Miss Bala

Miss Bala

MISS BALA (Gerardo Naranjo, México)

Ejercicio de estilo, precisión y acción a la mayor gloria del talento expositivo de su director, Gerardo Naranjo, cuyo trabajo y pulso narrativo reivindicamos desde este mismo momento, “Miss Bala” se revela como una agradable anomalía dentro del tradicionalmente estereotipado relato de frontera mexicano, singularizado en la relación que une a una joven aspirante a convertirse en Miss Baja California, y a un narcotraficante arribista que la acoge bajo su protección, naturalmente en contra de la voluntad de aquélla.

Mientras los deseos y ambiciones de la protagonista tratan de abrirse paso en un contexto social continuamente mancillado por la corrupción, la violencia y el narcotráfico, la realidad le va trazando un camino opuesto, saboteado por las circunstancias,  opacando su perspectiva vital hasta convertirla en inexorable; y es que a medida que la joven va introduciéndose en aquél submundo, oscuro y abyecto, menores son las posibilidades de que pueda escabullirse de él, quedando finalmente atrapada en una espiral de incertidumbre y violencia que pondrá en riesgo no ya su propia salubridad, sino también la de su entorno.

Intransigente pero arquetípica desde un punto de vista argumental, poseedora además de un final dilatado en exceso, Miss Bala logra alcanzar la excelencia, sin embargo, en el plano técnico, gracias a una impagable colección de planos-secuencias  (abrumadoramente portentosos), una fotografía afanosa (y deslumbrante), y unas interpretaciones singularmente destacables (sobre todo Stephanie Sigman, que soporta sobre sus hombros  y busto el peso dramático de todo el film).

Es, en fin, una representante más que digna en el cada vez más sofisticado cine actual mexicano que anticipa una “nueva ola” autoral de robustez incontestable (y a la que también podrían adscribirse la violenta “Días de Gracia” de Everardo Valerio Gout o la turbia “Somos lo que hay” Jorge Michel Grau, entre otras) al mismo tiempo que ofrece una particular radiografía (deseamos que hiperbolizada) de la realidad social mexicana. Mientras esto ocurre, ya podemos aventurar que Alfonso Cuarón ha encontrado sustituto.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *