Septimo Vicio - El cine visto desde otros t iempos

Un Repaso a los Oscar 2009

Una vez pasados los tan temidos Oscars se puede mirar atrás con cierta tranquilidad para analizar algunas de las películas que han participado.

Publicado: 26/03/2009

He tenido la ocasión de ver casi con totalidad la terna de finalistas por la mejor película, entre ellas, evidentemente, la ganadora. Tengo que decir que me acerque con miedo de ver con que nos deleitaba el inclasificable Danny Boyle, director que no tendría ningún problema en emparentar con el señor Winterbotton, no en cuanto a estilo, pero sí en cuanto a incapacidad absoluta y manifiesta de terminar una película en condiciones (podríamos exceptuar Trainspoting y por descontado La playa, esta última más que nada por tener el honor de ser la peor película jamás filmada). Antes de hablar de ella y como adelanto ya comento que ésta no es ninguna excepción.

Pero vayamos por partes y paso a paso. Empecemos por la gran olvidada del público, me refiero a Frost/Nixon del previsible Ron Howard. Claro está que algo bueno tiene este director, uno siempre sabe lo que esperar de él, a saber, una dirección muy light y planita perfectamente combinada con una enorme comercialidad del gusto de todos los públicos. Para muestra la horrenda Una Mente Maravillosa y la no menos temible El Código Da Vinci, que conviven a la perfección con las notables Willow, Apollo 13 y Rescate entre otras.

Resulta francamente curioso que su mejor película no la haya ido a ver ni su familia más cercana. Film absorbente y absolutamente fascinante gracias fundamentalmente a dos cuestiones. Primera, un tema a la altura de una gran película en cuanto a interés y contenido como fueron las entrevistas que el periodista David Frost realizó a Richard Nixon cuando éste estaba en su retiro tras el escándalo Watergate; Segunda, dos pedazo de actores en un absoluto estado de gracia que componen uno de los mejores tour de force interpretativos de la historia del cine, a la altura del protagonizado por Laurence Olivier y Michael Caine en la magistral La Huella o Di Caprio y la Winslet en la reciente Revolutionary Road.

Howard se destapa en esta película como un magistral director de actores ayudado por el enorme guión urdido por Peter Morgan, guionista de la notable The Queen. Todo comienza como una especie de falso documental intercalando en la acción imágenes de los actores/personajes hablando a cámara con la finalidad de dar un mayor realismo a la trama y finaliza como una especie de thriller absolutamente electrizante, cuyo clímax con la última entrevista te pone los pelos como escarpias. Puritito cine. Para ello se nos presenta a dos personajes nada planos, por un lado el frívolo pero finalmente incisivo Frost al que Michael Sheen sabe darle el punto adecuado; por otro lado un Nixon que se siente injustamente alejado de la acción política, dando charlas chascarrilo que en ningún caso están a la altura de su evidente brillantez intelectual, interpretado por un superlativo Frank Langella injustamente privado del oscar en la que sin duda era la mejor interpretación masculina del año.

Una película a recuperar y a reinvindicar sin duda alguna en su versión DVD. Imprescindible.

Seguimos con otro curioso director, Gus Van Sant y su magnífica Milk. Otro caso curioso, cuanto más convencional se pone más acertado resulta. Director capaz de deleitarnos con delicias como Drugstore Cowboy o Todo por un Sueño o liquidarnos con deleznables basuras ensalzadas por crítica y Cannes como Elephant o Gerry. Nos cuenta la vibrante historia de Harvey Milk el primer gay que en EEUU llegó a un puesto de relevancia en un ayuntamiento, concretamente el de San Francisco.

