trazo de Moebius, el filósofo y libre pensador Alejandro Jodorowsky el que más nos interesa, el que más nos deja con la boca abierta y las pupilas encendidas, el que más hace mella en nuestra incurable cinefilia. Sitges 2006 homenajea la figura del director de cine Alejandro Jodorowsky con una retrospectiva que no sólo repasa su filmografía (El Topo, Santa Sangre, Fando y Lis y La Montaña Sagrada), sino que también presenta en première española la proyección del cortometraje La Cravate, su primer trabajo como director de cine, perdido durante décadas y que se creía extraviado para siempre, para ser reencontrado durante este año en una buhardilla olvidada de un ático en Alemania.

Su peculiar extroversión y su punzante carácter analítico hacen de Jodorowsky una personalidad única que forma parte, ahora todavía más si cabe, del universo fantástico del Festival Internacional de Cine de Catalunya. Bienvenido a Sitges, maestro.

ALEJANDRO AMENÁBAR

Premio la Màquina del Temps

Es evidente que, reconstruyendo las etapas por las que ha ido pasando la producción de cine fantástico en nuestro país, existe un nombre que brilla con luz propia, partícipe en la renovación y la reformulación de este género en España. Alejandro Amenábar es uno de los directores nacionales que han logrado un reconocimiento internacional con una obra fílmica en las que se demuestra una pasión y voracidad por contar historias, donde la narrativa fluye influenciada directamente por las fuentes de los grandes maestros del thriller y el terror. Desde Tesis (id. 1996) su ópera prima, hasta Los Otros (The Others, 2001), Amenábar le toma el pulso a los ecos de los miedos de nuestro tiempo, tomando la crisis de personalidad y la incomunicación como ejes sobre los que pendular la magia que destilan todas sus historias. Sitges 2006 entregará el premio La Màquina del Temps al director y compositor Alejandro Amenábar, uno de los talentos de la industria cinematográfica de este país.

HOWARD BERGER

Premio la Màquina del Temps

Nacido y criado en Los Angeles, Howard Berger desarrolló una intensa pasión por el cine y los efectos especiales desde su más corta infancia. Tras graduarse y comenzar a trabajar con dos de sus ídolos, Stan Winston y Rick Baker, Berger se arriesgó y fundó su propio estudio junto a sus colegas Robert Kurtzman y Greg Nicotero. En los últimos dieciocho años K.N.B. EFX Group ha trabajado en innumerables producciones de Hollywood creando toda clase de efectos especiales y maquillajes protésicos y se ha convertido en una de las compañías más importantes del mundo. Berger fue galardonado recientemente con un Oscar de la Academia por su trabajo en Las crónicas de Narnia, un justo reconocimiento a la carrera de este sorprendente artista de los efectos especiales al que Sitges’06 premia este año con la Màquina del Temps.

LLUIS DE VAL Y LOPEZ

Premio Maria Honorífica

Nacido en Barcelona en 1953 y licenciado en económicas por la Universitat de Barcelona, la carrera de Lluis de Val ha estado ligada al sector audiovisual desde su participación en diversas empresas del ramo a partir de 1982. En 1993, se convirtió en presidente de Manga Films, S.L., gestora, distribuidora y productora catalana que revolucionó el mercado de la animación japonesa en el estado español y que ahora cuenta con uno de los catálogos más completos y diversificados del sector audiovisual. Lluis de Val es también presidente de DICA (Distribuidores Independientes Cinematográficos Asociados), miembro fundador de Barcelona Audiovisual y miembro de la Asociación Videográfica Española y del CAC (Consell Audiovisual de Catalunya).

HOMENAJE A DAVID LYNCH - Retrospectiva

Probablemente ningún otro cineasta haya expresado con sus películas el dolor y la confusión que supone despertar a la realidad de la existencia, y el violento proceso que constituye en sí mismo la pérdida de la inocencia, como lo ha hecho David Lynch. Amante de los misterios por encima de todo, Lynch ha envuelto cada uno de sus trabajos en una atmosférica aureola de indescriptible belleza, representada por una cortina de terciopelo azul, por el frondoso bosque de una población llamada Twin Peaks o por una carretera nocturna y solitaria de único sentido a nuestro subconsciente más profundo.

