«Darling» por Daniel Farriol

Esta pequeña película sueca es mejor de lo que parece. Nos cuenta la historia de dos personajes muy distintos entre sí y de su breve encuentro.

Ella, es una chica pija, de clase alta, superficial, arrogante y que no sabe sonreir, que trabaja en Gucci, a la que su vida pegará un cambio y se verá obligada a descender poco a poco en su escalafón social y tener que hacer cosas que nunca hubiera imaginado, dándole la espalda sus anteriores amigos. Él, un hombre divorciado de 61 años, que busca empleo desesperadamente, pero siempre optimista aunque está solo, ya que los amigos comunes de la pareja se decantaron por su esposa y su hija tampoco le hace mucho caso. Dos historias paralelas que se unen cuando ambos empiezan a trabajar en un McDonalds. Un breve encuentro, efímero, pero terriblemente bello donde ambos encuentran algo que les falta pero que sus diferencias también lo convierten en algo imposible.

Y es una lástima que el director, Johan Kling, le de tanta importancia a la presentación inicial de los personajes y de sus mundos de soledad y que se detenga tan poco en el encuentro de ambos porque ahí radican los momentos más bonitos de esta triste historia, aunque pensándolo bien, tal vez esa brevedad es lo que los convierte aún más bellos, como esa escena final en la que se ven él en un autobús y ella en un coche, una escena emocionante en su sencillez y que te golpea el corazón con fuerza. Es de esas películas que ganan en el recuerdo.


Daniel Farriol

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