
EN VILLE (Valerie Mréjen y Bertrand Schefer, Francia)
Un grupúsculo de adolescentes del extrarradio de una pequeña ciudad costera francesa elucubran conclusiones filosóficas acerca de la vida, la existencia o la revolución (mejor dicho, de la ausencia de la misma), mientras dejan atrapar sus rostros (cariacontecidos, solo aparentemente ocupados en cambiar el estado de las cosas) y miradas por un fotógrafo de pose desnortada y actitud contemplativa, sumido en una crisis existencial (un carácter de lo más contagioso en según qué contextos cinematográficos) que parece imparable…
Tardo-nouvelle-vague, preñada de formas amaneradas (y afrancesadas), resuelta con cierta desidia narrativa por parte del filósofo Bertrand Schefer y de la escritora (y ocasional videoartista) Valerie Mréjen (para ambos representa su ópera prima en formato largo), En Ville perfecciona el resto de su metraje con diálogos pretenciosos, personajes absurdos (o, directamente, prescindibles: la mujer del fotógrafo, la amiga de la protagonista, etc.) y paisajes industriales fotografiados de manera prototípica; también de un trío de actores protagonistas substancialmente inhábiles (en especial, Lola Creton) en su faceta interpretativa, con la sola intención no tanto de capturar el momento en el que una adolescente en edad de dejar de serlo se encuentra de bruces con el mundo de los adultos, como completar una duración estandarizada que les permita competir en algún que otro festival de renombre sin la etiqueta corta.
Trivial y estereotipada hasta el hartazgo (su retrato de la crisis adolescente es poco menos que hilarante en la mayoría de los pasajes), resulta no sólo la peor película de todas y cuántas vimos en la pasada edición de Cannes, también la más estomagante y pretenciosa. Un fiasco incontestable.