Rodada como Frost y Nixon en algunos momentos como si se tratara de un documental, intercalando imágenes de archivo de la época o granulando la imagen dándole así un acertado realismo a la acción. Van Sant demuestra un pulso firme inhabitual en biopics de personajes famosos. Consigue que la película se nos pase en un suspiro y que resulte emocionante a pesar de conocer de antemano su final. Nos presenta a un personaje muy humano, lleno de grandeza y de pequeñas miserias al que Sean Penn dota de un magistral equilibrio que en ningún momento lo hace caer en la caricatura, acompañado de un elenco de magníficos secundarios que redondean una función de gran altura, con menciones especiales para un sensacional James Franco y para el robaescenas Josh Brolin.

Película necesariamente panfletaria y reivindicativa. No en vano Van Sant es homosexual declarado. Otra pequeña joya a recuperar para todo aquel que se le haya pasado.

Vamos con la ganadora, Slumdog Millonaire. Hay grandes misterios en la humanidad, a saber, las apariciones marianas, el fenómeno ovni y como es posible que esta película no solo haya obtenido diez candidaturas a los oscars, sino que haya ganado ocho. Director imprevisible donde los haya, siempre speedico, cargado de adrenalina e incapaz de redondear ninguna película. El inicio resulta vibrante y arrollador, de esos que te clavan a la butaca. Las aventuras y desventuras de los pequeños por las calles de Mumbay son sin duda alguna magistrales. Pero llega un momento en que los personajes crecen y la historia torna en una especie de bobada romanticona al peor estilo del Diez Minutos o El Lecturas, con personajes huecos y mal interpretados. En definitiva, torna en tomadura de pelo, como casi todo el cine de su autor.

Tenemos los trucos habituales de Boyle, montaje frenético desde innumerables tomas distintas, música atronadora acompañando a la acción, colores saturados (y mira que ya de por sí la India es colorida) y fealdad de diseño. Es como cuando miras la foto de una modelo mal peinada a la que el peinado le sienta de lujo, pura estética de la fealdad. ¿Cómo es posible que esta vez haya colado?, pues no se sabe. La cuestión es que finalmente el producto no funciona ni como película denuncia, ni como drama, ni como historia de amor. Los oscar a la mejor película, director y guión escuecen, pero el de mejor banda sonora sencillamente es insultante no solo para todos los que estaban nominados, sino para todos aquellos que lo han estado a lo largo de toda la historia.

Fenómeno puramente coyuntural cuya efervescencia momentánea se diluirá para caer finalmente en el olvido.

Vamos con la injusticia del año, El Curioso Caso de Benjamín Button. Es probable que Fincher tenga que contar a sus nietos que nunca gano un oscar de la academia a pesar de ser el director de obras magnas como Seven, El Club de la Lucha o la monumental Zodiac. Pero no solo eso, sino que ninguna de sus anteriores películas juntas suman más de cuatro o cinco candidaturas. Digno de análisis la verdad.

Historia basada en su premisa principal en un relato de F. Scott Fitzgerald en la que un pobre chavalín nace viejo y va rejuveneciendo a lo largo de los años hasta morir como un bebe. Idea sencillamente aterradora por lo que conlleva consigo, absoluta y rotunda soledad de un hombre nacido fuera de lugar y tiempo al que le está vedada la felicidad como hecho, pero no como doloroso recuerdo.

Obra total y rotunda cuyo único pero sería un tercio final algo blando que aun rayando a gran altura no consigue deslumbrar como sí lo hace el resto del film. Fincher domina el espacio cinematográfico de una manera absoluta y nos regala una obra de abrumadora belleza que se disfruta tanto con la vista como con los oídos. Pocas veces la fotografía de interiores había sido tan hermosa (toda la fase de la aventura con la mujer casada), los efectos especiales habían servido tanto a la historia (sencillamente increíble el Pitt anciano en todas sus facetas) o un guión había estado tan lleno de detalles y pequeñas historias a modo de puzzle conformando un todo magistral (la preciosa historia del relojero con la que se abre la película, el anciano al que le caen los rayos, nuevamente la aventura con la mujer casada, la increíble cadena de sucesos que lleva a un accidente de coche). Si a esto añadimos un casting sensacional, pues apaga y vámonos.