Los límites de la forma y el fondo son difusos en todas las películas de David Lynch, y eso es precisamente una de las cualidades más notorias que se extraen al revisar su filmografía. Subrayar lo extraño dentro de la cotidianeidad es uno de los pilares en los que se asienta su cine, y una de las claves por donde fluye el especial magnetismo de la ciencia lírica y mágica que se atribuye a la narración de sus historias. Formado en Bellas Artes y con un interesantísimo background como pintor, escultor y fotógrafo, cabe considerar a Lynch como uno de los autores más importantes e influyentes de la cinematografía contemporánea. Su utilización del lenguaje cinematográfico no es más que un nuevo terreno en el que pulir y experimentar con su atrayente, inquietante y contradictoria expresividad. David Lynch es para el cine lo que Francis Bacon o Edward Hooper son para la pintura en un sentido estético y narrativo. Una recreación intimista de la soledad del hombre postmoderno y del sentimiento trágico de su existencia representada a través de clubes nocturnos, bares de carretera o habitaciones de moteles, en un encadenado de paradigmas que funcionan como verdaderas revelaciones y que al igual que en la obra del pintor Francis Bacon, se resuelven en la propia realidad del hecho artístico.

Coincidiendo con el 20 aniversario de la proyección del film Blue Velvet (Terciopelo azul) en nuestro Festival, Sitges Classics ha querido rendir homenaje al genio de Montana proyectando algunos de sus trabajos más emblemáticos, por habernos hecho partícipes de los misterios encerrados en su particular obra y por acercarnos a un universo orgánico plagado de las más sugerentes texturas que cualquier amante del género fantástico reconoce ya como propias.

RICHARD STANLEY - Retrospectiva

“Richard Stanley es el futuro del terror” eso cuenta la leyenda que afirmó Dario Argento con respecto al director de Hardware. Con todo lo exagerado que pueda considerarse tal aseveración, no parecía faltarle razón al maestro del giallo al entronizar al autor de esa pequeña revolución que agitó el alicaído panorama del fantástico británico en los noventa. Surafricano de nacimiento, Stanley se ha convertido en una leyenda viva del género, un visionario que ha conseguido un status de culto con una corta, atípica y problemática filmografía integrada por un puñado de cortometrajes, tres documentales y dos largometrajes en los que combina pasiones místicas, arcanas, poéticas y mitológicas junto a un brillante sentido estético cercano al videoclip y el cómic. Sitges Classics homenajea su presencia en el festival como coguionista de The Abandoned (Nacho Cerdá, 2006) con la proyección de sus dos largometrajes y, toda una primicia, un cortometraje sorpresa.

RICHARD FLEISCHER - Retrospectiva

(1916-2006)

Reverenciado e incomprendido a partes iguales, el hijo de Max Fleischer (pionero de la animación y creador de los personajes de Betty Boop y Popeye) siempre arrastró cierto toque de insatisfacción con la pesada maquinaria de Hollywood, la fábrica de sueños y pesadillas con la que tuvo que compartir los éxitos y fracasos habituales en una carrera que comprendió 47 películas a lo largo de 45 años. Una filmografía tan ecléctica como extensa, realista y visceral, que se inició en la Serie B y alcanzó todos los géneros imaginables, de la acción al thriller pasando por la comedia, el musical, la ciencia ficción y el terror. Títulos como 20.000 leguas de viaje submarino (1954), Los vikingos (1958), Viaje alucinante (1966), El estrangulador de Boston (1968), Soylent green (1973) o Conan, el destructor (1988), le merecieron un puesto destacado en la industria del entretenimiento universal y Sitges Classics homenajea su trayectoria en el fantástico con dos películas inolvidables: Viaje alucinante y Soylent green.

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