Una obra maestra y un clásico instantáneo que sí será recordada dentro de muchos años como la gran película que es.

Fuera de la terna de finalistas, ya que The Reader no he podido verla, merece desde luego mucho la pena echar un vistazo a La Duda. Dirigida y escrita por John Patrick Shanley, siendo antes obra de teatro que adaptación cinematográfica. Cuenta la cruda historia del enfrentamiento entre la superiora de las monjas de un colegio católico y el cura de la congregación acusado por la primera de pedofilia sin prueba ninguna.

Película que brilla sobretodo con plena rotundidad en su apartado actoral, no en vano sus cuatro protagonistas estaban nominados al oscar, haciéndonos disfrutar de momentos de un desaforado dramatismo que traspasan la pantalla y llegan al espectador de modo rotundo.

Asimismo han quedado fuera de oscars de relevancia, si excluimos el de mejor actriz, El Intercambio de Clint Eastwood, que recupera para el espectador el gusto por las historias clásicas bien contadas. Injustamente tratada como una película menor dentro de su filmografía, destaca por una dirección impecable en todos sus aspectos, unas interpretaciones excelentes y un guión perfectamente acabado en todos sus recodos. Una enorme muestra del talento de Eastwood como director, ampliada por su «Gran Torino», injustamente apartada en todas las categorías, obra de una madurez y una claridad de ideas absolutamente infrecuente que merecía mejor suerte aunque sea en el tema nominaciones. Eso si, el público nuevamente ha dado su veredicto.

Para finalizar, hacer referencias a dos películas multinominadas en apartados técnicos, Wall-E y El Caballero Oscuro, la primera de ellas sin duda alguna la mejor del año e injustamente relegada a un oscar menor como es el de película de animación; la segunda la película definitiva de superhéroes, trascendiendo su género y ganando en cada visionado que se hace de ella.

En definitiva, podríamos decir que eran todas las que estaban a excepción de la ganadora y que desde luego no estaban todas las que eran. Sin embargo no puedo dejar de decir que este año 2009 ha empezado con un nivel cinematográfico como hacía años no disfrutaba. Esperemos que lo que resta mantenga el excelente nivel y no se convierta en el desértico páramo que fue el año pasado en líneas generales.

Carlos Polite

fernanda en 03/04/2009

Al fin alguien se atreve a decir que Slumdog Millionaire está sobreestimada.

aapon! en 26/03/2009

disparos desde la retaguardia...

No quisiera importunar, pero Wall-e debería haber muerto en el minuto 10, tendríamos un clásico. Y el curioso caso de Benjamin button, más alla de su apartado técnico, es una descafeinadísima ecuación de big fish+amelie+forrest gump= a la rica lágrima, oiga!

Con lo demás estoy casi de acuerdo. ya se que mi sello de aprovacion no es precisamente el de calidad iso, pero oye... es el precio a pagar por tener lectores.

arriba séptimo vicio : )

J. P. Bango en 26/03/2009

Al pobre Ron Howard no le ha perjudicado su más que discutible trayectoria sino que, realmente, Frost vs. Nixon es una gran película; y eso, claro, va en contra del gusto de la mayoría de "su" público en la actualidad. Slumdog Millionarie es una de las películas más sorprendentes del año no ya tanto por lo que ofrece como obra artística (que es poco más que la nada) sino por el extraordinario (y marciano) éxito que la ha acompañado hasta hace unos días (dentro de unas semanas nadie se acordará de ella, huelga decir). Algo que sí sucederá con el film de Fincher, éste sí, una de las propuestas más estimulantes de la temporada.

Coincido plenamente con tus valoraciones (especialmente en el affaire Wall-E) y añado que tanto The Reader como The Changeling son películas, ciertamente, estimables pero a las que la falta algo de punch. Nada grave, no obstante.

Saludos cinéfilos, camarada.

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